viernes, 20 de marzo de 2026

 

       DESPLAZAMIENTOS Y SALTOS DE FRASES

Puede ocurrir que al escribir en el ordenador un texto, el cursor (por diversas causas que no vamos a enumerar ahora) no funcione del todo  bien,  y motive algunas incorrecciones y alteraciones en dicho  texto que estamos escribiendo, y por lo tanto debemos estar muy atentos para corregirlas inmediatamente; como podría ser  cambiarte el orden de las palabras que escribes; dividir y dispersar sus sílabas,  colocándolas donde menos te esperas; borrándote palabras e incluso frases, etc.; y si no prestas la debida atención y repasas bien tu escrito, al final  te encontrarás enormes sorpresas negativas cuando lo imprimas o publiques.



   Y, pensando en los posibles lectores que tengas, tal alteración en las frases, si no se han corregido al ser detectadas, harán que el escrito sea incomprensible en ese párrafo y, lógicamente, incitará a cualquier lector a dejar de leer el resto del artículo.

   Cuando estas alteraciones ocurren y salen a la luz sin haberse repasado y corregido, “se nos han pasado” sin detectarlas y ya están impresas y publicadas en un artículo, libro, etc.  creo que nadie podrá pensar que, esos errores con frases incorrectamente mezcladas e incomprensibles,  podrían ser consecuencia de algo que no sea un cursor incorrecto en el ordenador o, por supuesto, un despiste y ausencia de un obligado repaso corrector final, bien por el copista de dicho artículo  o bien por la imprenta. Pero  lo cierto es que, a veces, ocurren estos casos.

    Y cuando se lee un párrafo como el siguiente que expongo en letra cursiva, (perteneciente a la copia de un artículo recopilado en un libro que ya leí hace tiempo y ahora lo he vuelvo a hacer, pues se acercan momentos propicios de reflexiones y recuerdos en sus contenidos);  pero donde no se puede entender correctamente la expresión del autor en ese primer párrafo, por culpa de las  alteraciones y saltos de las palabras y frases en la copia del original, coincidiendo además que es el primer párrafo del mencionado artículo… Entonces, ante tal galimatías ininteligible en dicho primer párrafo,  es lógico que cualquier lector, tal vez decepcionado, deje de leer el resto de ese artículo o texto completo.

   Pero ahora, me he permitido poner entre paréntesis el número ordinal que le corresponde a cada parte desordenada del texto, y que serán las que debamos leer ordenadamente según el número ordinal que lleven delante (1º-2º-3º y 4-º) y así entender lo escrito como corresponde, ya que se nos presentan las frases totalmente  mal entremezcladas:

   (1º)“Permítanme que estas primeras palabras sean de agradecimiento hacia ustedes por su presencia; para este presentador de lujo, (3º)querido concederme el presente honor de poder estar ante ustedes como pregonero de la (2º)Federico Martínez, por tan agradables palabras y elogios; y para la hermandad de Jesús Nazareno, organizadora de este acto de Semana Santa y procesiones, especialmente a su hermano mayor Gabriel, que ha (4º)Semana de Pasión. Honor que creo no merecer, pero que asumo con responsabilidad, expresando durante algunos minutos los pensamientos que…otra persona diría mejor.”

   Es importantísimo leer y releer los textos que escribimos y publicamos, e incluso “dejarlos descansar” para volver a ellos después de un tiempo; y a pesar de ello, siempre se escapan algunos errores involuntarios que no hemos detectado en su momento. Como solía decirse cuando se utilizaban las plumas mojadas en tinta para escribir, y  todavía solemos decir en estos  tiempos modernos: “Hasta el mejor escribano echa un borrón”. Pero, no importa, la buena voluntad por querer hacer las cosas bien,  ha sido, es y será siempre, la mejor manera de iniciar y acabar el proyecto solidario y hermoso de publicar un libro; aunque traiga consigo  alguna circunstancia negativa que  .sabremos comprender siempre sus lectores.

Adolfo Martínez García

viernes, 13 de marzo de 2026

 

    DE LAS DIFERENTES HORAS ANTE EL SANTISIMO

En otro artículo anterior, recordaba que fue la cofradía de “Cristo amarrado a la columna” con su fundador y hermano mayor Inocencio Martínez Angulo, quien introdujo en la Semana Santa de La Rola la bonita costumbre de que dos cofrades vestidos con sus túnicas y capuces acompañaran y velaran de pie al Santísimo Sacramento en su excelso altar de Jueves Santo, (así fue al principio y durante muchos años), al tiempo que el resto de fieles estaban realizando sus devotas y acostumbradas visitas al Santísimo.


    En este acto, los cofrades se van turnando  con otros cofrades cada hora, para que siempre esté acompañado el Santísimo Sacramento. Tal acto entrañable de acompañamiento compartido, recibió el nombre de “HORA SANTA ANTE EL SANTÍSIMO” y así viene especificada en los programas de nuestra Semana Santa.

   Es un acto conmemorativo o recordatorio de las horas de angustia que Jesucristo pasó  después de su última cena con sus discípulos, orando y meditando solo, sabiendo los maltratos cruentos que iba a recibir, y que conocía de antemano, pues era Dios, Hijo de Dios, mientras sus discípulos dormían en el “Huerto de los Olivos”,  en “Getsemaní”, hasta que, una vez identificado y traicionado por Judas, fue apresado.

   Después de varias modificaciones en su duración a través de los años, este simbólico acto de nuestra Semana Santa quedó finalmente establecido en una duración de diez horas:  desde las 00´00 horas hasta las 10´00 horas del Viernes Santo,  dando  paso después a  la “procesión del Calvario” o de “Los pasos de las once horas”, donde Jesús es simbólicamente llevado camino de su crucifixión.

   Pero, en el mundo católico, existe otro rezo colectivo y antiquísimo  entre los fieles , similar al anterior en su intención de acompañamiento y velatorio, pero también  por ser  compartido su   tiempo entre los  fieles, que se van relevando unos a otros cada hora, teniendo el mismo sentido fervoroso de rezos a Jesucristo;  pero diferente, pues tiene  establecido un número exacto de horas de duración, correspondientes a las mismas horas que, según la tradición y la lectura de los evangelios, estuvo Jesús muerto durante tres días incompletos: desde la “hora nona” (las tres de la tarde) de su muerte en el “Viernes Santo”, hasta su Resurrección, al alba, sobre las siete de la mañana del “Domingo de Resurrección”: cuarenta horas en total, calculadas ya desde tiempos muy antiguos. Así las consideró San Agustín (siglos IV y V d. C.); y el papa Paulo III, en el siglo XVI, ayudó a fomentar la práctica de estas cuarenta horas, concediendo indulgencias plenarias especiales. Se denominó “EL REZO  DE LAS CUARENTA HORAS”.

   Tal vez, se inspirara Inocencio en este histórico “rezo de las cuarenta horas” para introducir en nuestra Semana Santa algo parecido, pero más llevadero y menos exigente al no alcanzar tantas horas de velatorio durante los tres días que abarca esta antiquísima modalidad; y quiso referirse mejor a las horas de sufrimiento que Jesús experimentó en Getsemaní, antes de su crucifixión y muerte. Y de hecho, la tradicional “Hora santa ante el Santísimo” es una adaptación que sintetiza  las mencionadas “40 horas”, que ya se pusieron en práctica en otras ciudades hace tiempo, porque eran más fáciles de cumplir.

    Lo cierto es que, la idea de nuestro paisano Inocencio (q. e. d.), triunfó plenamente y “La hora santa ante el Santísimo” solemniza muchísimo más la Semana Santa rodense en intimidad, devoción  y belleza.

    Adolfo Martínez García

domingo, 8 de marzo de 2026

 

                MIENTRAS VA PASANDO EL TIEMPO

 Procuro no  aburrirme y seguir activo: aunque dejé la caza menor y ya no he salido más desde que murió Carmen, me voy al campo a pasear un poco, hacer ciertas faenas como podar, tratar las orugas procesionarias, etc. y oxigenarme entre los pinos, almendros, olivos y cipreses de la parcela; o me quedo en casa escribiendo, o viendo alguna buena película  de historias agradables que alimentan los buenos sentimientos y añoranzas. 



Y es cotidiano disfrutar de los nietos que vienen y van libremente a mi alrededor, jugando y alegrando los minutos de su estancia en casa; y, a veces. me piden les dibuje un coche, caballo, el rostro de una muñeca…, según sea Juan o Lucía quien lo solicita; o suelo pedalear supuestas distancias en la bicicleta estática frente a la “tele”, haciendo un poco de ejercicio, complementándolo también con algunos minutos de suave marcha en la cinta mecánica del salón.  No he dejado la investigación o búsqueda en los archivos a través de Internet sobre La Roda y sus gentes, que es una práctica muy entretenida en la que se pasan las horas sin darte cuenta, y lo escribo y comparto. De vez en cuando procuro practicar mi afición a tocar la guitarra, repasando acordes  y arpegios en melodías que me gusta recordar. Y, cuando venga mejor tiempo, me gustaría retomar mi afición a la escultura. Pero sobre todo, cuando a mi mente acude el recuerdo de Carmen (que es casi a todas horas),  ¡mi inolvidable mujer y compañera del alma!, tal y como me ha ocurrido hoy,  tengo que escribirle algo, imperativamente he de escribirle para sentirla mejor, no puedo dejarlo, y con suma ilusión y tiempo le escribo un poema:

 

            VOLVIENDO A VVIVIR           

Lamento amargo fue tu ingrata muerte,

y aún le grito al Cielo: ¡ No te olvido!,

sabiendo estás presente y yo perdido

por tantos años yertos sin tenerte.

Quisiera estar más cerca para  verte,

unir mi cuerpo y tu alma en donde has ido

y junto a ti quedarme allí dormido,

 y al rato ya despierto estremecerte:

gozando en besos lentos y calmados

con frases bellas llenas de añoranza,

allí y aquí, por  siempre enamorados,

volviendo viva en sueños, sin tardanza,

a invadir mi alma y cuerpo ilusionados,

viviendo  en otra vida de esperanza.

 

     Adolfo Martínez García

jueves, 5 de marzo de 2026

 

      UN DETALLE MÁS EN NUESTRA SEMANA SANTA

Este año 2026, le corresponde a la cofradía “Cristo amarrado a la columna” y a su hermano mayor, José Antonio Villodre Simarro, la presidencia en la Junta de cofradías y hermandades de la Semana Santa de La Roda, y por lo tanto, la responsabilidad de la organización de los actos, procesiones, etc.  que lleva consigo tal celebración con cofrades.



   Esta cofradía que fue fundada en el año 1957 por el recordado rodense Inocencio Martínez Angulo, añadió a nuestra Semana Santa, como todas las cofradías en su propia creación, una nueva y mejor valoración y enriquecimiento artístico y devocional; pero además, aportó en su día, detalles originales que añadieron un punto más a favor del esplendor, devoción y significado de nuestra Semana Santa. Y me refiero a la tradicional costumbre de estar acompañando y velando de pie dos cofrades  ante el Monumento al Santísimo Sacramento en Jueves Santo, ya que fue una novedad original de esta cofradía y su entonces hermano mayor, Inocencio Martínez Angulo,  para que en ese día especial, estuviesen dos de  sus cofrades, silenciosos y oferentes, de pie, uno a cada lado del gran arco de entrada a la capilla de La Inmaculada, donde se levantaba el  altar al Santísimo Sacramento, vestidos con sus túnicas, capuces y capas, como haciendo guardia, acompañando y velando al Santísimo durante una hora compartida con otros compañeros que se relevaban puntual y silenciosamente,

   Aquella idea gustó mucho y,  años después, el resto de cofradías se unieron al bonito y respetuoso velatorio,   quedando instituida la costumbre para siempre.

   Lógicamente, con el tiempo, aquel ejemplar acto cofrade fue evolucionando, intentando mejorarlo la “Junta de cofradías”, y  hasta el año 1994  fue su duración tan solo de  una hora: “La hora santa ante el Monumento” a las 11´30 horas de la noche.

    Desde 1995, “La hora santa ante el Monumento” fue de 23´30 hasta la una de la noche en el Jueves Santo y, novedosamente,  se continuaba velando en el Viernes Santo desde las 14 horas hasta las 18´30 horas; que se seguiría repitiendo en años sucesivos.

    En 1998 encontramos que la cofradías están en “La hora santa ante el Monumento” desde las 12 de la noche hasta las 13´30 horas. Y en el año 2013, por primera vez, los cofrades estuvieron velando desde la una de la madrugada del Jueves Santo hasta las diez horas de la mañana del Viernes Santo, y ya siempre ha sido así hasta hoy.

   En el año 2014, se especificaban por primera vez dentro del programa de Semana Santa las horas exactas de los relevos de los cofrades en las diferentes cofradías, hora por hora, desde la una de la madrugada del Jueves Santo hasta las diez horas de la mañana del Viernes Santo.

  Posteriormente, después del año 2019 (se me han extraviado precisamente los programas de la Semana Santa del 2020 y 2021, y no lo puedo confirmar con exactitud el año que ocurrió) “La Junta de Cofradías” decidió acertadamente programar y especificar las horas de relevos de “La hora santa ante el Santísimo”, insertándola dentro del  horario delViernes Santo, ya que las horas, desde la una de la noche hasta las diez de la mañana corresponden ya al Viernes y no al Jueves. Y así se siguen cumpliendo estas costumbres devocionales hasta el año actual.

   Fue y  es una manera e idea original de acompañar, velar y orar los cofrades al Santísimo, en recuerdo a las horas amargas que pasó Jesucristo pensando en lo que le esperaba, después de la Santa Cena con sus Apóstoles hasta su prendimiento en el “Huerto de los Olivos”. Idea de acompañamiento que surgió y se puso en práctica en La Roda, hace ya sesenta y nueve años, a través del fundador y hermano mayor de esta cofradía de “Cristo amarrado a la columna”, y es de justicia recordarlo.

                 Adolfo Martínez García

jueves, 26 de febrero de 2026

 

       NACE EL LIBRO: “EL ÚLTIMO NAZARENO”

Por fin la imprenta terminó su trabajo y  el curioso libro “El último nazareno” (del que soy autor), está disponible en las librerías de La Roda. Ya adelantamos que su principal personaje es un rodense que vivió entre el último tercio del siglo XIX y el primero del siglo XX, y se llamaba Antonio López Sotos, conocido  y apodado por sus convecinos como “El cojo de nazareno”. Fue uno de mis bisabuelos.



   La búsqueda del origen y el por qué de “nazareno”, me incitó a investigar en los archivos que pude durante los años 1985 y 1986, adelantando en este último año parte de mi investigación genealógica e histórica sobre él y su familia,  que abarcaba ocho generaciones de “nazarenos”,  desde el siglo XVII hasta el XX (año 1986).

   La edición limitada de este  libro, está ilustrada con algunas fotografías y  dibujos, llevando  al final una página desplegable con el árbol genealógico de la familia de nazarenos a todo color. Espero que les guste. Garcias.

        Adolfo Martínez García

jueves, 5 de febrero de 2026

 

                         EL ÚLTIMO NAZARENO

   Van quedando ya lejos las entrañables fechas navideñas y sus inolvidables recuerdos familiares, crisol fundente de tanta alegría y también de tristeza por la ausencia de las personas que tanto quisimos y tanto queremos.

   El paso inexorable de los días y semanas, serena nuestros ánimos y nos hace retomar, poco a poco,  el proyecto, o la ilusión que todavía teníamos y  que habíamos dejado aparcada temporalmente en un rincón de la memoria.

  Así, he vuelto a retomar algo que tenía a medias de completar, pues, en el año 1986, dí a conocer entre los primos y parientes de mi familia paterna, los resultados de una investigación genealógica, también histórico local, referente a un personaje que fue muy popular en La Roda del último  tercio del siglo XIX y primero del XX, conocido como “El Cojo de Nazareno”. Se llamaba Antonio López Sotos, y fue uno de mis bisabuelos, perteneciente a una antiquísima familia llamada los “Nazarenos”.  Resumí entonces mis investigaciones en varios folios que escribí a máquina, reproduje caseramente a multicopista y grapé  para mi familia paterna

   Pero siempre tuve el proyecto de hacer un libro con aquella primera investigación; un  libro que estuviera maquetado y editado por una buena editorial,  debidamente ilustrado con fotos y dibujos  en color y en blanco y negro, completándolo con más y nuevas informaciones. Y hoy,  ese libro curioso y deseado, ya se está imprimiendo. Al final, lleva incorporada una hoja desplegable con el árbol genealógico a todo color que abarca ocho generaciones de antepasados “Nazarenos”, desde el siglo XVII hasta los numerosos bisnietos del año 1986 en el que hice la investigación. Próximamente daré a conocer su nacimiento y edición limitada, pudiendo ser adquirido por quienes lo deseen.

            Adolfo Martínez García


miércoles, 21 de enero de 2026

 

                   LOS JUEGOS CON LOS NIETOS

Van pasando los años, y nuestros nietos continúan su normal  evolución, su hermoso crecimiento, su desarrollo físico e intelectual, con sus estudios,  deberes,  entretenimientos y juegos.

Los vemos correr, saltar, caerse de vez en cuando  y, como si fuesen de goma, levantarse “tan panchos” y seguir corriendo como si nada hubiese  ocurrido.


─ Abuelo, si es que me tiro aposta─ me dice Juan cuando, de vez en cuando, parece caerse  en el patio mientras juega al fútbol con su tío Adol, y a veces ─poquitas─  conmigo.

Los chicos ven a los futbolistas en la televisión arrastrarse de rodillas o saltar orgullosos cuando marcan un gol, y  los quieren imitar en sus juegos.

A mí me da mucha envidia ver a mi hijo Adolfo jugando al fútbol en el patio de casa con su sobrino Juan, mi nieto, pues me recuerda lo mismo que yo hacía con él cuando nuestras  edades de entonces eran similares a las de ellos ahora. Yo era un padre ya  maduro, con cuarenta y tantos años, pero joven aún para jugar con mi hijo al fútbol, haciéndole  quiebros y regates, saltos y movimientos con cierta agilidad, sin perder el equilibrio.

Pero, hora es muy distinto, tengo casi el doble de años, 83,  y, varias veces, cuando he visto a mi nieto Juan solo en el patio, sin su tío, que no podía jugar con él en esos momentos, me he atrevido a salir yo al patio para jugar al fútbol un rato con el nieto; y a pesar de mi mucha precaución  ante las posibles torceduras y caídas, debo reconocer que los años no pasan en balde,  y con poco que te muevas en el juego, te notas torpe y pesado, e incluso estás a punto de caerte más de una vez.  Entonces compruebas que aquel que fuiste en la juventud,  un buen deportista practicante de fútbol y atletismo, ya no existe como tal. “No está disponible”. “Desapareció hace muchas  décadas”. Y eso es así; aunque mentalmente,  sigamos empeñados en nuestros recuerdos deportivos y éxitos.

En general, los nietos son incansables, muy ágiles, veloces, llenos de dinamismo y nunca quieren acabar el juego. Y suerte tendremos  si, después de  haber jugado con ellos y haberle dado varios “toques” al balón,   acabamos pronto nuestra participación sin habernos caído al suelo al perder el equilibrio en un momento determinado.

Por muchas ganas que tenga un abuelo de participar con los nietos en sus juegos dinámicos y físicos, mejor será “pasar de ellos”. Y dedicarnos a divertirlos con otros juegos nada peligrosos para nosotros, como puede ser uno que tanto les gusta: “al escondite” dentro de la casa; o los llamados “juegos de mesa”, divertidos, bellos e intelectuales, como es, por antonomasia, el ajedrez,  ( que hace tiempo les enseñé a mis nietos Carmen y a Juan, y seguimos practicando  de vez en cuando) ; también al dominó; al parchís, a la “brisca;  “solitarios” etc. (Mis otras dos nietas, Lucía y Alicia,  hijas de Fuen y Jesús, son aún muy pequeñas y solo jugamos “al escondite” cuando ellas lo solicitan).

Así, con estos últimos juegos,  seguiremos estando activos junto a los nietos, jugando con ellos sin los peligros de una lesión física o una inoportuna caída futbolística. ¡Deberíamos hacer caso de esta recomendación, antes que alguno nos caigamos jugando al fútbol con los nietos y, después,  suframos sus consecuencias!

Adolfo Martínez García

         DESPLAZAMIENTOS Y SALTOS DE FRASES Puede ocurrir que al escribir en el ordenador un texto, el cursor (por diversas causas que no ...