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viernes, 7 de junio de 2013


ALGO MÁS DE ENRIQUE DE LA HOZ DÍAZ

   Hace unos días, un amigo me dejó un antiguo disco de vinilo conteniendo varias melodías interpretadas al piano por el famoso rodense Enrique de la Hoz.  Se lo agradecí y agradezco otra vez, pues de no ser así jamás  habría escuchado su virtuosismo autodidáctico. Pocos conocen que hubiera grabado tal disco en Colombia. Ha sido una sorpresa  histórica que agradezco enormemente. Me ha gustado muchísimo escucharlo y a pesar de la distancia cronológica y generacional lo he sentido cercano  e íntimo, generando en mí una gran admiración hacia su persona.


   Habrá bastantes jóvenes que ni siquiera hayan oído hablar algo de él, tal vez que fue el autor del famoso pasodoble de nuestras fiestas patronales de agosto: “Luminaria”. En mi caso sí que lo conocía  por  los comentarios y  referencias que mi madre solía hacer. Recuerdo que uno de ellos era describiendo  su delgado cuerpo  mimbreándose  gesticulante y dinámico mientras tocaba el piano.  Y solía recordar que, según don Arturo Alarcón, parecía  aporrearlo  con sus largos dedos, en contraposición a la dulzura con la que los intérpretes locales de entonces  deslizaban  sus manos en el marfil.  Además, quienes hemos sido discípulos de  su tío, don Antonio de la Hoz, alguna vez nos hemos interesado un poco más por esta original familia de artistas.

   Pero estoy convencido que, en general, es poca la información que atesoramos de este gran rodense y de su lucha por promover la cultura, especialmente la música, con meritorios logros nacionales en su haber y  llegando a ocupar  importantísimos  altos cargos de responsabilidad en diversos organismos.

   En su ambiente rodeño de juventud, destacaba siempre por sus tendencias artísticas, culturales, aprendiendo  a tocar el piano en solitario, escribiendo en la prensa local, participando activamente en los debates y reuniones sociales; pero sus grandes inquietudes y proyectos le hicieron saltar de este entrañable lugar hacia otros horizontes y estratos más influyentes y prometedores.

   Al buscarlo documentalmente  en nuestro ámbito local, lo encontramos en la antigua prensa,  como Patria Chica,  y más cercano  aparece en el fallero de 1946  hablándonos  de su famosa “Luminaria”. Entonces ocupaba el puesto de Jefe de Emisiones de Radio Nacional de España en Madrid, siendo también el director-gerente de la prestigiosa revista “Música”.


Después lo volvemos a encontrar en el libro del año 1966, escribiendo desde sus cargos de Subsecretario General de Cultura Popular  del Ministerio de Información y Turismo, y de Comisario General de los Festivales de España. Precisamente  nos habla de ellos transmitiéndonos sus pensamientos con entusiasmo:

   …Los “Festivales de España” de nuestro Ministerio de Información y Turismo llevan una hermosa carga de posibilidades culturales, que depositan con amor cada año por esta España diversa y admirable, soñadora y despierta: el Teatro, la Música,  la Danza, las Artes Plásticas, la Poesía, el Folklore, la Canción… Nada es excluyente, los carruseles habituales siguen dando vueltas, y los toros y las verbenas continúan;  la cultura popular es eso también.    
    
   La última cita  local la encontraríamos en la publicación municipal del año 1994, donde Juan Martínez, nuestro entrañable e inolvidable “Juanete Sorolla”, recordaba que antes  del pasodoble “Luminaria” Enrique ya había compuesto a su novia otro que llevaba su nombre: Cecilia Lizcano. Aquel pasodoble que tanto conocemos los rodenses fue estrenado en el Teatro Cervantes en un homenaje que se le hizo a la banda  de música, dirigida entonces por Jeromo Castillo, tras haber ganado el primer premio del Certamen Provincial de Bandas en  la Feria de Albacete  de 1943.
   Y poco más podríamos saber de Enrique de la Hoz consultando nuestros medios locales.

   Yo me crucé con él fugazmente por la calle de la Virgen el día del sepelio de su tío  don Antonio de la Hoz. Creo que fue el 27 de enero de 1988. Lo recuerdo  estilizado, muy delgado, con un gran porte señorial,  acompañado de su esposa y otra pareja amiga. Aunque fue la primera y única vez que lo vería, intuí quién era y presentándome como un exalumno de su tío le expresé mis condolencias. Ya no supe más de su persona, ni recuerdo que se haya comentado algo más de su vida en nuestros círculos locales. Pero en este afortunado día en el que un buen rodense me ha dejado su disco, sabiendo de los grandes logros del paisano y de mi afición por la historia local, he decidido tenerlo presente, recordándolo y buscándolo mejor por otros archivos. 

     Dejó tras de sí muchos rastros culturales, pues  solía  aparecer en la prensa nacional presidiendo bastantes  actos  importantes. Por ejemplo en 1965 como Subdelegado General de Cultura  entregando  premios  a los representantes de 17 países europeos e hispanoamericanos que habían intervenido en la emisión del II programa radiofónico “La Navidad en el Mundo”. O   a través de dos páginas del ABC sevillano por su visita a los Festivales de España de aquella ciudad, reconociéndole su protagonismo e iniciativas  en tales eventos,  así como en la creación de la Orquesta Sinfónica de Radio y Televisión  y en su siguiente proyecto  de  la creación de la Compañía  del  Teatro Popular Español.
  La prensa nacional continuaría  dándonos noticias y entrevistas suyas, ruedas de prensa, como en 1967, junto al señor José Tamayo,  presentando la segunda edición  de la Antología de la Zarzuela que sólo disfrutarían entonces  Madrid, Barcelona y Sevilla. Y  reflejaba los nombramientos de sus sucesivos cargos, aunque la mayoría de nosotros, sus paisanos,  no nos enteráramos demasiado de tan digna trayectoria:  Por ejemplo,  se leía en ABC de 12 de enero de 1982 el nuevo puesto que ocuparía Enrique al ser nombrado Delegado en la Orquesta de RTVE, ( antes había sido Comisario Nacional de la Música y Vicepresidente ejecutivo de la Orquesta Sinfónica de RTVE).

   Podríamos plasmar infinidad de noticias importantes sobre su presencia en actos oficiales y hasta de  reseñas informativas familiares, como de las bodas de sus hijos, o de la muerte de su esposa Cecilia,… y  de la suya. Pero  de su grandeza personal e inquietud creativa  nos han hablado personas que lo conocieron mejor y fueron sus amigos íntimos. Bastaría releer el artículo “Adios a Enrique de la Hoz” escrito por Carlos Robles Piquer que se publicó en  1996 en la “Revista Veintiuno” o en el periódico madrileño ABC, para resumir mejor la vida de  este preclaro  e ilustre rodense  dedicado concienzudamente  a difundir por toda España la música, la danza, el teatro…la cultura.
   Como dijo en señor Robles Piquer,  “ fue un hombre para la música, y para el teatro, el periodismo, la radio y el espectáculo en general; pero fue sobre todo un hombre de bien que dedicó con pasión su vida a lo que amaba".

    Después de su infancia y juventud en La Roda, durante un tiempo fue el Director de Radio Nacional de Cuenca y también había buscado nuevos horizontes marchando a América, trabajando en la Radio Nacional colombiana y en la Escuela de Arte Dramático de Bogotá, del Teatro Colón, que dirigió magníficamente. (Seguramente que a esta época pertenece el disco ya referido). Había logrado salvarse, milagrosamente, de las matanzas y odios de la guerra civil española, no como le ocurrió a parte de su familia; y posteriormente desempeñó los cargos que al principio del artículo  comentamos. 

   Además, fue  el responsable técnico y  crítico de la Orquesta Nacional de España en su cargo de Comisario de la Música en el Ministerio de Educación y Ciencia, así como el iniciador y promotor en las ideas de crear  la Orquesta Sinfónica de RTVE, de desarrollar y divulgar los Festivales de España por todo el territorio nacional. Y especialmente fue el artífice  en la idea de crear y lanzar el grandioso espectáculo lírico de la “Antología de la Zarzuela” que tan maravillosamente supo montar y dirigir José Tamayo.
   ¡Quién sabe si, recordando a los teatros rodenses Liceo y Cervantes  con tantas funciones de zarzuela que en su niñez y juventud vería allí, intuyera o adivinara  el gran éxito que tendrían  las selecciones de fragmentos  de zarzuelas que Tamayo preparó en sus Antologías! Lo cierto es que triunfaron rotundamente.

  Su hijo Gonzalo se casó  con Malena de Arespacochaga y Velo en 1971. Y su otro hijo, Enrique, se desposó con Isabel González. Marcándole profundamente la muerte de su esposa, Cecilia Lizcano de la Hoz, que murió el 14 de octubre de 1994,  él le sobrevivió casi dos años más. Su genealogía e historia continúa  en sus nietos.

  Su amigo escribió estas bonitas palabras de despedida: “Ante su piano celestial, nuestro amigo de la Hoz, participa seguramente ya en la eterna música de las esferas”.

   Pienso que en su tierra natal, como suele  ocurrir,  no le hemos prestado la atención e  importancia que este hombre se  merecía; sin embargo, a nivel nacional y en memoria de sus inquietudes culturales  que tanto beneficiaron a la nación, existen ciudades que lo recuerdan con prestigiosos  concursos para bandas de música que llevan su nombre.


ADOLFO MARTÍNEZ GARCÍA

2 comentarios:

  1. Como siempre, es un verdadero placer leerte porque siempre aprendemos algo más sobre nuestro pueblo y sus ilustres hijos. Ahora que ya no tenemos oportunidad de hacerlo en Plaza Mayor, me parece una genial idea la que has puesto en marcha a través de este blog. Espero que sigas presentándonos tus investigaciones en este nuevo formato. Muchas gracias por tu tiempo. Antonio

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  2. Muchas gracias por este artículo tan entrañable

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