martes, 12 de agosto de 2025

 

            COMO ESTA  TARDE… HACE 47 AÑOS

No se me olvida, no se me podrá olvidar jamás: Aquella tarde fue el inicio  de una nueva y maravillosa vida  llena de amor y esperanzas, de ilusiones y sueños que se irían convirtiendo en  realidades. Aquel 12 de agosto de 1998, en una tarde como la de hoy, nos casábamos Carmen y yo en nuestra iglesia parroquial El Salvador. Quisimos iniciar el mejor sueño de nuestras vidas, la mayor ilusión y responsabilidad imaginadas, nuestra última aventura juntos, como sería compartir nuestra existencia, nuestras vidas y almas juntas para siempre,  con nuestras posibles penas y alegrías,  certezas  o desaciertos, luchas,  éxitos o fracasos;  compartiríamos todo lo bueno y lo malo que nos trajera la vida futura; y así fue durante 41 años de matrimonio.



   Y después de marcharse ella de este mundo, tan temprano, sin haber imaginado siquiera que podría ocurrir,  cada año, en esta fecha tan solemne para ambos, vuelvo a recordarla con inmenso cariño, amor y veneración, como la recuerdan el resto de su familia, amigas y amigos.

Adolfo Martínez García

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