miércoles, 29 de julio de 2026

 

¿ SOLUCIÓN FUTURA A LOS GRANDES INCENDIOS?

Estos días de supremas temperaturas y gigantescos incendios que están quemando media España, ante la desesperación e impotencia de quienes están luchando contra las llamas con los medios disponibles y técnicas conocidas, pero insuficientes y poco eficaces, nos hacen pensar e imaginar a todos en otras soluciones que no sean sólo las actuales conocidas, siempre sujetas y condicionadas a la meteorología  del momento, a las direcciones imprevistas de los vientos y las nubes que, cambian de dirección no caprichosamente, sino que  tienen un por qué o una explicación científica. Y la humanidad, las grandes mentes de la ciencia, deben pensar y buscar soluciones  urgentes para evitar estos desastres ecológicos que producen los incendios anualmente, destruyendo  la vegetación, los animales las casas de los pueblos por donde pasa, y a veces, a las personas; pero, actualmente, no hay una solución fácil e inmediata.


   Cualquier invento y técnica que tenemos y disfrutamos hoy, primero fue una idea avanzada e insólita de alguien que la imaginó, aunque pareciera una locura e imposible. Pongamos por ejemplo a Leonardo da Vinci, nacido en el siglo XV, pensando en una máquinas para poder volar un hombre como los pájaros; o pensemos en Julio Verne, nacido en el siglo XIX,  que escribió de un viaje en cohete a la Luna, o a las profundidades del océano, calculando de antemano los requisitos y técnicas necesarias. Pues pasadas muchas generaciones y años, esos sueños se consiguieron y son una realidad. E igualmente, se ha de pensar, y de hecho se piensa, en una solución que remedie los incendios cuando sean tan aparatosos, grandes e imparables como los que se están sufriendo en nuestros campos y pueblos estos días de julio.

   Hoy parecerá la solución que imaginamos, una locura o un imposible, porque no existe aún esa capacidad, técnica  y ciencia, para atraer o crear sobre el área conveniente la nube o nubes necesarias para que llueva y apague el gigantesco incendio. Aún es un imposible, es un sueño, una quimera; aunque creo que sí que existen proyectos  y pequeños resultados de laboratorio, con lo que llaman “siembra de nubes” que más o menos consiste en dispersar substancias, como yoduro de plata, etc. en nubes ya formadas para favorecer la creación de lluvia; aunque la idea a la que me refiero sería más compleja: atraer o crear la nube con la lluvia en donde no hay aún nubes, y así apagar el incendio. Ese sería el gran reto de la ciencia, pues las nubes y los vientos sabemos que están gobernados por procesos atmosféricos enormes,  que implican masas de aire de cientos o miles de kilómetros y una energía inmensa.

   Hoy es un imposible; pero, con el paso del tiempo, podría suceder como ya ha ocurrido en tantas ideas del ser humano: que finalmente, tras una intensísima dedicación de los cientñificos de varias generaciones, llegaría a hacerse realidad, aplicándose ese imaginado logro como solución contra los grandes incendios forestales.

                Adolfo Martínez García

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