lunes, 19 de diciembre de 2022

 

NUESTRA CARTA AL CIELO

   Lejos, más allá de las estrellas, de todas las Galaxias creadas... en donde imaginamos un Cielo de almas buenas y cariñosas;  o muy cerca, más cerca de lo que nos creemos, junto a nosotros, con tu familia, amigos y amigas que no te olvidan, ¡estás presente y sigues existiendo!
   A nuestra mente y a la de tus amigos, viene tu imagen risueña y entrañable con incontables recuerdos: cuando pasamos por tu barrio y te recordamos en tu casa, en aquella tienda de tus padres, o en el lejano coche blanco repartiendo el pan y la alegría por las calles; cuando  nos cruzamos en el paseo con alguna de tus amigas de siempre o con alguien querido de tu entorno..., vuelve fugazmente a la memoria tu figura atractiva, dulce y optimista. 
   Sin poderlo remediar,  se acelera  un poco más el corazón y nos surge una amplia sonrisa  al recordarte. (A algunos, una emoción incontenible nos agarrota todavía la garganta y llena los ojos de lágrimas). Se mezclan la alegría de imaginarte viva y sonriente, como antaño, con la pena y la tristeza de saber que ya no volverás jamás. Y aunque, todavía, a veces, siga pareciéndonos mentira, hace ya tres años que nos dejaste para siempre. 
   Escribiendo estas palabras, hoy, en otro 19 de diciembre, casi en Navidad, a tan sólo cinco días de la Nochebuena, en unas fechas tradicionales de paz y de alegría, con calles preciosas de adornos, luces multicolores y villancicos, siguen volviendo a mí, insistentes,  los recuerdos de tus últimos minutos. Desdicha inesperada, sin dolores, a traición, en un soplo de pura debilidad acumulada por inanición,  falleciste. 
   Pero sigues presente  en nuestra memoria, aunque en las soñadoras neuronas se mezclen las alegrías de tu recuerdo con la tristeza y el dolor por tu ausencia. Y, poco a poco, como tú siempre decías, todos nos iremos adaptando a la nueva situación, aunque nos está costando.¡Eras tan especial, tan alegre, tan optimista, tan buena, cariñosa y dulce...!
   En el tiempo que te tocó vivir, sabemos que fuiste muy feliz y disfrutaste viviendo plenamente, haciendo dichosa a la gente que tuvo la suerte de conocerte, pues a nadie negaste tu cariño y tu sonrisa de ángel. Fuiste una buenísima hija y hermana,  tía y prima muy querida; amiga de todo el mundo; cariñosa e inolvidable; esposa maravillosa llena de amor, ternura y comprensión, y creaste conmigo una nueva familia llena de bondades. Tu ejemplo, cariño, ternura y enseñanzas se incrustaron   profundamente en tus amados hijos y nietos para siempre, y jamás te olvidarán. 
   Quisiéramos que nuestros pensamientos llegaran de algún modo hasta ti; o que tu presencia espiritual se acercara y mostrara profundamente en nosotros. Te echamos de menos cada día con más intensidad. Te recordamos a cada instante.
  ( Fuiste mi amiga, mi novia, mi esposa,... la madre de mis hijos, la compañera confidente y consejera llena de ilusiones. La musa que inspiraba mis sentimientos, deseos y  obras. 
   Todo fuiste para mí.¡Y todavía lo eres y lo serás! ¡Gracias por haber existido y elegirme para vivir junto a ti, creando esta familia tan preciosa que te quiere, te añora y no te olvida)

                                 ADOLFO MARTÍNEZ GARCÍA

   





sábado, 1 de octubre de 2022

 

EN EL CENTENARIO DE LAS “ESCUELAS DEL AVE MARÍA” DE LA RODA.

                   Escuelas del Ave María en La Roda, creadas por el sacerdote don José Collado en 1922.

   Como viene anunciándose durante estos últimos días a través de diversos medios de comunicación, (yo lo he conocido en las publicaciones de “Exalumnas/os  Salesianas D. Bosco de La Roda”, así como en alguna entrevista radiada ), van a celebrar el centenario  de la llegada de María Auxiliadora al pueblo de La Roda y del inicio de las Escuelas del Ave María fundadas por el sacerdote D. José Collado Ballesteros.

   En la documentación de la época, encuentro que el propio sacerdote nos dejó escrito: “…Sí, en medio del paseo que nos conduce a la Estación, María Auxiliadora ha hecho que desde el día diecisiete de septiembre de mil novecientos veintidós, La Roda católica tenga una obra de acción social católica…” “… María Auxiliadora ha querido que se levante un nuevo edificio, pobre y humilde en su construcción, pero más rico en fruto, porque obstenta con letras muy visibles esta inscripción: Iglesia y escuelas católicas gratuitas del Ave María...” “… Los maestros están formados según el ideal y orientaciones pedagógicas de nuestro Padre y Fundador don Andrés Manjón. Las Religiosas pertenecen a la benemérita Congregación de Salesianas del Sagrado Corazón de Jesús…”

   Nos cuenta que había dos maestros para los niños y cinco religiosas para las niñas. En total existían tres secciones o clases. Desde el día 11 de enero de 1926 empezó a funcionar el comedor escolar con doce niños pobres. También contaban con una biblioteca “avemariana”, clases nocturnas para adultos,  e incluso proyectaban algunas veces películas de cine.

   Llamó la atención y admiración de todos que un sacerdote joven y casi recién llegado a La Roda (1920), decidiera construir un edificio destinado a capilla presidida por la Virgen en la advocación de María Auxiliadora, y a escuelas manjonianas gratuitas, del Ave María, gastando en el empeño el dinero de su propio patrimonio. En ese sentido de admiración y sorpresa  encontramos estas palabras de un foráneo  hacia el pueblo de La Roda: “…No dejéis de tributar vuestra admiración y vuestro aplauso al modesto sacerdote que gastó su patrimonio y gasta sus energías juveniles en esa obra de educación y cultura… Estaba solo y consiguió una comunidad de Religiosas Salesianas para niñas y de maestros manjorianos para niños…”

   Ocurrió, que sin ser un cura salesiano de don Bosco, sino pertenecer a la institución y pensamiento pedagógico  del sacerdote don Andrés Manjón, jurista, pedagogo, catedrático de universidad… fundador de las Escuelas del Ave María,( que ya en 1918 estaban extendidas en 36 provincias españolas y llegaron a existir más de 400 escuelas por todo el mundo), su devoción a la Virgen en la advocación de María Auxiliadora y  sus métodos de enseñanza  y ayuda a los niños y niñas más pobres, semejantes  a los empleados por los educadores salesianos de don Bosco, podría confundir a alguno/a de sus seguidores y admiradores.

   Cuando crea en La Roda, en 1922, las conocidas Escuelas del Ave María, las escuelas públicas y gratuitas de la localidad estaban ubicadas en los viejísimos e insalubres locales del antiguo convento de monjas trinitarias. Allí estaban dichas escuelas, tanto de niños como de niñas, desde el año 1858 en el que por Real Orden de 24 de abril de ese año, el Estado cedía al Ayuntamiento el antiguo convento para que se establecieran en él las escuelas de Instrucción Primaria. Hubo una graduada de niños, la n 1; y una graduada de niñas, la nª 2.También existía allí una escuela unitaria de don Julián Lara, más la vivienda del maestro. Y en otras dependencias estaban los párvulos de doña Remedios López y los de doña María Onsurbe. (Algunos nombres de maestros y maestras de entonces han trascendido hasta nosotros, como: los mencionados anteriormente, y  doña Carmen Morejón, doña Patrocinio López Romero, doña Ascensión Rodríguez, don Severino Martínez, don Maximiliano García, don Arturo Silva Castro…)                                                                                                                                            

   También en el viejo convento se aprovechó el local de la antigua iglesia y se usó como teatro: el Teatro Liceo. Pero, además de las escuelas oficiales allí establecidas,  existían otras unitarias por distintos lugares de la localidad, como hubo en la calle Quevedo con la maestra doña Concepción González o en la travesía de la calle Cervantes regentada por doña Antonia  Sarrión, etc.; y algunas otras atendidas por educadores/as sin la titulación necesaria. Pero el gran problema de las escuelas existentes era que los locales no reunían las condiciones suficientes de luz, higiene, espacio, etc.  para dar clase a los niños y niñas. Por lo que vendría muy bien la creación de aquellas nuevas Escuelas del Ave María, ya pensadas y diseñadas para tal fin educador.

   Después de la guerra civil, las salesianas de María Auxiliadora llegaron a La Roda el 12 de octubre de 1943 y se establecieron en las mencionadas Escuelas del Ave María, que posteriormente fueron reformadas y rehabilitadas en la creación y ampliación del Colegio de María Auxiliadora. Como también volvieron a ser utilizadas las estancias del viejo convento trinitario para escuelas nacionales,  hasta que en 1942 fue derruido y en su solar histórico se levantó con tapiales de tierra el colegio nacional José Antonio, hoy llamado Purificación Escribano.

   Siempre ha existido una gran curiosidad detrás de cada uno de estos edificios dedicados a la enseñanza, pues tienen una interesante historia. Y hoy me he entretenido recordando parte de  las mismas.

                                   ADOLFO MARTÍNEZ GARCÍA

viernes, 6 de mayo de 2022

        •  


         DÍAS VIVIENDO ENTRETENIDO 


Carmen, no volverá jamás
 y yo me quedé estancado en el pasado; aunque la compañía y estancia temporal de mis hijos y nietos en casa, me alegran y endulzan las horas. 

  Mientras va transcurriendo el tiempo, procuro no estar ocioso y, además de vivir entretenido repasando los bonitos recuerdos de mi mujer, también, poco a poco, voy practicando alguna de mis aficiones artísticas que tenía abandonadas.

   Desde finales del mes de enero, he estado restaurando una preciosa imagen de María Auxiliadora,  llegada a nuestra cofradía de Semana Santa, "Jesús Nazareno", desde tierras gallegas, gracias a la  dedicación de María José Martínez Lozano, nuestra hermana mayor en dicha cofradía.

 La imagen, por diversos  motivos, sin estar tapada por alguna sábana o unos simples  plásticos, parecía haber sufrido las inclemencias de trabajos  de albañiles o  pintores, en obras muy cercanas a ella: sufriendo roces, desconchados, alguna rotura, incontables salpicaduras de pintura blanca, presencia de viejo polvo incrustado profundamente en sus barrocos ropajes...

Como podría decirse:¡Estaba hecha una pena! Y recomendé llevarla a un taller profesional de restauración en obras artísticas; pero dadas las fechas cercanas a la Semana Santa con los numerosos compromisos que ya tenían los restauradores, se me convenció para que intentara arreglarla y pudiera ser presentada al público rodense en una fecha determinada. Aunque hacía bastantes años que ya no trabajaba en escultura (unos 9 años) y, últimamente,  desde que murió Carmen, había abandonado cualquier posible idea de realizar trabajos artísticos, estando casi constantemente escribiendo en el ordenador. Pero, ya involucrado, poco a poco, fui restaurando la imagen de María Auxiliadora lo mejor posible, librándola de "los graves problemas estéticos que la invadían.                                          

La escultura es muy grande y muy bonita; creada en las "Escuelas Profesionales Salesianas" de Sarriá (Barcelona), como consta escrito en un disimulado rótulo de su peana. Tal vez, la imagen fue diseñada por quien, durante muchos años, dirigió la sección de escultura en aquellas escuelas: el escultor salesiano Gaspar Mestre Beltrán, y fuera creada en los primeros años de la posguerra civil española, cuando no había imágenes en las localidades porque habían sido destruidas y quemadas durante aquellos trágicos años de luchas fratricidas, y ante tantas peticiones de nuevas imágenes a los talleres escultóricos,  tuvieron éstos que  hacer innumerables vaciados en escayola y pasta de madera de las Vírgenes y Santos  más solicitados.   

Así pudieron atender lo antes posible las peticiones de imágenes para reanudar sus cultos en tantas ciudades y pueblos de España. (Una talla policromada en madera con las dimensiones que ésta tiene,
podría tardar en servirse varios  meses o años, y un vaciado en escayola con su posterior policromado se resolvía en pocas semanas). 

   Por su gran deterioro, había que volver a pintar el manto azul de la Virgen, aunque suponía un paciente  trabajo con fino pincel entre las filigranas del estofado de pan de oro, a respetar. Para ello me documenté del azul que debería llevar el manto de la imagen, y elegí el azul que lleva el primer cuadro pintado por el italiano Tomás Andrés Lorenzone, amigo de don Bosco,  y creado en 1865 bajo sus indicaciones y deseos. Dicho cuadro mide siete metros de alto y está en la basílica de María Auxiliadora, en la localidad de Turín (Italia). (Finalmente, el elegido nuevo azul para la imagen, es intenso y luminoso, haciendo resaltar mucho más los estofados del pan de oro).

  Casi todos los días, solía trabajar en la imagen durante varias horas a mi antojo, en las mañanas, tardes o noches, salvo unos tres o cuatro días, porque por entonces, me sentí inseguro al andar o estar de pié, como si estuviera algo mareado, y el médico me recomendó ese descanso en el trabajo. Las extrañas posturas que, a veces, debía ir adoptando para pintar,(de pie, sentado o tumbado en el suelo), algo retorcidas, especialmente en las partes bajas de la imagen, empezaban a afectar algo a mis cervicales; pero se solucionó con esas mini-vacaciones ya mencionadas y aplicándome calor en el cuello. 

   Pero, salvo el descanso total de esos pocos días, antes de marcharme a la cama a dormir, solía  irme a la antigua habitación de mis hijas, que me servía temporalmente de estudio escultórico, tras haber desarmado una de sus camas para ganar espacio y poder restaurar allí a la mencionada  imagen de la Virgen. Y, desde un principio, esporádicamente, estuve trabajando en la escultura religiosa: (enmasillando y lijando algunas faltas de yeso, como en el cabello de la Virgen; haciendo desaparecer los muchísimos gotazos de pintura blanca en el manto, túnica, pedestal y en el pan de oro, corrigiendo sus roturas y algunas de sus ausencias doradas; repintando con sus correspondientes colores las  diversas partes que necesitaban ser reparadas, como en una pequeña superficie de la túnica del Niño Jesús, y totalmente  en el manto de la Virgen,  entre las respetadas filigranas en "pan de oro" del estofado, etc. etc. Así, poco a poco, como solía decir mi mujer, fui avanzando hasta que, algunos días, hasta me dieron las tres o las cuatro horas de la madrugada,  y  entonces dejaba el trabajo artístico para irme  a dormir. 

   Pero, francamente, creo que  lo más importante y bonito de este evento  mariano, es saber que, desde el pasado día 1 de mayo en que fue  entronizada esta imagen salesiana de María Auxiliadora, podremos subir a visitarla en su nueva y digna morada, como es  nuestro monumental  templo parroquial El Salvador. Y así, ante  Ella, poderle rezar  con fe y devoción.

  ADOLFO MARTÍNEZ GARCÍA

 


  

                             

viernes, 17 de diciembre de 2021

 

                                              19 de Diciembre           

( Este domingo día 19 de diciembre, hace ya dos años que murió Carmen, mi esposa. Ni por un momento he dejado de recordarla. Pensando y escribiendo, siempre la tengo presente. Y ella  es, cada día, de nuevo, el centro de todos mis pensamientos. Con ese propósito recordatorio le estoy escribiendo otro libro, que es una novela, de cuyo Prólogo adelanto  a continuación unos fragmentos).

PRÓLOGO A MI NOVELA “A TRAVÉS DE LOS SUEÑOS”

  “ Cuando perdí para siempre al  ser más querido, a Carmen, mi esposa, que me había acompañado en la vida durante más de cuarenta años, con la que fui tan feliz, disfrutando plenamente de nuestros hijos y nietos maravillosos, sentí un brutal desconsuelo, dolor anímico, soledad y gigantesca desesperación que,  a pesar del paso de los años, todavía perduran en mi vida.

     Casi constantemente, recordando la muerte de Carmen, me parece estar inmerso en una horrible pesadilla de la que  quisiera despertar, pero no puedo. La realidad, a veces, resulta una prisión cruel de la que no se puede escapar. Nada  pude hacer que remediase la inesperada pérdida de mi mujer. Y la muerte, parece  haberse llevado con ella la mitad de mi propia persona, de mi ánimo, de mis proyectos, de mis ansias de crear y amar. Mis sentimientos se quedaron en el pasado con Carmen, y  ahora, en el presente, siento profundamente un insondable vacío y desasosiego.

    En un instante, ella, mi atractiva, bondadosa y sonriente esposa, sin sospecharlo siquiera, pasó de estar viva a estar muerta. El desconcierto reinante en la familia, el paso de la gente con sus condolencias, la rapidez en el transcurso de los hechos de aquel día, la inmediata  llegada del siguiente para darle sepultura, me envolvieron  y velaron la mente como si estuviera soñando una irreal pesadilla,  haciendo que viviera esas tristes horas con un cierto atolondramiento, sin ser totalmente consciente del verdadero significado de la tragedia. Pero, con el posterior transcurso de los días, cada vez siento  más su falta, y  me resulta mucho más desarraigada la vida.

   Como ya no la puedo ver más, la sigo imaginando y amando en los recuerdos. Por mi mente vuelven las escenas hermosas en su compañía: de aquella excursión donde nos conocimos, de la incipiente amistad y noviez inolvidable, de nuestra  boda, de los hijos cuando eran pequeños, adolescentes o adultos, de los nietos, del  sublime amor que vivimos en nuestro matrimonio,  de nuestros sencillos y breves viajes, charlas y paseos… siempre los dos juntos y enamorados. 

   Recuerdo las palabras que escribió en el siglo XIX el poeta inglés William Wordsworth,  en “Oda a la inmortalidad”, y que había rememorado la guapa actriz Natalie Wood en la película “Esplendor en la hierba”:

   “Aunque ya nada pueda devolvernos la hora del esplendor en la hierba, de la gloria en las flores, no debemos afligirnos, porque la belleza subsiste en los recuerdos.”

    Y quiero asimilar su significado consolador  en nuestra  bella historia, ahora llena de recuerdos. Pues, he perdido  a Carmen para siempre; pero puedo seguir pensando en ella, en sus virtudes, su alegría y optimismo, los días y años maravillosos que vivimos juntos, porque, casi todo aquel pasado lleno de belleza, puede volver a emerger en los recuerdos.

    Y además de todos esos recuerdos reales y vividos, yo  imagino nuevos capítulos con mi esposa, nuevas vivencias emocionantes, espirituales, atrevidas y consoladoras, escribiendo una novela, una novela especial en la que todo puede suceder.

   En esta novela, se mezclan los hechos irreales con los reales, los deseos imaginativos de unos tiempos venideros con  increíbles adelantos y descubrimientos científicos, venciendo ya las terribles enfermedades que asolan y diezman al ser humano. Y se entremezclan  con  recuerdos y hechos familiares, reales, ciertos, del pasado y del presente.

   En algunos capítulos no está Carmen, porque son recuerdos autobiográficos, surgidos de sueños del subconsciente que   pertenecen a épocas anteriores a nuestro primer encuentro y enamoramiento, (ocurrido el día 25 de abril del año 1976, cuando los dos  coincidimos en una excursión a las montañas nevadas de Segovia).

   Escribiendo y releyendo la novela,  disfruto muchísimo, y me ayuda a imaginar  la dulce presencia espiritual de Carmen entre nuestra familia; aunque también, varias veces,  la emoción y las lágrimas me han vuelto a sorprender en algunos capítulos".

                                                  Adolfo Martínez García


viernes, 15 de octubre de 2021

 

MARAVILLOSO RECUERDO

   Habrán pasado ya dos meses y tres días, desde que escribí y publiqué en Facebook el corto texto en negrita que acompañaba a la fotografía de nuestra boda; pues era la fecha de nuestro cuadragésimo tercero aniversario. Y muchísimas personas, amigos, conocidos y gente asidua a dicha red de comunicación, dejaron sus cariñosos comentarios a unos lejanos novios jóvenes y atractivos que se reflejaban en aquella imagen. 
   No deseé que se perdiera entre tantas otras notificaciones, ocurrencias, reflexiones... de fechas innumerables; y dedidí guardar aquí mi publicación. ¿Dónde mejor que en mi blog personal, en donde tanto he escrito, y escribiré, pensando en Ella? 
   Pero lo guardaba como un proyecto, y me olvidé de publicarlo. Hoy, después de un tiempo entretenido, al volver a este blog casi olvidado, compruebo que no publiqué aquello que había pensado. Y, aunque tarde, lo hago ahora mismo.

"Hoy, inquieto y agitado, me he despertado muy temprano, de madrugada. No podía dormir. A mi mente llegaban tantos recuerdos hermosos y queridos...; pues fue también un 12 de agosto, pero de 1978, (hace 43 años), cuando Carmen y yo nos casamos.
   Y despierto, he soñado con Ella otra vez, reviviendo nuestra vida feliz, entre sonrisas y añoranzas."
    

   Inexorablemente, el tiempo sigue pasando indiferente a las desgracias o tragedias de cada uno. Nada se paró ni se parará. Sólo nuestra mente con su pobre memoria, acompañada de las palpitaciones enamoradas del corazón, guardan inalterados los sentimientos y recuerdos de aquel bello pasado con Carmen.
     Recordamos los momentos felices; pero también los desafortunados, como cuando sin haberlo esperado ni presentido, ella, en un momento, se fue físicamente de nuestro lado para siempre, y nuestro corazón se rompió de pena y dolor. 
   No cesaremos de llorar su muerte cada día; pero nada cambiará; ella jamás va a volver, salvo en los recuerdos que custodiamos celosamente. Y pasarán los años y seguiremos teniendo la misma desesperación, añoranza e inconformismo, preguntándonos sin respuesta el por qué la vida es, además de bonita, tan cruel, pues nuestra alma y existencia siguen partidas por la mitad sin Ella. 
   Personalmente, -como a tantísimas personas que les ha pasado lo mismo, de perder a su gran amor, a la persona que formaba parte íntima de su vida y de su ser, tan unidos y enamorados, inseparables y sumamente felices-,  pienso cada vez más en ella,y me gusta imaginarla lo más cerca posible. Considero muy importante que no se vaya difuminando su recuerdo y  quiero que siga íntegro y presente en la mente y en el corazón: Por ello, voy a reflexionar y a recordar nuestra vida de pareja, en "una cotidiana visita" frente a sus restos, día a día; le he escrito y publicado un libro, añorándola; y otro más casi terminado, imaginativo y futurista, donde sigue reinando ella en mi mundo, que es el suyo; estoy recopilando en un vídeo personal, tantos momentos vividos a su lado, (que, en realidad, dicho vídeo, por tan largo metraje, será la primera parte de una serie familiar en tormo a Carmen).
   Con un cierto desfase en las nuevas tecnologías, bien por mi inconstancia en seguir practicándolas o bien por estar entretenido en otros hobbies, lo cierto es que, no las domino bien y, ¡menos mal! que tengo muy cerca a un buen asesor: mi hijo Adolfo, para preguntarle mis dudas y "ponerme a punto", y así ser capaz de convertir los formatos de mis cintas super-ocho, de DVD a mp4; importar y crear textos, vídeos e imágenes, operando con ellos, seleccionando e intercalando lo que me interese en la "línea del tiempo", y añadiendo en el audio las melodías de mi gusto. Ya hice hace tiempo algo parecido, cuando la talla del pequeño Jesús Nazareno; pero desde entonces... entre los nuevos programas desconocidos, los olvidos propios por no "continuar en la brecha", etc. etc., me hubiera resultado dificilísimo, por no decir imposible, hacer lo que estoy haciendo ahora con el vídeo de Carmen... de no ser por las respuestas de mi hijo. (La serie se titulará: "Con nuestra Carmen inolvidable". Y esta primera parte es "Enamoramiento, noviez y boda"). 
 Tantas escenas guardadas las fui grabando, en su día, en fotos y películas, técnicamente defectuosas, con aquellas diversas cámaras o tomavistas antiguos, ya obsoletos. Pero, a pesar de todo, sus escenas son muy importantes, familiar y sentimentalmente, como imprescindibles testimonios de una época vivida e irrepetible. ¡Y ahí estarán presentes; como ella, que sigue mentalmente presente en cada rincón por donde estuvimos alguna vez!

                  ADOLFO MARTÍNEZ GARCÍA
   













miércoles, 28 de julio de 2021

 

UN PASEO SALUDABLE Y SORPRENDENTE:

¡LAS PISTAS DE ATLETISMO!

   He estado caminando durante una hora  ─como es recomendable hacerlo “los mayores” diariamente ─  pero, en esta ocasión, por diferente lugar a como lo había hecho otros días, (que  era  un trayecto por calles cercanas a mi barrio: Charco, Echegaray, General Prim, Peñicas… y otras muchas). Y esta vez estuve por el Parque de la Cañada, desarrollando  sobre la marcha un improvisado recorrido.

   Durante el paseo, recordé que había leído en Facebook la existencia en La Roda de unas  básicas instalaciones para los entrenamientos de atletismo en el “Campo Maracañí”, (creo que aprobadas en un pleno municipal del mes de julio de 2018)  y, como todavía no conocía nada de aquel lugar deportivo, decidí visitarlo, incluyéndolo dentro del improvisado trayecto de esa tarde. Pero,  antes de llegar “al Maracañí”, observé a lo lejos una elevación artificial del terreno, como si contuviera  algún sendero nuevo. Sentí curiosidad por ver de cerca aquella obra y abandoné el camino que llevaba, cruzándome a campo a través hasta llegar a ese terreno.

   ¡Qué sorpresa tan magnífica y deseada! ¡Eran unas  pistas de atletismo hechas con tierra apisonada y con anchura para cuatro calles!

   Fue una alegría de las mejores de mi vida, pues ¡por fin, La Roda tenía unas pistas de atletismo estables y, deseo reglamentarias! Seguramente llevan ya algunos años hechas, pero desde hace tiempo estoy  desvinculado del deporte y siento no haberme enterado antes, por lo que pido disculpas a quienes tuvieran esta magnífica idea y proyecto, (y creo que fue el concejal de deportes de la anterior legislatura, Eduardo Sánchez Martínez).

   Decidí subir a ellas para pisarlas, salvando la mediana altura en la que están construidas y, con ilusión,  las recorrí varias veces andando ligero, recordando con emoción los años jóvenes en los que competía  en las pistas de Albacete, corriendo los duros 400 metros lisos.

  (Éstas, están todavía sin terminar completamente, enmarcadas solamente con su bordillo interior, hechas de tierra apisonada, en la que se aprecian las múltiples pisadas de los  atletas que entrenarán actualmente. Aunque es una pena que solamente hayan previsto cuatro calles, pues hay terreno suficiente para crear, al menos seis, si ocho creyeran que son demasiadas).

   Y mientras marchaba sobre ellas, me iba acordando de mis compañeros de atletismo, participantes en otras especialidades: Antonio Cebrián Villodre en la carrera de 1.500 metros lisos, y de Antonio Monsalve Marchante en los 100 y 200; pues ¡ojalá! hubiéramos tenido nosotros, al menos, estas pistas para entrenarnos; (aunque los tres conseguimos ser campeones provinciales en nuestra especialidad, así como en relevos 4x100, complementados con un cuarto corredor: Paco Ferrero).

   Por entonces, en los primeros años de la década de los sesenta,  como en La Roda no teníamos pistas de atletismo, entrenábamos en el mismo terreno del campo de fútbol, e incluso en las eras de “la laguna de los patos”. Allí nos entrenábamos seriamente por pulir un estilo o rebajar una marca.

   Creo que de eso hace ya…¡nada más y nada menos que… unos sesenta años! Éramos jóvenes y nos “hervía la sangre”. Hacíamos mucho deporte, especialmente atletismo, y competíamos contra otros, sana y deportivamente, sobre todo en la  “Semana de la Juventud” en honor al patrón San Fernando ( 30 de mayo).

   Para celebrar las competiciones provinciales de atletismo, nos desplazábamos a Albacete en tren. Sólo allí existían unas pistas de atletismo, que eran “de ceniza”, con cuatro calles, y nuestro acuartelamiento o residencia oficial mientras duraban las competiciones, eran unas tiendas de campaña montadas en el recinto del ferial de la capital manchega. 

   Otros atletas que surgieron  mucho tiempo después, cuando nosotros ya no competíamos, (y alguno nos dedicábamos a entrenar y organizar campeonatos locales dentro de la sección de atletismo que presidíamos en el Club Polideportivo Doncel), sí que disfrutaron de unas escuetas y reducidas pistas donde entrenar e incluso competir a escala local, aunque, por supuesto no eran reglamentarias y se marcaban sobre el campo de fútbol. Era entonces ( por 1973) concejal de deportes Eduardo Grande Villodre; pero algo servían para practicar y fomentar el atletismo, ¡que era lo importante! (Las marcábamos Monsalve y yo con tierra blanca, mediante un carricoche de bebé donde incrusté un bidón de la horchatería de mi padre, con un agujero en su fondo para que cayera la tierra blanca). A pesar de todo, de las reducidas dimensiones de las pistas, de la incomodidad y pereza de tenerlas que marcar cada semana, etc., celebramos varios campeonatos locales, infantiles y juveniles; (y menciono especialmente a quien me ayudó en las tareas administrativas, con las puntuaciones y clasificaciones de los equipos de aquella liguilla en el I campeonato local por equipos: José Temprado López).

   Después, el teniente alcalde y concejal de deportes Antonio García Morales, secundó nuestra idea y proyecto de crear unas pistas “ex profeso” para el atletismo, con cuatro calles alrededor del campo de fútbol; aunque estorbaba la pared del fondo del campo en el trazado de la segunda curva, que sería imperfecta. Sin embargo la primera curva estaría trazada con tres radios distintos, (y se corría por ella velozmente sin salirse el atleta), resultando unas pistas  de trazado parecido al de las  cubiertas, donde los jóvenes atletas rodenses podrían entrenar y competir a escala local. (Y se desplazó el campo de fútbol hacia el marcador, dejando espacio a su alrededor para cuatro  calles enmarcadas en dos bordillos con ladrillos blancos, por el interior y el exterior de las mismas). ¡Se hicieron realidad gracias al apoyo del concejal mencionado, Antonio García, muy amante de todos los deportes! Al menos era algo importante para el atletismo local, aunque no fueran reglamentarias con 400 metros de cuerda, porque no teníamos más terreno disponible.

   De estas  dos últimas épocas mencionadas, recuerdo en las competiciones a atletas como: Juan Carrilero Fernández,  Emilio González Chacón, Juan Ortiz, Modesto del Amo y su hermano Inocencio, Carmelo Canales, Antonio Aranda, Antonio Grande Arco, Blas Fernández, Julio Salvador, Juan Gabriel Martínez Puertas,...; Joaquina Berruga Charco, Monserrat Martínez Huerta, Conchi Olivares, Encarnita Alarcón, Ángeles González… y muy especialmente nuestro equipo cadete femenino, campeonas provinciales en Campo a Través, María Victoria Atienza Blesa, Ventura González Melero, Juli Fernández Olivares y Justi García Ortiz, con las que fui al Campeonato de España, en Tarragona (1974). (Y recuerdo muchísimos nombres más, pero la lista se haría interminable en ambas categorías).

   Pasó el tiempo y al no poder celebrarse en ellas  competiciones oficiales y federadas, sólo entrenamientos, y, seguramente, por más motivos e intereses deportivos, dejaron de existir. ¡Pero siempre fue el sueño de muchos el poder tener en La Roda, algún día, unas básicas pistas de atletismo!

   En mi vespertino paseo por las pistas actuales, no había nadie entrenando y he disfrutado muchísimo en ellas, recordando aquellos lejanos momentos de sufrimiento físico en los últimos metros de la meta, cuando querías mantener la misma velocidad de los trescientos metros anteriores y te pesaban las piernas como si fueran de plomo. Y he recordado también en otros instantes, la satisfacción que te embargaba cuando  conseguías aguantar el mismo ritmo desde un principio y, medio exhausto, cruzabas la línea de llegada. Subir al pódium después, si era tu día, también producía felicidad; tanta como verlas ¡por fin! hoy día, aunque inacabadas, pero ya serviciales a los atletas y vecinos en general.

    Será un reto pendiente para nuestras autoridades el poderlas terminar y complementar adecuadamente, y si es posible con más calles ¡por favor! Lo más imprescindible y difícil era disponer del  mucho terreno necesario, y esto ya se tiene, (creo que gracias a la cesión de su dueño al municipio; por lo que todos debemos estarle muy agradecidos). Pues, ánimo, adelante y enhorabuena.

                                 ADOLFO MARTÍNEZ GARCÍA

domingo, 20 de junio de 2021

 

EMOTIVO RECUERDO CON UN CENTRO DE FLORES

Ayer, sábado 19 de junio, cuando llegaba a recordar tantas cosas con Carmen, una buena amiga suya de La Gineta, Consuelo, salió a mi encuentro preguntándome si la conocía con la mascarilla puesta. La había traído su hijo  para ponerle a su amiga del alma un hermoso centro de flores naturales.

   La emoción se reflejaba en su rostro. Cuando se informó por José, el sepulturero, en qué lugar estaba Carmen para dejarle las flores, él la acompañó y le dijo que si yo no había llegado aún esa tarde, no tardaría mucho en llegar.  Se habían pasado ya las seis y media cuando enseguida aparecí por la puerta. Esa misma fecha, 19 de mes, fue cuando Carmen murió, hacía ya un año y seis meses y,  a Consuelo, una de sus grandes amigas de juventud, no se le había olvidado.

   También mis ojos se llenaron de agua y mi mente recorrió en un instante momentos pretéritos que pertenecían a una noviez envidiable y lejana, aunque ahora la sentía muy cerca. Consuelo estuvo con Carmen la víspera de nuestra boda, cuando por la noche, con varios amigos que me acompañaron, cantamos a Carmen desde la calle, en la ventana de su dormitorio. Allí, las dos amigas escucharon la ronda de una improvisada tuna enamorada. Y más tarde todavía, volví yo solo con la guitarra a rondar a mi futura esposa, tañendo viejos arpegios y melodías en solitario, como aquella…

Despierta, dulce amor de mi vida,

despierta si es que te hayas dormida,

escucha mi voz cantar bajo tu ventana,

con esta canción te vengo a entregar el alma,

perdona, si interrumpo tu sueño,

pero no pude más y esta noche te vengo a decir

¡Te quiero!

 Consuelo no lo había olvidado y fue testigo de nuestra boda  enamorada.

   Nos despedimos con la mirada. Subió al coche de su hijo y los vi alejarse. Pasé a mi acostumbrada visita y admiré el centro de flores inmaculadas que su amiga dejó abajo, sin modificar la anterior composición en la lápida. ¡Cuántos pensamientos bonitos, recuerdos imborrables y penas infinitas envolvieron la tarde junto a Ella!

  La vida sigue transcurriendo, como si nada hubiera pasado. Los hijos, los nietos, y tantas noticias del mundo siguen su trayectoria. Como debe ser y es natural. Nada se detuvo ni se detiene. Y allí, en un rincón escondido y solitario, yace Ella, recordada y amada, con su diáfana sonrisa cariñosa, como esperando que alguien vaya o vuelva a visitarla un momento. Sólo un momento, que será de vida y de recuerdo.¡Gracias Consuelo!

     ADOLFO MARTÍNEZ GARCÍA


                       AGRADABLES ENCUENTROS Hace unos días, por la Plaza Mayor de La Roda, me encontré con una compañera y amiga, maestra...