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jueves, 29 de mayo de 2014

OCURRIÓ EN EL INVIERNO DE 1930
Año 1930. La  primitiva imagen de la Virgen de los Remedios.
Ahora, en estas fechas primaverales con la tradicional permanencia en la villa de la imagen de nuestra patrona la Virgen de los Remedios, viene a colación rememorar un lejano hecho ocurrido en la visita invernal de la imagen de la Virgen en el año 1930, del 27 de noviembre hasta el 21 de diciembre, ante la pertinaz sequía que sufrían los campos rodenses. Por aquellos días estaba recién llegado el nuevo párroco don Victoriano Castillo Domingo.

Entonces, era costumbre  en La Roda que en las procesiones con la imagen de la Virgen de los Remedios también estuviera   acompañándola otra importante imagen mariana, la del Carmen,  a cuya cofradía pertenecían  muchísimas señoras de la localidad presididas por Dª Matilde Escobar.

Año 1929. Imagen de la Virgen del Carmen del escultor José Esteve Bonet.
Y ocurrió que durante la procesión del día 14 de diciembre, el domingo anterior al del traslado de la imagen a su santuario de Fuensanta, sufrió  la  del Carmen un desafortunado accidente  en la calle del Terrero, pues se llegó a caer al suelo  ocasionándose desperfectos de consideración tanto en Ella  como en El Niño.

Enseguida, la junta directiva de la cofradía comenzó una suscripción popular entre los fieles rodenses para sufragar los costes de una imprescindible restauración.

La imagen era una valiosísima talla del escultor valenciano José Esteve Bonet,  encargada y adquirida para La Roda en el año 1786 por doña Isabel de Lara y Parreño, la esposa de don José de Arce y Valdés ( padres de la  Condesa de Villaleal). La imagen en madera policromada representaba a la Virgen con Niño sentada en un trono de nubes con cuatro serafines y un resplandor de rayos, con dos almas en el Purgatorio a sus pies; y todo sobre una peana.

Tras los destrozos de la Guerra Civil (1936-1939), el día 7 de abril de 1940, se escribió a máquina un documento firmado por el Párroco-Arcipreste  de La Roda detallando minuciosamente las pérdidas patrimoniales que había sufrido el templo de El Salvador, entre las que encontramos la  imagen de la Virgen del Carmen:

“… CAPILLA DEL CARMEN. Un precioso retablo de Berruguete con grandes y hermosos relieves,  de cuatro metros de altura  por tres de ancho.
Un altar moderno de 6 metros de altura por cuatro de ancho.
Una preciosa imagen de la Virgen del Carmen…”

Por lo tanto, ante este testimonio de 1940 muchos creyeron desaparecida para siempre la valiosa imagen; pero parece ser que con el paso del tiempo fue descubierta su existencia, pues estaba escondida en una cripta del templo, y ello ocurrió durante la realización de un trabajo de catalogación de las obras de arte de la provincia de Albacete dirigido por el profesor D. Luis Guillermo García-Saúco Beléndez  y dado a conocer en 1995, aunque presentaba la imagen  una restauración poco afortunada, con algunas variaciones en la cabeza de la Virgen y en el Niño principalmente, así como en su policromía. Tal vez donde existían mas destrozos por aquella caída.

En 1995 se pensó reconvertir un ánima del Purgatorio  en San Pedro
Una de las ánimas que figuraban a sus pies y que estaba  rota y abandonada en una cripta, fue reconvertida en un San Pedro  por el escultor valenciano Gabriel  Cantalapiedra por sugerencia del sacerdote  recién llegado a la localidad, don Juan Miguel Romero López, para que después fuera  procesionada  sobre andas como paso de las Negaciones de San Pedro por la cofradía de La Soledad en la Semana Santa.

Vista actual de la imagen de la Virgen del Carmen con una ánima del Purgatorio
La otra figura que representa también un ánima del Purgatorio y que se creía igualmente destruida, ha vuelto a ser  colocada  a los pies de la Virgen, como estaba antes, y  así se observa en las dos fotografías que publico ilustrando este artículo, (la foto antigua en blanco y negro es del año 1929 y la actual en color la hice el otro día en la Capilla del Carmen).

Para entender la importancia y valor que tienen esta soberbia talla y  su autor  bastaría recordar que José Esteve Bonet (1741-1803) fue el gran escultor valenciano de aquella época. Perteneció a una familia de artistas que  al ver la precocidad artística del niño lo enviaron con nueve años a estudiar con los Vergara en la academia de dibujo que éstos tenían en la calle de las Barcas. (Su maestro Ignacio Vergara es el autor de las tallas en alabastro de la fachada del palacio  del Marqués  de Dos Aguas en Valencia).

Al constituirse la Academia de San Carlos de Valencia, José Esteve presentó un bajorelieve, La rendición de Valencia  por el rey don Jaime, consiguiendo el título de Académico de Mérito. Recorrió y ocupó sucesivamente todos los cargos de aquella noble institución hasta llegar a ser elegido su Director General  el 30 de diciembre de 1781, con 41 años de edad. Al tiempo trabajaba en su taller escultórico de la calle Emperador y después en el de las Barcas.

Su nombre  y fama llegaron hasta  la Corte, siendo llamado  por el  príncipe de Asturias, después Carlos IV, que lo nombró en 1790 Escultor de Cámara Honorario.  Entre sus principales obras citaríamos las esculturas de los Santos: Pedro, Jaime, Felipe y Judas (en la cornisa del crucero de la catedral de Valencia). Y también su magnífica Inmaculada  y un San Mateo en la pechina del cimborrio. O San Vicente Mártir, en la capilla de los Desamparados. También es autor de Minerva corona a las Bellas Artes, que es una  alegoría custodiada  en el Museo Provincial de Bellas Artes de Valencia.
Realizó numerosos encargos de imágenes marianas para diversas poblaciones como Caudete, Oliva o La Roda, por citar algunas. Su fama traspasó las fronteras, enviando imágenes a Buenos Aires, Filipinas y Francia.

Por lo tanto,  en La Roda podemos  sentirnos muy orgullosos de tener una de las bellas obras de este importantísimo artista del siglo XVIII, aunque tras su restauración existan algunas discrepancias. 
¡Hermosa imagen que contiene una curiosa y anecdótica historia y que hoy hemos recordado en parte con aquella desafortunada caída invernal de 1930! 

               ADOLFO MARTÍNEZ GARCÍA

1 comentario:

  1. Juan Miguel Núñez Ruiz15 de diciembre de 2014, 12:54

    Me alegra saber y conocer lo que aquí cuentas Adolfo.
    Mi nombre es Juan Miguel Núñez Ruiz, hermano mayor de la Hermandad Penitencial de Jesús Coronado de Espinas de La Roda y que como sabrás adoptamos a La Virgen del Carmen como patrona de nuestra cofradía (la imagen titular es Jesús Coronado de Espinas).
    La Virgen del Carmen fue con la primera imagen que nuestra Hermandad realizó en La Roda su primer acto de participación como Cofradía. Fue para la celebración del Vía Matris que se celebró en honor de la Virgen de los Remedios en mayo del año 2012.
    Además nuestra hermandad tiene un importante carácter Franciscano, de ahí nuestro hábito en honor a San Francisco de Asís, siendo este santo y sus enseñanzas uno de los pilares fundamentales de nuestra Hermandad...La orden franciscana también tiene como patrona a Ntra. Sra. del Carmen.
    Desde el año 2012 intentamos renovar en los rodenses la antigua gran tradición que existía con esta Virgen, que como bien comentas salía a recibir a la Virgen de los Remedios a su llegada a La Roda e incluso fue copatrona de nuestra parroquia junto con El Salvador. Así, nuestra Hermandad comenzó el 16 de julio de 2012 a celebrar el día de la Virgen del Carmen con más intensidad de la que hasta ahora se había hecho en La Roda; en el año 2013 ya se celebró una ofrenda de luz; y en este año 2014 hemos realizado un TRIDUO en honor a Ntra. Señora del Carmelo y una imposición de escapularios a los asistentes. Para el año que viene queremos seguir creciendo y es nuestra intención el realizar una procesión en la que recordaremos los momentos más importantes de su aparición en el Monte del Carmelo.
    En un futuro nuestra Hermandad pretende restaurar esta imagen de la Virgen del Carmen, porque coincidiendo con tú opinión estamos ante una de las imágenes y advocaciones más queridas y con más historia de nuestra localidad.
    Un abrazo y nuestra enhorabuena por tu grandísimo trabajo respecto a la historia de nuestro pueblo.

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