martes, 30 de junio de 2026

 

                      DE JULIO GARCÍA CARBONELL

No hace mucho, recordaba aquí, y en Facebook,  algunos componentes de mi pandilla de amigos, y publicaba dos fotografías de cuando éramos estudiantes todavía. Escribí que nuestra gran actividad juvenil era entonces el deporte, y concretamente: el fútbol.

   Para practicar este deporte, entrenar y competir, necesitábamos estar en alguna organización que nos dejara material, como el balón de reglamento, camisetas, calzado adecuado…y nos hicieran caso en nuestras aficiones, conversaciones, aspiraciones, organización… Y por entonces, existían para los jóvenes dos entidades significativas y, digamos oficiales, donde podías estar y participar en lo que nos gustaba. Y eso era posible a través de la juventud de  “Acción Católica”; y también en el llamado entonces “Frente de Juventudes”.


   Normalmente, como nos gustaba muchísimo entrenar y competir, solíamos asistir a los entrenamientos y competiciones de ambos organismos, por si nos llamaban o seleccionaban para un partido determinado.

   Siempre hubo alguna persona voluntaria y altruista al frente de estos organismos que nos hacía caso, con la que podíamos hablar de nuestros problemas deportivos;  que era muy entusiasta e importante para nosotros, que nos organizaba, que preparaba  actividades y competiciones para formarnos y no aburrirnos… Y esa persona en los deportes, en el fútbol  de Acción Católica, fue el carpintero Julio García Carbonell. ¡Cuántas horas nos estuvo atendiendo y comprendiendo desinteresadamente desde su carpintería! Allí nos juntábamos y organizábamos. Dicha carpintería estaba en la calle que ahora es Alfonso XII, pero entonces era una anchísima, profunda y larga excavación, preparada para el torrente de agua que discurría por su cauce en los días de muchísima lluvia.

   Y no existen referencias escritas de él, de Julio; ni encontraremos notas en su ignorada biografía, aunque   fue muy importante para todos los jóvenes deportistas rodenses y quinceañeros de aquella “Acción Católica”; pero ninguna historia nos hablará de él; no existen referencias escritas hacia su persona.

    Seguramente, habrá personas que lo conocieran mejor que nosotros que entonces éramos unos críos; pero, lo recordamos aquí, ahora, no solo como profesional de su oficio artesanal, sino como formador cultural y entrenador deportivo de jóvenes rodenses de la “Acción Católica” de aquellos años,

                   Adolfo Martínez García

domingo, 7 de junio de 2026

 

                CUMPLIENDO LA TRADICIÓN

La imagen de nuestra patrona, la Virgen de los Remedios, después de 21 días de estancia en La Roda, es llevada a hombros, en romería, hasta su santuario en la iglesia de la vecina localidad de Fuensanta, como viene haciéndose anualmente desde el año 1941, con la nueva imagen tallada por el escultor Jacinto Higueras Fuentes, que es una réplica exacta de la antigua imagen quemada  en el año 1936 de la guerra civil; pero la devoción a la antigua imagen y sus  ocasionales traslados en romería ante sequías, plagas, epidemias, etc., se remonta hasta muchos años antes de la  primera publicación del libro con  la historia de esta imagen, en 1648, escrita por el trinitario Cristóbal Granados de los Ríos, llegando a realizarse los traslados desde su ermita primitiva de la fuente o manantial de agua, hasta  La Roda, y  después su devolución, ya  en el mismo año de su aparición: 1482.  Por lo que son cinco siglos y casi medio más, 544 años,  de amor, devoción y tradición a la Virgen María en su advocación original “de la Fuente-Santa”, o después “de los Remedios”, cambiada por los frailes trinitarios  en el mencionado libro de su historia.



   La Roda, es un pueblo respetuoso con sus costumbres o tradiciones  ancestrales transmitidas por sus mayores, y podemos sentirnos orgullosos y plenamente satisfechos por  seguir haciéndolo y perpetuándolo ante las nuevas generaciones.

   Hoy, es una bella, tradicional y, también nostálgica despedida de la imagen en romería, viéndola pasar por los últimos parajes urbanos de la villa rodense, hacia el ancestral camino que lleva su nombre y la conduce a su santuario de Fuensanta.

   Verla cada año, en esta despedida,  rodeada y seguida por tantísimas personas entusiastas y fervorosas;  enriqueciendo emotivamente este último adiós los dulces sonidos de la banda de música que la sigue con fidelidad; escuchar el murmullo de la gente alegre, y al mismo tiempo algo apenada por la marcha de la imagen,  dispuestos a caminar los ocho o nueve kilómetros de distancia, acompañándola; ver cómo la imagen es alzada con seguridad y dulzura por los fuertes y vigorosos brazos de quienes la llevan en andas, mientras se canta una Salve cuando pasan frente al cementerio, como último homenaje, amparo y recuerdo especial a nuestros familiares que  yacen allí en un sueño eterno ; …son escenas muy emotivas, hermosas y dignas de ver y sentir en este último día.

  El pueblo, después del paso de la imagen y la multitud de gente en romería, simula estar desierto. El silente frescor de la temprana mañana, parece aumentar la soledad y nostalgia envolvente que reina  en las calles. Pero que nadie se aflija…, el año que viene, la tradición centenaria se volverá a cumplir, y la imagen volverá a estar en  La Roda.

                   Adolfo Martínez García

jueves, 4 de junio de 2026

 

                     EMOTIVOS ENCUENTROS

Que nos encontremos y saludemos llenos de alegría con alguien que no veíamos desde decenas y decenas de años, puede ocurrir cualquier día común; pero, tal vez, sea más probable que ello suceda en una fecha festiva, solemne y tradicional:  en nuestras fiestas de agosto, en las romerías, procesiones…; porque suelen volver a nuestra villa algunas de las personas que están viviendo fuera.


   Hoy me he llevado una grandísima sorpresa y alegría infinita, cuando presenciando la procesión del “Corpus Christi” en la que iba nuestro nieto Juan con sus compañeros de Primera Comunión, se ha parado ante mí y me ha saludado nuestra gran amiga Lola, integrante de aquella inolvidable pandilla de chicas que me ayudaron en la construcción de la carroza de la reina de las fiestas del año 1973.¡Han pasado nada menos que cincuenta y tres años! Al saludarnos, entrañablemente, un torrente de escenas en recuerdos emocionantes me han recorrido el alma en un segundo; y he vuelto a vivir mentalmente aquellos tiempos de palomas nocturnas, sonrisas de juventud, papelillos y engrudo, barro de modelar el torso y brazos de Agustín Merlos para “el arquero”; y la imagen de nuestro inolvidable  Antonio Monsalve ayudando en lo que fuera, junto a tantas chicas jóvenes, como Lola,  que hicieron posible aquel proyecto de juventud.

                         Adolfo Martínez García

                            ALUMNAS DE DOÑA ADORACIÓN Encontré esta fotografía antigua ( ¿1946?) de las alumnas de la recordada y querida ...