¿ SOLUCIÓN FUTURA A LOS GRANDES INCENDIOS?
Estos días de supremas temperaturas y gigantescos
incendios que están quemando media España, ante la desesperación e impotencia de
quienes están luchando contra las llamas con los medios disponibles y técnicas conocidas,
pero insuficientes y poco eficaces, nos hacen pensar e imaginar a todos en otras
soluciones que no sean sólo las actuales conocidas, siempre sujetas y
condicionadas a la meteorología del
momento, a las direcciones imprevistas de los vientos y las nubes que, cambian
de dirección no caprichosamente, sino que
tienen un por qué o una explicación científica. Y la humanidad, las
grandes mentes de la ciencia, deben pensar y buscar soluciones urgentes para evitar estos desastres
ecológicos que producen los incendios anualmente, destruyendo la vegetación, los animales las casas de los
pueblos por donde pasa, y a veces, a las personas; pero, actualmente, no hay
una solución fácil e inmediata.
Cualquier
invento y técnica que tenemos y disfrutamos hoy, primero fue una idea avanzada
e insólita de alguien que la imaginó, aunque pareciera una locura e imposible.
Pongamos por ejemplo a Leonardo da Vinci, nacido en el siglo XV, pensando en
una máquinas para poder volar un hombre como los pájaros; o pensemos en Julio
Verne, nacido en el siglo XIX, que
escribió de un viaje en cohete a la Luna, o a las profundidades del océano,
calculando de antemano los requisitos y técnicas necesarias. Pues pasadas
muchas generaciones y años, esos sueños se consiguieron y son una realidad. E
igualmente, se ha de pensar, y de hecho se piensa, en una solución que remedie
los incendios cuando sean tan aparatosos, grandes e imparables como los que se
están sufriendo en nuestros campos y pueblos estos días de julio.
Hoy
parecerá la solución que imaginamos, una locura o un imposible, porque no
existe aún esa capacidad, técnica y
ciencia, para atraer o crear sobre el área conveniente la nube o nubes
necesarias para que llueva y apague el gigantesco incendio. Aún es un
imposible, es un sueño, una quimera; aunque creo que sí que existen
proyectos y pequeños resultados de
laboratorio, con lo que llaman “siembra de nubes” que más o menos consiste en
dispersar substancias, como yoduro de plata, etc. en nubes ya formadas para
favorecer la creación de lluvia; aunque la idea a la que me refiero sería más
compleja: atraer o crear la nube con la lluvia en donde no hay aún nubes, y así
apagar el incendio. Ese sería el gran reto de la ciencia, pues las nubes y los
vientos sabemos que están gobernados por procesos atmosféricos enormes, que implican masas de aire de cientos o miles
de kilómetros y una energía inmensa.
Hoy es un
imposible; pero, con el paso del tiempo, podría suceder como ya ha ocurrido en
tantas ideas del ser humano: que finalmente, tras una intensísima dedicación de
los cientñificos de varias generaciones, llegaría a hacerse realidad,
aplicándose ese imaginado logro como solución contra los grandes incendios
forestales.
Adolfo Martínez García

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