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jueves, 27 de febrero de 2014

      LOS ANTIGUOS CARNAVALES
                     DE LA RODA
Los bailes de 1916 estuvieron muy concurridos
   Los carnavales antiguos  de esta localidad fueron muy importantes y tenían merecida fama.
  Pero sólo me voy a referir a los más inmediatos a nuestros padres y abuelos, anteriores a la guerra civil de 1936-39, que ellos solían recordarnos  de vez en cuando y de los que  he encontrado sus primeras crónicas y noticias en  los viejos periódicos locales de la época.
   Por lo tanto no quiero remontarme  ahora a los años más lejanos, como al año 1757,  relacionado con la cofradía de “Las Ánimas”;  ni a los bailes de máscaras en 1865 celebrados en la ermita de San Sebastián, etc. de los que en otras ocasiones y en otros medios de comunicación  pude  ya comentar.

Alegoría al baile de Carnaval de aquella época
  Sólo  deseo plasmar  brevemente las primeras referencias escritas  de esta alegre y milenaria fiesta,  publicadas en un periódico local. Y después de la correspondiente búsqueda las he encontrado  en el quincenal “Vigía Educador”, cuyo primer número se publicó en La Roda el 15 de enero de 1916.
 Así extractamos  de sus primeros ejemplares que, los bailes de máscaras de aquel año  estuvieron muy concurridos en los diversos salones donde se celebraron, como en el Teatro Liceo y el Casino La Amistad,  “…por los muchos devotos con que cuenta en todas partes la musa Terpsícore”. (Recordamos que el Liceo estaba situado en el antiguo convento de monjas trinitarias, frente al actual  Ayuntamiento rodense  y en donde ahora está el Colegio Público José Antonio. Y el Casino La Amistad  era el mismo gran edificio de cemento que hoy vemos en la Plaza Mayor).

   En los bailes del lunes fueron especialmente obsequiadas las máscaras asistentes con regalos. Ese día, tanto el Círculo Obrero como El Liceo estuvieron amenizados por las orquestas locales que dirigían los maestros  Gil y Alarcón, respectivamente.

Pintura de una enigmática máscara de entonces
  También la empresa del cine Novedades estuvo a la altura que se esperaba, celebrando bailes amenizados con acreditadas bandas de música, como “La Lira” de Albacete.

   El último día del carnaval rodense y el más importante de todos, que era el “Domingo de Piñata”,  el Teatro Liceo sorteó un bonito mantón de Manila que le correspondió a la  señorita Marina Toboso, y un cordero al  señor Wenceslao Cebrián.

 Recojo también alguna opinión  determinada de la época sobre lo que debía ser una máscara (según su autor), desdeñando a las clásicas y populares “de trapillo” o “de fantoches”, que el escritor llama “mamarrachos” o “quiterios”, que era así como definían a quienes se disfrazaban con lo primero que se encontraban, sin estética  ni arte aparente, “de trapillo”  repito,  sólo con un saco o una sábana con tres agujeros para ver y respirar:

"de trapillo", "fantoche" o "mamarracho"



















   (Pero tengo que contradecir a este señor de 1916 porque cuando más nos hemos divertido Carmen y yo en el Carnaval es cuando hemos  ido “de trapillo”, o como él dice de “mamarrachos” o de “quiterios”; tal vez porque nadie pensaba que íbamos a vestirnos así y por lo tanto no nos conocían. Aunque es cierto que no derrochábamos precisamente elegancia  y suntuosidad en los bailes. 
Año 1989, "de trapillo", "fantoche" o "mamarracho"
 Por ejemplo íbamos de nada,  "de trapillo" o  “mamarrachos”, en 1989, en el baile del Gran Cinema, con nuestros asientos, nuestro pan antiguo y nuestra merendera llena de chorizos que, a las tres de la madrugada, estaban deliciosos en medio del baile, cómodamente sentados  y rodeados de gente deseosa de probarlos, como aquel grupo de chinos ( que eran Juan José Simarro y sus hermanos) que casi acaban con las viandas.


  Aunque no siempre fuimos disfrazados de “mamarrachos”; sólo tres o cuatro veces, pues solíamos crearnos nuestros propios disfraces modelando sus cabezas con cartón mojado además de confeccionar los vestidos. Y así también lo pasamos estupendamente en los desfiles de inauguración y de clausura del año anterior, 1988, en el baile del Gran Cinema y en  la Discoteca Ainoa  disfrazados de “Inspector Gadget y su jefe”,  llevándonos el primer premio de parejas. 


          
              Año 1989, Flautista de Hamelín y Alcalde
Año 1988, Inspector Gadget y su Jefe
                 

  E igualmente hicimos el año 1989, “el mismo año de la merendera con chorizos”,  disfrazados de “Flautista de Hamelín y el Alcalde que no le pagó”, ganando igualmente el primer premio de parejas. ¡Qué recuerdos!).


                                           En otra ocasión en el baile del Gran Cinema                                                
   Pero volviendo al año  1916, también se hacía mención destacada al engalanamiento de los salones para esta fiesta especial, como el de la empresa Novedades: “…deseosa de corresponder al favor que el público viene dispensándole con su asistencia, no omitió gasto alguno para engalanar el Salón cual correspondía en honor de las fiestas consagradas a “Momo”.
    Hermosas guirnaldas de distintos colores y combinadas caprichosamente servían de marco a una artística araña que del centro pendía con movimiento giratorio, el cual daba lugar a que las ocho lámparas en ellas instaladas se apagasen y encendiesen automáticamente.
   Además contrató la orquesta del Teatro Liceo de Albacete, motivos todos para que este popular Salón se viera concurridísimo en las fiestas de Carnaval…”

  También la Literatura estuvo presente en las viejas crónicas de aquel carnaval de 1916, como este poético diálogo  entre una bonita máscara femenina y su improvisado admirador:

Cartel que creé un día y sirve a este poema
“La música nos presta su armonía,
             sus galas el salón;
 las mujeres, radiantes de hermosura,
        nos brindan con su amor.

La animación más grande nos rodea,
          el  baile va a empezar...
¡Qué ocasión más propicia se presenta 
           para  reír y gozar!

-¡Máscara! vislumbro un ángel
      a través de tu antifaz.
-Muy equivocado vives.
-Creo que eres una deidad.
-Pero, ¿me conoces?
-¡Claro!
- ¿ Y piensas que soy…?
- Sí, tal.
- ¿Y conociéndome, insistes?
-¡En que eres angelical!
- Pero ¿Con qué ojos me miras?
- ¡Con ojos de Carnaval! …”

   Ahora que nuestro Carnaval ha sido declarado de Interés Turístico Regional y está más lleno de alegres comparsas, de  colorido, ingenio y fantasía, es bueno volver los ojos atrás y saber que nos viene de tradición ancestral  el divertirnos en estos días de “Carnestolendas” o de “carnes toleradas”, ¡últimas  fechas a la inmediata prohibición  de comer carne que nos traerá la Cuaresma! ¡Y nos disfrazaremos a gusto!  ¡Avariciosamente a gusto!  Como hicieron nuestros ancestros en los lejanos años que comentamos, queriendo ser otra vez los personajes imaginados durante unas horas de alegría desbordada,  de ilusión y fantasía sin límites.

                             ADOLFO MARTÍNEZ GARCÍA

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