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miércoles, 20 de noviembre de 2013

SOBRE NUESTRO TRAJE  MANCHEGO  Y SUS CANCIONES TRADICIONALES.

Año 1988.La Reina y Damas de las Fiestas vestidas de manchegas ,
   Alguno de los aspectos importantes que nos ha revelado la película de La Roda proyectada el día 21 de septiembre en el auditorio de la Casa de la Cultura  y que correspondía al año 1933, es la indumentaria que llevaban sus participantes en las faenas: chalecos, monteras, refajos…;  así como los detalles de sus bailes: gestos y movimientos de los brazos, los pasos que marcaban cada modalidad; las posturas y acordes empleados por los guitarristas, etc.
Refajos manchegos tradicionales en la película de 1933.
   En el cortometraje se aprecia        que muchas de las chicas participantes van vestidas con refajos manchegos  plisados y de rayas o listas de colores, como los que desde el año 1942 se pusieron oficialmente todas las Reinas del Fuego y Damas Luminarias (primera denominación que tuvieron las chicas que representaban la belleza rodense en las primitivas fiestas del mes de mayo coincidiendo con la venida de la Virgen de los Remedios), llamadas después con normalidad: reinas y damas de honor de las fiestas patronales, como las conocemos  hasta hoy en la continuación de aquellas fiestas de mayo y en  su traslado a los días de verano desde el año 1955 bajo la alcaldía de Antonio García Villodre.
Año 1942. María Zalve, Reina del Fuego y sus Luminarias de Honor

   Aquella tradición de vestirse  la reina y damas con el traje regional manchego la implantó la llamada Comisión Luminaria  que comenzó su labor en 1942 y la vemos reflejada en el “fallero” del siguiente año,  integrada por el alcalde Eloy López Moreno, y los siguientes rodenses: Braulio de Miguel Donate, Alfredo Atienza Carrasco, Juan Martínez Martínez, Diego Carrasco Muñoz, Julio Escribano González, Emilio Castillo Tébar,  Juan de Toro Castillo, Joaquín Atienza Danvila,  Francisco Zalve Urrea, Francisco Martínez Caja, Millán García Carrasco, Eliseo Cebrián Oltra,  Aurelio Oltra Ortiz, Antonio Martínez Martínez, Luis Guixot, Juan García Castillo y Wifredo Danvila,  más otras personas que actuaban como colaboradores; pero de todos ellos era el alma del gran  equipo la persona que anteriormente he resaltado en letra negrita : Antonio Martínez, apodado “Sorolla” por su profesión y facultades pictóricas.  Todos ellos eran grandes hombres de nuestra tierra, enamorados de la Roda, donde había escritores, artistas, costumbristas, músicos…
Año 1943. Pilar Gil y sus damas vestidas de manchegas.
 Y aquella idea y costumbre comprobamos que se cumplió buscando las fotos correspondientes  desde el primer “fallero” o libro de fiestas, y se ha seguido cumpliendo desde entonces por todas las bellas chicas elegidas reinas y damas en  las fiestas patronales,  bajo los insistentes asesoramientos de los concejales de cultura y alcaldes de cada época que han velado por su fiel cumplimiento.

Año 1948. Maruja Férriz y sus damas vestidas de manchegas.
Preciosos refajos serranos excesivamente bordados con
 influencias murcianas e impropios de estas austeras llanuras
   Aunque en estos últimos lustros algunas chicas de las elegidas  hayan alterado un poco la tradición por el refajo  exhibido en el desfile de apertura y en otros actos en los que se exigía el traje manchego tradicional, ya que los nuevos exhibidos, por su estilo y adornos bordados, eran más propios de la vestimenta serrana que de la empleada en esta  llanura  rodense,  asemejándose mucho a los refajos empleados en la provincia de Murcia y por lo tanto con motivos y estilo distintos a los nuestros, a pesar de que dichos refajos bordados sean preciosos y de gran trabajo artístico, pero inapropiados para desplazar a los tradicionales de esta llanura.

    Quienes ya vamos siendo algo mayores recordamos los muchos años de esta tradición con la clásica vestimenta manchega de nuestras   reinas y damas en esos determinados momentos de  las fiestas, como en la presentación, el desfile inaugural de la feria, algún otro día con postulaciones; y después  de las fiestas patronales, en la ofrenda de flores a la Virgen.  También  recordamos las impecables vestimentas manchegas, las tradicionales,  que llevaban las asociaciones culturales de los coros y danzas rodenses durante algunas de sus  inolvidables actuaciones:

Año 1980.La Agrupación Folklórica Virgen de los Remedios actuando en Madrid en TVE.
 Como las de “Virgen de los Remedios” en 1980, en la televisión nacional, en el programa Gente Joven;  en 1982 en la memorable actuación en la Plaza Mayor de Madrid con ocasión del  V Centenario de la Aparición de la Virgen, y otras más en 

Año 1982. Actuación en la Plaza Mayor de Madrid
 “La Placeta del Ayuntamiento” durante otros eventos, como vemos en la fotografía.

  Vestirse nuestra juventud con el traje típico manchego de nuestro pueblo es una tradición que  seguimos manteniendo  en nuestras reinas y damas de honor  desde hace ya 71 años.  Pero sabemos que la utilización de este traje regional viene de mucho más atrás  y estaba especialmente reservado para determinados actos y días de orgullo   y     reivindicaciones manchegas, tanto en La Roda como en la capital de la provincia, siendo casi iguales la  típica vestimenta de La Roda y  la de Albacete capital.

Vestimenta manchega en el cartel de la Feria.
   Por ejemplo, lo vemos en algunas de las mujeres del año 1933 que salen en la mencionada película, y   antes de estas fechas también  lo encontramos vistiendo a la mujer manchega en los primitivos carteles que anunciaban la conocida Feria de Albacete, puesto que se utilizaba y utiliza la misma vestimenta tradicional que en La Roda, aunque con alguna variedad  en determinados detalles, como el de las puntillas blancas que adornan los delantales y las chaquetillas negras femeninas  de la Roda,  generalmente ausentes  en el traje albaceteño, etc..

Vestimenta manchega en el cartel de la Feria









   Pero el uso del traje manchego viene de mucho más atrás. Bastaría buscarlo en el arcón que aún conservamos de nuestras bisabuelas, donde permanece  envuelto en una media para que se mantengan mejor sus pliegues, y así comprobaríamos su antigüedad.
  Por ejemplo, así ocurre en mi casa, donde conservamos uno que  perteneció a una hija de Antonio López “El Cojo  Nazareno”. Refajo que heredaría seguramente de su madre Andrea Moreno, remontándonos al menos al año 1889 en el que se casó Isabel; pero si fuera de su madre podríamos remontarnos más atrás todavía.

  Hace tiempo que todas las prendas femeninas y masculinas tradicionales fueron profundamente investigadas y estudiadas por la Sección Femenina, y de la gente entendida de entonces recuerdo a una profesora y dirigente de aquel organismo, a Angelita Domínguez, creadora también de la asociación folklórica de  coros y danzas de Albacete  llamada “Grupo Magisterio”.
 Angelita venía mucho a La Roda donde visitaba a su amiga, la Delegada Local de Sección Femenina, Isabel Martínez, mi hermana, que por entonces ensayaba junto a muchas jóvenes del pueblo los bailes y canciones que  Andrés Tébar Gabaldón, el famoso e inmortal “Quimeras”,  y su esposa Amalia les enseñaban personalmente. Angelita conoció también a nuestro famoso guitarrista y cantante, "Quimeras", tomando buena nota de su estilo.
    
Andrés "Quimeras" en una escena de la película de 1933, con 43 años de edad.
Anabel Hernández, Reina en 1988.

   Recordemos que nuestra  mujer  manchega viste fundamentalmente una falda llamada refajo de listas horizontales en  variados colores  donde alternan los verdes, negros, rojos, naranjas, blancos, etc.  y está plisado todo él con muchísimos pliegues verticales. Suele estar hecho de forma artesanal por las propias madres y abuelas, pero también se adquiere su tejido de telares especializados. De los muchos telares que existieron antiguamente en la provincia, y también en La Roda,  sólo ha prevalecido uno en la localidad de Casas de Lázaro, de donde se abastecen generalmente las nuevas generaciones de manchegas.

    Al refajo rodense se antepone un delantal llamado mandil, redondeado en su parte inferior, que es de raso negro y está adornado  todo su contorno con una puntilla blanca. El torso y brazos de la manchega se cubren con una chaquetilla negra entallada  a la cintura, a la cual sobrepasa con un pequeño vuelo continuo ajustado a las caderas. Suele ser de raso o terciopelo y está también adornada con puntilla blanca en sus mangas y cuello redondo. Sobre la chaquetilla,  cubriendo los hombros, se lleva un gran pañuelo de  “cachemir”,  de cuatro picos,  doblado  en forma de triángulo,  que baja en pico por la espalda hasta la cintura, sujetándose  en el pecho con dos nudos, con broche o camafeo. Las medias son de hilo blanco y los zapatos negros son abotinados. 
Peinado con los moños redondos laterales
 y el posterior llamado "moño de picaporte"
 con el lazo negro que lo adorna.

   La manchega lleva  un peinado especial, pues una raya central divide al cabello  en dos mitades, recogiéndose lateralmente cada mitad en sendos moños redondos y trenzados que  tapan las orejas salvo por sus lóbulos, adornados con unos  pendientes colgantes dorados y de coral que se complementan con el collar de coral de la manchega; así como en su parte posterior se trenza también otro moño  alargado llamado  “moño de picaporte” , sujeto y adornado por un largo lazo negro de seda. Aunque los tres moños  suelen ser postizos para quienes no tienen el cabello tan largo como para poderlo trenzar, o simplemente su uso está generalizado por  la comodidad y rapidez en el peinado.  A los tres moños los atraviesan tres largas y doradas horquillas especiales terminadas en forma redondeada o de trébol.
Moños postizos  para el peinado de manchega


  La vestimenta del varón es menos complicada y exigente, así como muy sobria, pues simplemente consta de un pantalón negro hasta los pies  o ajustado hasta la media pierna, con medias blancas de hilo y con zapatos negros. Una camisa blanca  con una faja azul o roja enrollada en la cintura, y un chaleco negro. La cabeza solía ir descubierta, o cubierta con pañuelo atado por detrás con nudos y colgándole dos de sus largos picos; o también llevar montera, que era el gorro típico de los pastores.
   
   Lógicamente cuando se estaba  faenando  y trabajando en una actividad, aunque alguna mujer usara  el refajo tradicional,  no se acompañaba del laborioso peinado que hemos descrito,  y simplemente se cubría la cabeza con un largo pañuelo manchego, como hemos visto en algunas jóvenes de la película rodense. (Y es que,  si en este film desearon ponerse algunas  jóvenes el refajo para enriquecer el folklore de la película, fue como acto más bien representativo e insinuado por los organizadores del cortometraje, porque el refajo molestaba más que favorecía en las labores realizadas; pero  al menos nos demuestran estas  escenas del cortometraje con refajos que existían dichas prendas en los arcones de las casas y se solían utilizar de vez en cuando para algunos eventos).
Telar  manchego de la localidad de Casas de Lázaro,
 propiedad de Eustaquio Rosa.

   Los peinados y trajes tradicionales manchegos se recomendaron o impusieron definitivamente a nuestras reinas y damas en 1942, y desde este año podemos contemplar muchas fotos de las bellezas locales, reinas y damas,  ataviadas con esta vestimenta.

  Por lo tanto es una tradición que debemos continuar como tantas otras, velando porque se siga manteniendo sin adulteraciones, sin introducir distintos ropajes de los que nos han transmitido las anteriores generaciones y que nos recuerdan las ancestrales vestimentas de nuestros bisabuelos y bisabuelas, que nos remontan a nuestros orígenes y costumbres más puras.

Traje de manchega en el telar de Casas de Lázaro
   ¿Y qué decir de nuestras canciones manchegas que además de su castiza cultura popular nos revelan también una gran antigüedad?
   Por ejemplo, si nos fijamos en las letras de las seguidillas que aún cantan nuestros copleros, nos reflejan ese doble valor culto y antiguo que he mencionado:
   Porque las estrofas de las seguidillas están formadas  por  cuatro versos que riman asonantes los pares, siendo de siete sílabas (heptasílabos) los versos primeros y terceros, mientras que los segundos y cuartos son de cinco sílabas (pentasílabos):

El coplero rodense Miguel Escobar en una actuación con sus compañeros.
   Seguidillas corridas (7)
van por tu calle (5)
como van tan seguidas (7)
no las ve nadie .(5)
  
   Esta misma estructura  y técnica  es también empleada en las manchegas:

  Para bailar manchegas (7)
se necesita (5)
una buena guitarra (7)
y unas postizas. (5)

Jóvenes albaceteños bailando manchegas en la Feria.
De lo alto de Chinchilla (7)
se ve La Roda (5)
Albacete y Almansa (7)
La Mancha toda. (5)
.
   Y lo mismo podríamos decir en algunas “torrás”  empleando estas composiciones de cuatro versos:

Ciento cincuenta suegras (7)
van p´al infierno (5)
la mía va delante (7)
tocando el cuerno. (5)

   Y respecto a su antigüedad, se pierde en la noche de los tiempos, pues leyendo el trabajo de Rafael Cantero Muñoz “Origen y evolución de las Seguidillas Manchegas” está demostrado que  la técnica y estructura popular en la construcción de las cuartetas medievales octosílabas y de las propias  seguidillas, en su métrica y rima, están íntimamente relacionadas con las  coplas llamadas  Jarchas  de origen hispano-musulmán, del siglo XI, como demostró el hispanista Samuel Stern.
Musulmán y cristiano del siglo XI
 cantando similares composiciones.

   Como explica este investigador, por ser La Mancha tierra de paso entre el centro y el levante, el norte y el sur  de la península, se vio favorecida  la propagación de la seguidilla   a otras regiones, así como a América, ya que los viajeros que pasaban a Andalucía y especialmente a Sevilla para embarcar hacia el “Nuevo Mundo”, atravesando nuestra extensa región recogían durante su viaje algunas de nuestras costumbres, como  bailes y canciones, "seguidillas", sirviendo después esos aprendizajes de base y método para la composición de canciones propias en otras regiones españolas y  países iberoamericanos.
Las nuevas generaciones deben heredar nuestras tradiciones.
.
   Por lo tanto debemos sentirnos orgullosos de nuestras viejas costumbres, las de nuestros bisabuelos, con aquella tradicional y hermosa vestimenta manchega, con sus canciones y bailes que aún recordamos en determinadas fiestas locales.Y debemos  transmitirlo todo en su estilo más puro a las otras generaciones más jóvenes, desechando las falsedades y aditivos que encontremos en el camino, especialmente en la vestimenta, que es la más amenazada actualmente;  aunque sean algunas veces tentadoras  las bellezas de las  innovaciones y añadidos.

                                                        ADOLFO MARTÍNEZ GARCÍA

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