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jueves, 17 de abril de 2014


CREANDO UNA IMAGEN DE SEMANA SANTA
 
Modelando en arcilla la imagen 
   Desde que fui uno de sus pregoneros (1999), he escrito  varias veces sobre nuestra Semana Santa aportando o recogiendo datos y hechos sobre su antigüedad, sus cofradías,  imágenes y procesiones.  Contenidos que seguí aumentando con la aportación de muchas personas,  y logramos publicarlos en un hermoso libro, “Tradición y Creencias…” (2007) . Por lo que ahora no voy a insistir en lo ya conocido y divulgado.

  Pero algo relativo a La Pasión de Jesucristo he de escribir en este blog. Sería como un desprecio no hacerlo, y deseo reflejar otro aspecto  distinto de la Semana Santa tras la experiencia vivida en el proceso de creación de la imagen pequeña  de Jesús Nazareno para la procesión de los niños.
 ¿Qué mejor artículo podría plasmar aquí y en este tiempo tan especial?

   La redacción va ilustrada con algunas fotos de su modelado, vaciado, talla, policromía y hasta de su bendición para ser procesionada. 

  Siempre, y especialmente durante esta semana, las imágenes de Semana Santa nos hacen imaginar y recordar los sufrimientos que padeció Jesucristo. Y sin ellas todo sería muy distinto, no tendrían la misma fuerza las emociones, reflexiones y propósitos de enmienda que contemplando a un Cristo torturado. 

 Desde las imágenes más fastuosas y perfectas hasta las más humildes y sencillas, como la mía, han sido creadas de similar manera, y nos ayudan a recordar y compadecer las escenas del sufrimiento y redención de Jesús.

Mi hijo Adolfo sirvió de modelo en la creación
  Primero es imprescindible documentarse en todo lo referente a Jesucristo y su época,   y a través de varios tratados de historia del arte discernir sobre las costumbres  iconográfícas españolas respecto al nazareno, como las preferencias tradicionales sobre en cuál hombro suelen ponerle la cruz, etc.

 Una vez decididos los detalles y las mejores conveniencias  para los niños, como  el menor peso añadido y tamaño de la cruz, que deseo sea más testimonial que realista, o para que en el futuro no sufrieran las manos los accidentes que había visto y restaurado alguna vez en las imágenes grandes, con la rotura de los dedos separados, la rotura de las espinas de la corona, etc., la diseñé eminentemente práctica agrupando sus manos y dedos en un bloque compacto y con una cruz menor y ligera.

   Para comenzar el modelado de la arcilla  preparé de modelo un maniquí con una de las túnicas que tenemos en casa, y también posó mi hijo Adolfo, descalzo, con túnica nazarena y  cargado con unos tablones cruzados. Algunas fotos que le hice, aliviaron en gran parte el cansancio de las poses estáticas. Debía modelar con cierta inclinación el bloque de barro que se sostenía  mediante un armazón interno de listones y alambres.

 
Segunda imagen después del vaciado en escayola  de la primera 
  Una vez terminada la figura en barro, había que hacer de ella un vaciado en escayola para conseguir una copia idéntica pero de materia más duradera, ya que la de barro, una vez seca, se abriría y seguramente se despedazaría. Y era importante que la figura modelada aguantara más tiempo sin estropearse para poder tomar de ella multitud de medidas que se transportarían al bloque de madera de la imagen definitiva. Por eso era mejor hacer un vaciado de escayola.

   Vaciada y retocada la segunda escultura, la de escayola, encargué a mi primo carpintero, Julio Villodre López, que me  encolara los tablones de madera necesarios en un bloque  a donde pasaría poco a poco las formas y detalles del modelo blanco de escayola. Por fin la madera elegida fue el Sapelly, porque sus tablones eran más gruesos que los de las demás maderas nobles  disponibles en esta villa y, lógicamente,  entrarían menos embones a encolar. Cuantas menos uniones hubiera mejor.

 
Tallando  con gubias el bloque de madera sapelly
  Comencé la talla con la gubia de media caña más grande que tenía, desbastando a golpes de maza  las partes más alejadas de las formas definitivas; y poco a poco, al ir profundizando más con las medidas casi exactas del modelo,  la imagen final iba apareciendo, aunque aún imprecisa.


El bloque de madera a medias de tallar
  Fueron muchos días esculpiendo a doce y trece horas porque me gustaba y porque nunca pensé en lo que me quedaba aún, sino en lo que ya iba consiguiendo, y aunque la madera era preciosa no se prestaba dócil y fácil a la talla, teniendo que afilar casi  constantemente las gubias.

   Se fue acercando la Semana Santa de 2012 y debía terminarla para la procesión de los niños, aunque  saliera aún en madera vista, sin policromar, pero tenía que terminarla.  Seguía tallando hasta altas hora de la madrugada  ya que me improvisé un estudio lejos de los dormitorios, en un porche del patio donde no molestaban a nadie mis incesantes golpes.
  Finalmente la talla estuvo terminada. Los escofinados y lijados  posteriores fueron imprescindibles para perfeccionar las superficies, y este proceso prolongó algunos días más el final. 
La de madera junto a su modelo de escayola.

   Desde luego me convencí de que sería mucho más fácil tallar una imagen a tamaño natural que ésta tan pequeña, donde las herramientas y mis manos se quedaban demasiado grandes para perfilar la nariz, los ojos...

   Para sacarla en la procesión, así,  en la madera sin policromar,  había que bendecirla antes. Y ocurrió el domingo día 11 de marzo de 2012  en la iglesia de El Cristo, a la cual llegó en hombros de las niñas y niños de la cofradía, seguidos de nuestra banda de cornetas y tambores. Fue un acto precioso y emotivo junto al querido sacerdote D. Juan Molina Rodenas. 

   Y el Lunes Santo día 2 de abril de 2012 salió por las calles en la procesión infantil.
 
 11-03-2012. La imagen sobre sus andas preparada para ser llevada por los niños y niñas a  la bendición
Durante el acto de la bendición por D. Juan Molina Rodenas en el templo de El Cristo

      
Imagen ya policromada para el 2013
 
Detalles del policromado

 Terminada aquella Semana Santa comencé el policromado, estucando primero la imagen y preparándola para recibir una base de color con acrílicos, matizados después con veladuras al óleo. En algunas partes de la túnica puse pan de oro a modo de cenefas lisas y sin dibujos. Tampoco quería representar a un Cristo demasiado sangriento y gesticulante de dolor que diera miedo a la infancia que lo iba a portar, pero tampoco a un indolente con rostro de niño. Era un moreno semita  que sufría.

Jesús Nazareno para la "Procesión de los niños"

  En 2013  se procesionó ya policromada la imagen y,  como en este otro año en el que escribo, volví a sentir la especial emoción de verla rodeada de tantos niños y niñas que la portaban y acompañaban con fe y devoción.

  Para mí fue tan importante esta experiencia de crear una imagen procesional que  he recompuesto  sus paulatinas escenas en un DVD al que le he incorporado un hermoso fondo musical. A continuación, después del artículo, podrán ver  todo el proceso creativo  de la imagen en vídeo.  Bueno, por no abusar de su atención y tiempo el vídeo lo pondré unos días después. 
¡Fue un año inolvidable de trabajo!
 Y... gracias por visitar este humilde rincón.

                              ADOLFO MARTINEZ GARCÍA




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