CUMPLIENDO LA TRADICIÓN
La imagen de nuestra patrona, la Virgen de los
Remedios, después de 21 días de estancia en La Roda, es llevada a hombros, en
romería, hasta su santuario en la iglesia de la vecina localidad de Fuensanta,
como viene haciéndose anualmente desde el año 1941, con la nueva imagen tallada
por el escultor Jacinto Higueras Fuentes, que es una réplica exacta de la
antigua imagen quemada en el año 1936 de
la guerra civil; pero la devoción a la antigua imagen y sus ocasionales traslados en romería ante
sequías, plagas, epidemias, etc., se remonta hasta muchos años antes de la primera publicación del libro con la historia de esta imagen, en 1648, escrita
por el trinitario Cristóbal Granados de los Ríos, llegando a realizarse los
traslados desde su ermita primitiva de la fuente o manantial de agua, hasta La Roda, y después su devolución, ya en el mismo año de su aparición: 1482. Por lo que son cinco siglos y casi medio más, 544
años, de amor, devoción y tradición a la
Virgen María en su advocación original “de la Fuente-Santa”, o después “de los
Remedios”, cambiada por los frailes trinitarios en el mencionado libro de su historia.
La Roda, es
un pueblo respetuoso con sus costumbres o tradiciones ancestrales transmitidas por sus mayores, y
podemos sentirnos orgullosos y plenamente satisfechos por seguir haciéndolo y perpetuándolo ante las
nuevas generaciones.
Hoy, es una
bella, tradicional y, también nostálgica despedida de la imagen en romería, viéndola
pasar por los últimos parajes urbanos de la villa rodense, hacia el ancestral
camino que lleva su nombre y la conduce a su santuario de Fuensanta.
Verla cada
año, en esta despedida, rodeada y
seguida por tantísimas personas entusiastas y fervorosas; enriqueciendo emotivamente este último adiós los
dulces sonidos de la banda de música que la sigue con fidelidad; escuchar el
murmullo de la gente alegre, y al mismo tiempo algo apenada por la marcha de la
imagen, dispuestos a caminar los ocho o
nueve kilómetros de distancia, acompañándola; ver cómo la imagen es alzada con
seguridad y dulzura por los fuertes y vigorosos brazos de quienes la llevan en
andas, mientras se canta una Salve cuando pasan frente al cementerio, como último
homenaje, amparo y recuerdo especial a nuestros familiares que yacen allí en un sueño eterno ; …son escenas muy
emotivas, hermosas y dignas de ver y sentir en este último día.
El pueblo,
después del paso de la imagen y la multitud de gente en romería, simula estar
desierto. El silente frescor de la temprana mañana, parece aumentar la soledad
y nostalgia envolvente que reina en las
calles. Pero que nadie se aflija…, el año que viene, la tradición centenaria se
volverá a cumplir, y la imagen volverá a estar en La Roda.
Adolfo Martínez García





