COMO ESTA
TARDE… HACE 47 AÑOS
No se me olvida, no se me podrá olvidar jamás:
Aquella tarde fue el inicio de una nueva
y maravillosa vida llena de amor y
esperanzas, de ilusiones y sueños que se irían convirtiendo en realidades. Aquel 12 de agosto de 1998, en una
tarde como la de hoy, nos casábamos Carmen y yo en nuestra iglesia parroquial
El Salvador. Quisimos iniciar el mejor sueño de nuestras vidas, la mayor
ilusión y responsabilidad imaginadas, nuestra última aventura juntos, como
sería compartir nuestra existencia, nuestras vidas y almas juntas para siempre,
con nuestras posibles penas y alegrías, certezas o desaciertos, luchas, éxitos o fracasos; compartiríamos todo lo bueno y lo malo que nos
trajera la vida futura; y así fue durante 41 años de matrimonio.
Y después
de marcharse ella de este mundo, tan temprano, sin haber imaginado siquiera que
podría ocurrir, cada año, en esta fecha
tan solemne para ambos, vuelvo a recordarla con inmenso cariño, amor y
veneración, como la recuerdan el resto de su familia, amigas y amigos.
Adolfo Martínez García

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