miércoles, 12 de agosto de 2026

 

HOY, 12 DE AGOSTO, (DE 1978),  ME CASÉ CON CARMEN.

¡Qué ilusión y qué recuerdo tan precioso!

   Cuanto más pasan los años, más buscamos en la memoria los bonitos recuerdos de la persona amada  que ya no está entre nosotros;   y  es muy hermoso ansiar y  evocar esos recuerdos para que no se alejen o pierdan por el mar inmenso de neuronas que los custodian.

   Me  gusta seguir recordando aquella preciosa y querida  Carmen que se  fue de nuestro lado a un Cielo de almas buenas, ¡demasiado pronto! ; quisiera hablar más de ella en la familia, entre los amigos y amigas; seguir escribiendo aquí o allí mucho más  de ella; seguir percibiendo aún más su aroma que custodia nuestro armario del dormitorio; buscarla en los sueños nocturnos y poderla recordar a mi lado otra vez  al despertar; sacar y mirar las fotografías en donde ella permanece, y embelesarme sin tiempo; tenerla mentalmente presente las más veces posibles; poderle escribir más poemas de humildes versos que volaran buscando su alma; bailar muy lentos y muy juntos,  como antes,  con aquellas dulces melodías que nos hacían soñar despiertos; reír contando  sus anécdotas graciosas; admirar sus virtudes, acciones, sentimientos…e incluso volver a llorar cuando la añoranza me acongoje de nuevo. Así, en la fantasía y magia de los pensamientos, parecerá que aún vive ella a mi lado, aunque sólo sea en los  recuerdos.

 

Si tú vivieras…yo renacería;

 e igual que ayer de novio enamorado,

 estando siempre cerca, a tu lado,

sintiendo  amor, belleza y poesía

entre los besos dados cada  día

en nuestro idilio fiel y apasionado,

jurando eterno  amor desmesurado…

¡ante el altar de nuevo juraría!

Pues nuestro amor sublime, no acabó

ni en el espacio, tiempo  o pensamiento,

que sigue vivo el fuego que prendió

aquel romace y lindo casamiento;

y  aunque tu amado cuerpo ya murió…

¡Jamás se irá el amor que por ti siento!

    Adolfo Martínez García

 (Creo que fue el  día 6 de agosto de 2026 cuando publiqué este artículo en facebook, y  no pude ponerlo aquí en mi blog: pero ahora lo pongo)                  

                    EVOLUCIÓN HISTÓRICA DE

           NUESTRAS FIESTAS PATRONALES

Las fiestas patronales y feria que anualmente disfrutamos en estos días de intenso verano, no siempre fueron, se llamaron  y desarrollaron circunstancialmente así, como hoy las conocemos, sino que, ocasionalmente, los rodenses de diferentes épocas, concretamente los alcaldes y  sus concejales correspondientes, aconsejados o influenciados por  movimientos y asociaciones   culturales, políticas, gremiales. ideológicas, etc. las fueron cambiando y modificando por distintas conveniencias, necesidades, modas, imitaciones con las de otras ciudades; etc. etc.; y los nuevos cambios que se introducían fueron justificados ante el pueblo llano como una necesidad y mejora colectiva por diferentes motivos.

   Aquí,  algunos de esos cambios  no los vamos a juzgar en uno u otro sentido, sólo los vamos a investigar y exponer históricamente para tener un mejor conocimiento de los orígenes y evolución de dichas fiestas a través del tiempo.


   Las primeras y primitivas fiestas patronales que se celebraban antiguamente en La Roda,  también fueron en honor a El Salvador, y eran en el mes de septiembre, por los días 10,11 y 12; siendo muy pobretonas, con poquitas distracciones y, bajo la influencia de las de Albacete capital, estaban muy poco concurridas de público.

   Después de la guerra civil, con motivo de haberse tallado de nuevo la imagen de la Virgen de los Remedios, idéntica a la quemada en la guerra, y que se traería a La Roda en romería todos los años por el mes de mayo desde su santuario en Fuensanta, se empezaron a celebrar en su honor  unas novedosas “Fiestas de Primavera”,  desde el año 1942; recogiendo los actos y celebraciones más tradicionales de las antiguas fiestas de septiembre, como la costumbre ancestral de encender una gran hoguera ante la fachada del “Asilo” en la calle del Cristo; pero esa hoguera que se hacía antes con simples palos de leña, se perfeccionó y transformó en una falla artística que ardería con figuras alegóricas a diversos temas locales, creadas en cartón y madera,  e inspiradas  en las fallas alicantinas y valencianas. Dicha primera falla en nuestro pueblo para ser quemada se llamó “LUMINARIA”, dando nombre a casi todo lo referente a las fiestas en mayo: “Luminaria” al libro de fiestas; “comisión luminaria”; “señoritas luninarias”; “artistas luminarios”, e  incluso el pasodoble que compuso nuestro paisano Enrique de la Hoz recordando las fiestas del mes de mayo se llamó “Luminaria”.  Se comenzó ese año a elegir una reina de las fiestas que se llamó “REINA DEL FUEGO”,  que sería quien prendiera fuego a la falla o “luminaria” primera y posteriores, creadas por los artistas del pueblo. También la chica “Reina del Fuego” era acompañada por sus damas o corte de honor, como siguió ocurriendo en años sucesivos hasta el año 1954 inclusive, siendo llamadas en los libros  o “falleros”de las “Fiestas de Primavera”: “La Reina del Fuego y su Corte de Honor”. ( Repito, se llamaron así desde el primer año  de estas fiestas, 1942,  hasta  trece años después, en 1954). Este periodo de tiempo festivo estuvo organizado y dirigido principalmente por el entusiasmo  innovador y creativo del autodidacta pintor local Antonio Martínez Martínez, cariñosamente apodado “Sorolla” y un gran equipo de hombres preocupados y amantes de la cultura que le ´ayudaban: comerciantes, poetas, artistas…  cuya lista haría este artículo interminable; y  todo ello bajo la legislatura del alcalde del pueblo,  Eloy López Moreno.

   El año 1955, siendo el alcalde Antonio García Villodre, las fiestas patronales se trasladaron al mes de agosto, en honor a El Salvador, otra vez,  justificando dicho traslado al veraniego mes, por varias razones, como: para no estar sometidos a las lluvias y tiempo cambiante de la primavera, o por la  mejor situación económica y solvente del pueblo en  este mes de agosto, al estar terminadas las  recolecciones agrícolas; los cursos escolares y universitarios ya estaban terminados,  etc. Desde este año, dejó de llamarse “La Reina del Fuego y su Corte de Honor”,  y se llamaría sencillamente: “La Reina de la Fiestas y Feria con su Corte de Honor”; pero conservando  el tradicional y   significativo nombre de “Reina”. (Ya no aparecieron más artículos de Antonio Martínez en los libros de fiestas, que cambiaron a formatos  más pequeños y delgados, y  alguno fue un simple tríptico  informativo.  En estas fiestas estivales se dejaron de crear y levantar en las calles las famosas fallas o “luminarias”; aunque se siguieron creando en la localidad  las “carrozas”  artísticas para los desfiles finales de las fiestas.

   Desde el año 1966,  con la legislatura del alcalde y médico Francisco de Paula Jiménez, los formatos de los libros de fiestas volvieron a un tamaño mayor, con abundantes artículos y fotografías, respetando ese  tamaño y presentación ya  clásica y tradicional  todas las comisiones y alcaldes de los años  siguientes, hasta la actualidad; si bien,  tanto en las fiestas como en sus mencionados libros han   existido algunos cambios importantes como:

   1.-  Desde el año 2009, siendo alcalde del pueblo Vicente Aroca Sáez, las pastas de los  libros de fiestas se pusieron de cartón duro, con una encuadernación más duradera, y así se siguieron publicando hasta el año actual.

   2.-  En el año 2024, con nuestro actual alcalde,  Juan Ramón Amores, se decidió crear y nombrar una primera “corte de honor mixta”: con una chica que llamarían “Rodense de Honor”,  con dos chicas “rodenses mayores”, más tres niñas “Rodenses infantiles”; Innovando este grupo de honor con un chico, “Rodense de Honor”, más tres niños “Rodenses infantiles”. ( Por lo tanto, decidieron que desapareciera la clásica denominación de tantos años atrás de “La Reina de las Fiestas y Feria con su Corte de Honor”; aunque, con el paso de otro año más, en el 2025 y en el siguiente,  actual 2026, la parte masculina de esta nueva modalidad no ha continuado existiendo y sólo perdura la femenina: “Rodense de Honor” con sus “Rodenses mayores” y “Rodenses infantiles”.

   Bueno, habrá quienes vean  muy bien y lógico los cambios que se produjeron a través de la historia y hemos mencionado en esta ligera investigación sobre nuestras fiestas patronales, porque innovar y cambiar, es opinable que podrá ser más moderno, vital y actualizable en las viejas costumbres. Y lo mismo podremos decir en sentido contrario, pues habrá personas que  no vean lógico ni bien que se  cambien y pierdan los nombres tradicionales de “Rena”: “Reina de las Fiestas y Feria con su  Corte  de Honor”, después de tantos años y esfuerzos por mantenerlos tal y como se crearon. Todo es opinable y respetable.

   Me he limitado a buscar y repasar un poco nuestro pasado histórico festivo de las fiestas patronales del pueblo,  dando a conocer algunos de los cambios y modificaciones realizadas a través de los años pasados, y que encontramos registrados en las revistas y prensa antigua local, para así saber un poco más de nuestro queridísimo pueblo, con la evolución que ha habido en sus  fiestas patronales y en  nosotros mismos como rodenses receptores de las mismas.                                     

                  Adolfo Martínez García 


 (En el día 1 de agosto escribí este artículo en facebook, perono aquím y ahora lo traigo):                EN LA APERTURA FERIAL

En esta noche, los vecinos que vivían cerca, como nosotros,  en este barrio, salíamos a la Plaza Mayor  para ver el desfile de la apertura de la feria y fiestas, admirando la juventud y belleza de la reina de las fiestas y sus damas de honor, acompañadas de las autoridades que presiden siempre la comitiva, seguidos de los grupos de coros y danzas manchegos que suelen actuar después en el escenario de la pista municipal; y  va también la banda de música solemnizando y  amenizando el ambiente festivo con sus melodías, hasta llegar  al principio de la feria en donde se  izará la bandera de España mientras se oye el himno nacional.


   Nosotros  buscábamos enseguida una mesa libre en alguna churrería inmediata a la valla del “parque de la cañada”, en donde siempre corre un airecillo húmedo y agradable. Y ese era nuestro primer e inmediato feriado del día de la apertura:  unos buenos churros con chocolate, mientras veíamos pasear al inmenso gentío de visitantes por la avenida de la Mancha, llena de puestos y cachivaches festivos de toda índole.

   La felicidad e ilusión de la gente en la feria la compartíamos nosotros también con mucho gusto y esperanza, cada año y en cada día de feria. En nuestros planes entraban los bailes, ¡éramos muy amantes de ellos y practicantes!; los actos culturales como exposiciones, la gala literaria, el  teatro, los conciertos… Y por ello, todas las noches bajábamos ilusionados a divertirnos y ser felices, como el resto de personas que participaban en las fiestas y feria rodense.

   Las fiestas patronales con su importante feria nos siguen visitando inexorablemente cada año; y poco varían los  enormes entusiasmos de las gentes en sus diversiones, eventos tradicionales e ímpetus festivos, que siempre son los máximos; sólo cambian las circunstancias de las familias, los acontecimientos de alegría  o de tristeza que hayan ocurrido; pero, primordialmente, es una semana de esplendor, alegría, divertimiento e ilusión, como siempre fue y seguirá siendo a través del tiempo; aunque siempre tendremos presentes a quienes nos faltan, y jamás volverán a darnos su compañía y felicidad. Serán sus recuerdos inolvidables los que nos acompañan en nuestra vida, y por eso solemos decir que mientras los recordemos no habrán muerto del todo, puesto que “viven”  en nuestra memoria.

   Personalmente, como “ella” me falta desde hace ya seis años, siete  meses y un día, no me apetece ni tengo muchas ganas de bajar  a la feria, salvo si, en su recuerdo, alguna hija o nieta me acompaña de noche a comernos unos churros con chocolate, como hacía con Carmen antes; y,  seguramente, entre ese sabor tradicional y los recuerdos entrañables de aquellos  años pasados a su lado haciendo lo mismo, hasta la imaginaré allí sentada a nuestro lado, tan atractiva y jovial, cariñosa e inteligente como siempre, mirándonos con aquellos ojos verdes, de expresión dulce y picarona, reflejando en los nuestros un entrañable y bello:  ¡OS QUIERO!

                   Adolfo Martínez García


miércoles, 29 de julio de 2026

 

                     AGRADABLES ENCUENTROS

Hace unos días, por la Plaza Mayor de La Roda, me encontré con una compañera y amiga, maestra jubilada como yo, que hacía muchísimos años que no nos veíamos, tal vez desde cuando estábamos en nuestro colegio José Antonio (hoy Purificación Escribano). Nos paramos a saludarnos y estuvimos un buen rato conversando, recordando muchas cosas en común, e intercambiando criterios y nuevas situaciones. Según ella me dijo,¡ pareciéndole mentira!, estaba a punto de cumplir los ochenta años, (como casi todos, más o menos,  los y las que estábamos antaño en aquel histórico colegio y hoy andamos impertérritos aún por las calles del pueblo). Y desde luego parecía mentira que tuviese ya esa edad que me decía, porque ciertamente estaba guapísima y muy joven ─le dije porque era verdad─, aparentando unos cuarenta y tantos años solamente.



   Fue un entrañable ratito en el que disfrutamos hablando como buenos amigos y compañeros, riendo y reflexionando sobre nuestras respectivas vivencias pasadas y actuales. Y hablando de Carmen, mi mujer, me recordó que en un recreo, una vez, yo le conté muy entusiasmado:

   ─Sabes que ya me he echado novia─; aunque de aquella confidencia yo no me acordaba y me hizo mucha ilusión que me lo dijera.  Y continuamos recordando cosas de mi inolvidable novia, que después sería mi esposa y madre de mis hijos. E igualmente recordamos a su marido, que también murió muy joven. Después de aquellos bonitos minutos de conversación con recuerdos familiares, profesionales y de amistad sincera, nos despedimos con la alegría y satisfacción que irradiaban nuestros rostros por aquel encuentro casual de antiguos compañeros de trabajo.

   Al salir uno de su casa, quienes no lo hacemos muy frecuentemente, solo para hacer algún recado o gestión, es muy posible que nos encontremos con personas que llevamos tiempo sin ver, y es muy agradable saludarlas y charlar un rato con ellas, como ya me ocurrió en otra ocasión y comenté aquí también, tras una procesión en donde iba nuestra inolvidable amiga Lola, de aquella pandilla de chicas jóvenes que me ayudaron en “la carroza de la reina de las fiestas 1973”.

   Pienso, y así lo hago, que no sólo hay que escribir o comentar lo que fuere con motivo de las grandes e importantes fechas o aconteceres de la vida; también es bonito hacerlo en otras ocasiones cotidianas de nuestro existir, y no menos importantes, como son estos momentos o ratitos intrascendentes y aislados, pero preciosos, de los encuentros con estas personas tan especiales por los motivos que fueren.

                    Adolfo Martínez García

 

¿ SOLUCIÓN FUTURA A LOS GRANDES INCENDIOS?

Estos días de supremas temperaturas y gigantescos incendios que están quemando media España, ante la desesperación e impotencia de quienes están luchando contra las llamas con los medios disponibles y técnicas conocidas, pero insuficientes y poco eficaces, nos hacen pensar e imaginar a todos en otras soluciones que no sean sólo las actuales conocidas, siempre sujetas y condicionadas a la meteorología  del momento, a las direcciones imprevistas de los vientos y las nubes que, cambian de dirección no caprichosamente, sino que  tienen un por qué o una explicación científica. Y la humanidad, las grandes mentes de la ciencia, deben pensar y buscar soluciones  urgentes para evitar estos desastres ecológicos que producen los incendios anualmente, destruyendo  la vegetación, los animales las casas de los pueblos por donde pasa, y a veces, a las personas; pero, actualmente, no hay una solución fácil e inmediata.


   Cualquier invento y técnica que tenemos y disfrutamos hoy, primero fue una idea avanzada e insólita de alguien que la imaginó, aunque pareciera una locura e imposible. Pongamos por ejemplo a Leonardo da Vinci, nacido en el siglo XV, pensando en una máquinas para poder volar un hombre como los pájaros; o pensemos en Julio Verne, nacido en el siglo XIX,  que escribió de un viaje en cohete a la Luna, o a las profundidades del océano, calculando de antemano los requisitos y técnicas necesarias. Pues pasadas muchas generaciones y años, esos sueños se consiguieron y son una realidad. E igualmente, se ha de pensar, y de hecho se piensa, en una solución que remedie los incendios cuando sean tan aparatosos, grandes e imparables como los que se están sufriendo en nuestros campos y pueblos estos días de julio.

   Hoy parecerá la solución que imaginamos, una locura o un imposible, porque no existe aún esa capacidad, técnica  y ciencia, para atraer o crear sobre el área conveniente la nube o nubes necesarias para que llueva y apague el gigantesco incendio. Aún es un imposible, es un sueño, una quimera; aunque creo que sí que existen proyectos  y pequeños resultados de laboratorio, con lo que llaman “siembra de nubes” que más o menos consiste en dispersar substancias, como yoduro de plata, etc. en nubes ya formadas para favorecer la creación de lluvia; aunque la idea a la que me refiero sería más compleja: atraer o crear la nube con la lluvia en donde no hay aún nubes, y así apagar el incendio. Ese sería el gran reto de la ciencia, pues las nubes y los vientos sabemos que están gobernados por procesos atmosféricos enormes,  que implican masas de aire de cientos o miles de kilómetros y una energía inmensa.

   Hoy es un imposible; pero, con el paso del tiempo, podría suceder como ya ha ocurrido en tantas ideas del ser humano: que finalmente, tras una intensísima dedicación de los cientñificos de varias generaciones, llegaría a hacerse realidad, aplicándose ese imaginado logro como solución contra los grandes incendios forestales.

                Adolfo Martínez García

 

         ENTRAÑABLE TARDE  CON LOS NIETOS

Una de estas pasadas tardes del duro estío del mes de julio, en la hora de la tradicional “siesta”,  la temperatura era casi insoportable, a más de cuarenta grados en la calle o en el patio de mi casa; pero dentro de la vivienda…, no sé si por la famosa capilaridad de las tapias con unos setenta centímetros de grosor, absorbiendo e irradiando el frescor y humedad de la profundidad del suelo, o por la antiquísima técnica de construcción mesopotámica y plagiada árabe que existen aún en las viejas casas manchegas, estábamos a unos nueve o diez grados menos que en la calle; es decir, prácticamente sin calor.



   Estaban en casa los cuatro nietos; los tres más jóvenes, Juan, Lucía y Alicia, de 9, 5 y 3 años respectivamente, sentados en el suelo de ladrillos de terrazo del comedor, en corro alrededor de muchos muñequitos de animales diversos con los que jugaban; y la nieta mayor, Carmen, de doce años,  sentada en una butaca  enfrente de mí, creando sobre la mesa pulseras  con preciosas y variadas cuentas que enhebraba en un fuerte hilo de plástico con un broche final. Un servidor, estaba disfrutando del momento familiar, observando a los nietos en  sus quehaceres; aunque, a veces,  atendía lo que nos contaban en la televisión.

   De pronto,  la más pequeña se cansó de jugar en el suelo, llegó hasta mí y me hizo saber que la tomara en brazos para sentarla sobre mis rodillas, porque ahora ella iba a jugar sola en la mesa con dos perritos de aquellos: una mamá y su bebé. Y empezó a inventarse con los perritos un largo y gracioso diálogo mientras los movían de un lado para otro; y, aunque la mitad de aquellas frases no logré captarlas muy bien, me dejó asombrado la nieta. ¡Vaya fantasía y conversación que tenía Alicia haciendo de mamá y de bebé !

   Luego, Juan me empezó a lanzar desde lejos un paquete cerrado de pañuelos de papel, como si fuera una pelota, y con Lucía sobre mis rodillas jugando con sus perritos, yo paraba la improvisada pelota, y se la devolvía una y otra vez.

─¡Tíramela alto, abuelo!─ me decía, e intentaba rematar con la cabeza, acordándose de los recientes mundiales de fútbol.

   Y así estuvimos un rato jugando. Después llegó la hora de la merienda. Los dos mayores pasaron a la cocina y se hicieron ellos mismos sus bocadillos, acompañados de un batido de leche con chocolate;  y las dos más pequeñas fueron atendidas por mi hermana Cres, siempre dispuesta a congraciarlas. Bueno, más o menos, esto es lo que pasó en aquella tarde con los nietos.

   ¿Y por qué no iba a contar lo bien y felices que fuimos todos, en un simple e intrascendente rato familiar, de tantos que nos ocurren en la vida y luego no nos acordamos?

                       Adolfo Martínez García

lunes, 6 de julio de 2026

 


                          ALUMNAS DE DOÑA ADORACIÓN

Encontré esta fotografía antigua ( ¿1946?) de las alumnas de la recordada y querida maestra de escuela de mis hermanas Isabel y Crescen, que fue doña Adoración  Martí, cuya aula estaba en la Plaza Mayor, según me informa mi hermana Crescen, en el edificio que aún existe hoy y en donde primero hubo un casino, y después de la guerra civil, albergó las dependencias del Frente de Juventudes. Ese día de la foto mis hermanas me llevaron a su escuela,  y  ahí estoy con tres o cuatro años, entre ellas, abajo y en el centro. Por las muchas jóvenes contemporáneas de mis hermanas que aparecen en la fotografía, he creído oportuno publicarla y compartirla, pues habrá quienes se conozcan e identifiquen, y también conocerán a la mayoría de sus compañeras; aunque, lamentablemente, algunas ya no vivirán, pero aquí queda para siempre un recuerdo de sus años de escuela.

                  Adolfo Martínez García


  HOY, 12 DE AGOSTO, (DE 1978),   ME CASÉ CON CARMEN . ¡Qué ilusión y qué recuerdo tan precioso!    Cuanto más pasan los años, más busca...