domingo, 26 de febrero de 2023

 


    LOS NOMBRES DE LOS DESCENDIENTES

   Es una tradición bastante arraigada en las familias españolas, volver a poner a los hijos los nombres de progenitores significativos de su rama genealógica, ( padres, abuelos, bisabuelos...). Y siempre suele haber quienes sigan, más o menos, esa vieja tradición ante la duda de no saber cuál nombre ponerle al nuevo hijo; pero también es verdad que hay quienes no quieren seguir esa costumbre y eligen libre y caprichosamente el que les apetece.

   Me llamo Adolfo, como se llamaba mi abuelo paterno, y así se llama también mi hijo. (Fue mi mujer, Carmen, quien eligió ese nombre, y la verdad, me gustó mucho ese detalle). En la familia de mi mujer, el nombre más peculiar y repetido en las diversas ramas familiares, es Ernesto. Todas las ramas tienen un Ernesto. Detrás de ellos, seguro que se arrastra una bonita y peculiar historia.

   El repetir un determinado nombre familiar, transmitiéndolo de padres a hijos, es muy importante para perpetuar sus recuerdos. Yo, estoy contento con mi nombre, que a su vez, recuerda el de mi abuelo y el de mi hijo. 

   Mi mujer, eminentemente familiar, cariñosa y lista, supo satisfacer los deseos de mi familia y los de la suya, poniendo a nuestros hijos los nombres que su conciencia le dictó sabiamente: los de nuestras madres respectivas y el mío. No quiso salirse de los de las familias, y siguió la tradición ancestral de sus mayores. ¡Dios la bendiga! 

                       ADOLFO MARTÍNEZ GARCÍA

   

martes, 14 de febrero de 2023

 



                              Más allá de la estrella y del lucero,
                           donde el Cielo cobija tus semblanzas,
                              te envío mis mil besos y añoranzas,
                            y como ayer, te escribo ¡que te quiero!

                                      Adolfo Martínez García


lunes, 19 de diciembre de 2022

 

NUESTRA CARTA AL CIELO

   Lejos, más allá de las estrellas, de todas las Galaxias creadas... en donde imaginamos un Cielo de almas buenas y cariñosas;  o muy cerca, más cerca de lo que nos creemos, junto a nosotros, con tu familia, amigos y amigas que no te olvidan, ¡estás presente y sigues existiendo!
   A nuestra mente y a la de tus amigos, viene tu imagen risueña y entrañable con incontables recuerdos: cuando pasamos por tu barrio y te recordamos en tu casa, en aquella tienda de tus padres, o en el lejano coche blanco repartiendo el pan y la alegría por las calles; cuando  nos cruzamos en el paseo con alguna de tus amigas de siempre o con alguien querido de tu entorno..., vuelve fugazmente a la memoria tu figura atractiva, dulce y optimista. 
   Sin poderlo remediar,  se acelera  un poco más el corazón y nos surge una amplia sonrisa  al recordarte. (A algunos, una emoción incontenible nos agarrota todavía la garganta y llena los ojos de lágrimas). Se mezclan la alegría de imaginarte viva y sonriente, como antaño, con la pena y la tristeza de saber que ya no volverás jamás. Y aunque, todavía, a veces, siga pareciéndonos mentira, hace ya tres años que nos dejaste para siempre. 
   Escribiendo estas palabras, hoy, en otro 19 de diciembre, casi en Navidad, a tan sólo cinco días de la Nochebuena, en unas fechas tradicionales de paz y de alegría, con calles preciosas de adornos, luces multicolores y villancicos, siguen volviendo a mí, insistentes,  los recuerdos de tus últimos minutos. Desdicha inesperada, sin dolores, a traición, en un soplo de pura debilidad acumulada por inanición,  falleciste. 
   Pero sigues presente  en nuestra memoria, aunque en las soñadoras neuronas se mezclen las alegrías de tu recuerdo con la tristeza y el dolor por tu ausencia. Y, poco a poco, como tú siempre decías, todos nos iremos adaptando a la nueva situación, aunque nos está costando.¡Eras tan especial, tan alegre, tan optimista, tan buena, cariñosa y dulce...!
   En el tiempo que te tocó vivir, sabemos que fuiste muy feliz y disfrutaste viviendo plenamente, haciendo dichosa a la gente que tuvo la suerte de conocerte, pues a nadie negaste tu cariño y tu sonrisa de ángel. Fuiste una buenísima hija y hermana,  tía y prima muy querida; amiga de todo el mundo; cariñosa e inolvidable; esposa maravillosa llena de amor, ternura y comprensión, y creaste conmigo una nueva familia llena de bondades. Tu ejemplo, cariño, ternura y enseñanzas se incrustaron   profundamente en tus amados hijos y nietos para siempre, y jamás te olvidarán. 
   Quisiéramos que nuestros pensamientos llegaran de algún modo hasta ti; o que tu presencia espiritual se acercara y mostrara profundamente en nosotros. Te echamos de menos cada día con más intensidad. Te recordamos a cada instante.
  ( Fuiste mi amiga, mi novia, mi esposa,... la madre de mis hijos, la compañera confidente y consejera llena de ilusiones. La musa que inspiraba mis sentimientos, deseos y  obras. 
   Todo fuiste para mí.¡Y todavía lo eres y lo serás! ¡Gracias por haber existido y elegirme para vivir junto a ti, creando esta familia tan preciosa que te quiere, te añora y no te olvida)

                                 ADOLFO MARTÍNEZ GARCÍA

   





sábado, 1 de octubre de 2022

 

EN EL CENTENARIO DE LAS “ESCUELAS DEL AVE MARÍA” DE LA RODA.

                   Escuelas del Ave María en La Roda, creadas por el sacerdote don José Collado en 1922.

   Como viene anunciándose durante estos últimos días a través de diversos medios de comunicación, (yo lo he conocido en las publicaciones de “Exalumnas/os  Salesianas D. Bosco de La Roda”, así como en alguna entrevista radiada ), van a celebrar el centenario  de la llegada de María Auxiliadora al pueblo de La Roda y del inicio de las Escuelas del Ave María fundadas por el sacerdote D. José Collado Ballesteros.

   En la documentación de la época, encuentro que el propio sacerdote nos dejó escrito: “…Sí, en medio del paseo que nos conduce a la Estación, María Auxiliadora ha hecho que desde el día diecisiete de septiembre de mil novecientos veintidós, La Roda católica tenga una obra de acción social católica…” “… María Auxiliadora ha querido que se levante un nuevo edificio, pobre y humilde en su construcción, pero más rico en fruto, porque obstenta con letras muy visibles esta inscripción: Iglesia y escuelas católicas gratuitas del Ave María...” “… Los maestros están formados según el ideal y orientaciones pedagógicas de nuestro Padre y Fundador don Andrés Manjón. Las Religiosas pertenecen a la benemérita Congregación de Salesianas del Sagrado Corazón de Jesús…”

   Nos cuenta que había dos maestros para los niños y cinco religiosas para las niñas. En total existían tres secciones o clases. Desde el día 11 de enero de 1926 empezó a funcionar el comedor escolar con doce niños pobres. También contaban con una biblioteca “avemariana”, clases nocturnas para adultos,  e incluso proyectaban algunas veces películas de cine.

   Llamó la atención y admiración de todos que un sacerdote joven y casi recién llegado a La Roda (1920), decidiera construir un edificio destinado a capilla presidida por la Virgen en la advocación de María Auxiliadora, y a escuelas manjonianas gratuitas, del Ave María, gastando en el empeño el dinero de su propio patrimonio. En ese sentido de admiración y sorpresa  encontramos estas palabras de un foráneo  hacia el pueblo de La Roda: “…No dejéis de tributar vuestra admiración y vuestro aplauso al modesto sacerdote que gastó su patrimonio y gasta sus energías juveniles en esa obra de educación y cultura… Estaba solo y consiguió una comunidad de Religiosas Salesianas para niñas y de maestros manjorianos para niños…”

   Ocurrió, que sin ser un cura salesiano de don Bosco, sino pertenecer a la institución y pensamiento pedagógico  del sacerdote don Andrés Manjón, jurista, pedagogo, catedrático de universidad… fundador de las Escuelas del Ave María,( que ya en 1918 estaban extendidas en 36 provincias españolas y llegaron a existir más de 400 escuelas por todo el mundo), su devoción a la Virgen en la advocación de María Auxiliadora y  sus métodos de enseñanza  y ayuda a los niños y niñas más pobres, semejantes  a los empleados por los educadores salesianos de don Bosco, podría confundir a alguno/a de sus seguidores y admiradores.

   Cuando crea en La Roda, en 1922, las conocidas Escuelas del Ave María, las escuelas públicas y gratuitas de la localidad estaban ubicadas en los viejísimos e insalubres locales del antiguo convento de monjas trinitarias. Allí estaban dichas escuelas, tanto de niños como de niñas, desde el año 1858 en el que por Real Orden de 24 de abril de ese año, el Estado cedía al Ayuntamiento el antiguo convento para que se establecieran en él las escuelas de Instrucción Primaria. Hubo una graduada de niños, la n 1; y una graduada de niñas, la nª 2.También existía allí una escuela unitaria de don Julián Lara, más la vivienda del maestro. Y en otras dependencias estaban los párvulos de doña Remedios López y los de doña María Onsurbe. (Algunos nombres de maestros y maestras de entonces han trascendido hasta nosotros, como: los mencionados anteriormente, y  doña Carmen Morejón, doña Patrocinio López Romero, doña Ascensión Rodríguez, don Severino Martínez, don Maximiliano García, don Arturo Silva Castro…)                                                                                                                                            

   También en el viejo convento se aprovechó el local de la antigua iglesia y se usó como teatro: el Teatro Liceo. Pero, además de las escuelas oficiales allí establecidas,  existían otras unitarias por distintos lugares de la localidad, como hubo en la calle Quevedo con la maestra doña Concepción González o en la travesía de la calle Cervantes regentada por doña Antonia  Sarrión, etc.; y algunas otras atendidas por educadores/as sin la titulación necesaria. Pero el gran problema de las escuelas existentes era que los locales no reunían las condiciones suficientes de luz, higiene, espacio, etc.  para dar clase a los niños y niñas. Por lo que vendría muy bien la creación de aquellas nuevas Escuelas del Ave María, ya pensadas y diseñadas para tal fin educador.

   Después de la guerra civil, las salesianas de María Auxiliadora llegaron a La Roda el 12 de octubre de 1943 y se establecieron en las mencionadas Escuelas del Ave María, que posteriormente fueron reformadas y rehabilitadas en la creación y ampliación del Colegio de María Auxiliadora. Como también volvieron a ser utilizadas las estancias del viejo convento trinitario para escuelas nacionales,  hasta que en 1942 fue derruido y en su solar histórico se levantó con tapiales de tierra el colegio nacional José Antonio, hoy llamado Purificación Escribano.

   Siempre ha existido una gran curiosidad detrás de cada uno de estos edificios dedicados a la enseñanza, pues tienen una interesante historia. Y hoy me he entretenido recordando parte de  las mismas.

                                   ADOLFO MARTÍNEZ GARCÍA

viernes, 6 de mayo de 2022

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         DÍAS VIVIENDO ENTRETENIDO 


Carmen, no volverá jamás
 y yo me quedé estancado en el pasado; aunque la compañía y estancia temporal de mis hijos y nietos en casa, me alegran y endulzan las horas. 

  Mientras va transcurriendo el tiempo, procuro no estar ocioso y, además de vivir entretenido repasando los bonitos recuerdos de mi mujer, también, poco a poco, voy practicando alguna de mis aficiones artísticas que tenía abandonadas.

   Desde finales del mes de enero, he estado restaurando una preciosa imagen de María Auxiliadora,  llegada a nuestra cofradía de Semana Santa, "Jesús Nazareno", desde tierras gallegas, gracias a la  dedicación de María José Martínez Lozano, nuestra hermana mayor en dicha cofradía.

 La imagen, por diversos  motivos, sin estar tapada por alguna sábana o unos simples  plásticos, parecía haber sufrido las inclemencias de trabajos  de albañiles o  pintores, en obras muy cercanas a ella: sufriendo roces, desconchados, alguna rotura, incontables salpicaduras de pintura blanca, presencia de viejo polvo incrustado profundamente en sus barrocos ropajes...

Como podría decirse:¡Estaba hecha una pena! Y recomendé llevarla a un taller profesional de restauración en obras artísticas; pero dadas las fechas cercanas a la Semana Santa con los numerosos compromisos que ya tenían los restauradores, se me convenció para que intentara arreglarla y pudiera ser presentada al público rodense en una fecha determinada. Aunque hacía bastantes años que ya no trabajaba en escultura (unos 9 años) y, últimamente,  desde que murió Carmen, había abandonado cualquier posible idea de realizar trabajos artísticos, estando casi constantemente escribiendo en el ordenador. Pero, ya involucrado, poco a poco, fui restaurando la imagen de María Auxiliadora lo mejor posible, librándola de "los graves problemas estéticos que la invadían.                                          

La escultura es muy grande y muy bonita; creada en las "Escuelas Profesionales Salesianas" de Sarriá (Barcelona), como consta escrito en un disimulado rótulo de su peana. Tal vez, la imagen fue diseñada por quien, durante muchos años, dirigió la sección de escultura en aquellas escuelas: el escultor salesiano Gaspar Mestre Beltrán, y fuera creada en los primeros años de la posguerra civil española, cuando no había imágenes en las localidades porque habían sido destruidas y quemadas durante aquellos trágicos años de luchas fratricidas, y ante tantas peticiones de nuevas imágenes a los talleres escultóricos,  tuvieron éstos que  hacer innumerables vaciados en escayola y pasta de madera de las Vírgenes y Santos  más solicitados.   

Así pudieron atender lo antes posible las peticiones de imágenes para reanudar sus cultos en tantas ciudades y pueblos de España. (Una talla policromada en madera con las dimensiones que ésta tiene,
podría tardar en servirse varios  meses o años, y un vaciado en escayola con su posterior policromado se resolvía en pocas semanas). 

   Por su gran deterioro, había que volver a pintar el manto azul de la Virgen, aunque suponía un paciente  trabajo con fino pincel entre las filigranas del estofado de pan de oro, a respetar. Para ello me documenté del azul que debería llevar el manto de la imagen, y elegí el azul que lleva el primer cuadro pintado por el italiano Tomás Andrés Lorenzone, amigo de don Bosco,  y creado en 1865 bajo sus indicaciones y deseos. Dicho cuadro mide siete metros de alto y está en la basílica de María Auxiliadora, en la localidad de Turín (Italia). (Finalmente, el elegido nuevo azul para la imagen, es intenso y luminoso, haciendo resaltar mucho más los estofados del pan de oro).

  Casi todos los días, solía trabajar en la imagen durante varias horas a mi antojo, en las mañanas, tardes o noches, salvo unos tres o cuatro días, porque por entonces, me sentí inseguro al andar o estar de pié, como si estuviera algo mareado, y el médico me recomendó ese descanso en el trabajo. Las extrañas posturas que, a veces, debía ir adoptando para pintar,(de pie, sentado o tumbado en el suelo), algo retorcidas, especialmente en las partes bajas de la imagen, empezaban a afectar algo a mis cervicales; pero se solucionó con esas mini-vacaciones ya mencionadas y aplicándome calor en el cuello. 

   Pero, salvo el descanso total de esos pocos días, antes de marcharme a la cama a dormir, solía  irme a la antigua habitación de mis hijas, que me servía temporalmente de estudio escultórico, tras haber desarmado una de sus camas para ganar espacio y poder restaurar allí a la mencionada  imagen de la Virgen. Y, desde un principio, esporádicamente, estuve trabajando en la escultura religiosa: (enmasillando y lijando algunas faltas de yeso, como en el cabello de la Virgen; haciendo desaparecer los muchísimos gotazos de pintura blanca en el manto, túnica, pedestal y en el pan de oro, corrigiendo sus roturas y algunas de sus ausencias doradas; repintando con sus correspondientes colores las  diversas partes que necesitaban ser reparadas, como en una pequeña superficie de la túnica del Niño Jesús, y totalmente  en el manto de la Virgen,  entre las respetadas filigranas en "pan de oro" del estofado, etc. etc. Así, poco a poco, como solía decir mi mujer, fui avanzando hasta que, algunos días, hasta me dieron las tres o las cuatro horas de la madrugada,  y  entonces dejaba el trabajo artístico para irme  a dormir. 

   Pero, francamente, creo que  lo más importante y bonito de este evento  mariano, es saber que, desde el pasado día 1 de mayo en que fue  entronizada esta imagen salesiana de María Auxiliadora, podremos subir a visitarla en su nueva y digna morada, como es  nuestro monumental  templo parroquial El Salvador. Y así, ante  Ella, poderle rezar  con fe y devoción.

  ADOLFO MARTÍNEZ GARCÍA

 


  

                             

viernes, 17 de diciembre de 2021

 

                                              19 de Diciembre           

( Este domingo día 19 de diciembre, hace ya dos años que murió Carmen, mi esposa. Ni por un momento he dejado de recordarla. Pensando y escribiendo, siempre la tengo presente. Y ella  es, cada día, de nuevo, el centro de todos mis pensamientos. Con ese propósito recordatorio le estoy escribiendo otro libro, que es una novela, de cuyo Prólogo adelanto  a continuación unos fragmentos).

PRÓLOGO A MI NOVELA “A TRAVÉS DE LOS SUEÑOS”

  “ Cuando perdí para siempre al  ser más querido, a Carmen, mi esposa, que me había acompañado en la vida durante más de cuarenta años, con la que fui tan feliz, disfrutando plenamente de nuestros hijos y nietos maravillosos, sentí un brutal desconsuelo, dolor anímico, soledad y gigantesca desesperación que,  a pesar del paso de los años, todavía perduran en mi vida.

     Casi constantemente, recordando la muerte de Carmen, me parece estar inmerso en una horrible pesadilla de la que  quisiera despertar, pero no puedo. La realidad, a veces, resulta una prisión cruel de la que no se puede escapar. Nada  pude hacer que remediase la inesperada pérdida de mi mujer. Y la muerte, parece  haberse llevado con ella la mitad de mi propia persona, de mi ánimo, de mis proyectos, de mis ansias de crear y amar. Mis sentimientos se quedaron en el pasado con Carmen, y  ahora, en el presente, siento profundamente un insondable vacío y desasosiego.

    En un instante, ella, mi atractiva, bondadosa y sonriente esposa, sin sospecharlo siquiera, pasó de estar viva a estar muerta. El desconcierto reinante en la familia, el paso de la gente con sus condolencias, la rapidez en el transcurso de los hechos de aquel día, la inmediata  llegada del siguiente para darle sepultura, me envolvieron  y velaron la mente como si estuviera soñando una irreal pesadilla,  haciendo que viviera esas tristes horas con un cierto atolondramiento, sin ser totalmente consciente del verdadero significado de la tragedia. Pero, con el posterior transcurso de los días, cada vez siento  más su falta, y  me resulta mucho más desarraigada la vida.

   Como ya no la puedo ver más, la sigo imaginando y amando en los recuerdos. Por mi mente vuelven las escenas hermosas en su compañía: de aquella excursión donde nos conocimos, de la incipiente amistad y noviez inolvidable, de nuestra  boda, de los hijos cuando eran pequeños, adolescentes o adultos, de los nietos, del  sublime amor que vivimos en nuestro matrimonio,  de nuestros sencillos y breves viajes, charlas y paseos… siempre los dos juntos y enamorados. 

   Recuerdo las palabras que escribió en el siglo XIX el poeta inglés William Wordsworth,  en “Oda a la inmortalidad”, y que había rememorado la guapa actriz Natalie Wood en la película “Esplendor en la hierba”:

   “Aunque ya nada pueda devolvernos la hora del esplendor en la hierba, de la gloria en las flores, no debemos afligirnos, porque la belleza subsiste en los recuerdos.”

    Y quiero asimilar su significado consolador  en nuestra  bella historia, ahora llena de recuerdos. Pues, he perdido  a Carmen para siempre; pero puedo seguir pensando en ella, en sus virtudes, su alegría y optimismo, los días y años maravillosos que vivimos juntos, porque, casi todo aquel pasado lleno de belleza, puede volver a emerger en los recuerdos.

    Y además de todos esos recuerdos reales y vividos, yo  imagino nuevos capítulos con mi esposa, nuevas vivencias emocionantes, espirituales, atrevidas y consoladoras, escribiendo una novela, una novela especial en la que todo puede suceder.

   En esta novela, se mezclan los hechos irreales con los reales, los deseos imaginativos de unos tiempos venideros con  increíbles adelantos y descubrimientos científicos, venciendo ya las terribles enfermedades que asolan y diezman al ser humano. Y se entremezclan  con  recuerdos y hechos familiares, reales, ciertos, del pasado y del presente.

   En algunos capítulos no está Carmen, porque son recuerdos autobiográficos, surgidos de sueños del subconsciente que   pertenecen a épocas anteriores a nuestro primer encuentro y enamoramiento, (ocurrido el día 25 de abril del año 1976, cuando los dos  coincidimos en una excursión a las montañas nevadas de Segovia).

   Escribiendo y releyendo la novela,  disfruto muchísimo, y me ayuda a imaginar  la dulce presencia espiritual de Carmen entre nuestra familia; aunque también, varias veces,  la emoción y las lágrimas me han vuelto a sorprender en algunos capítulos".

                                                  Adolfo Martínez García


viernes, 15 de octubre de 2021

 

MARAVILLOSO RECUERDO

   Habrán pasado ya dos meses y tres días, desde que escribí y publiqué en Facebook el corto texto en negrita que acompañaba a la fotografía de nuestra boda; pues era la fecha de nuestro cuadragésimo tercero aniversario. Y muchísimas personas, amigos, conocidos y gente asidua a dicha red de comunicación, dejaron sus cariñosos comentarios a unos lejanos novios jóvenes y atractivos que se reflejaban en aquella imagen. 
   No deseé que se perdiera entre tantas otras notificaciones, ocurrencias, reflexiones... de fechas innumerables; y dedidí guardar aquí mi publicación. ¿Dónde mejor que en mi blog personal, en donde tanto he escrito, y escribiré, pensando en Ella? 
   Pero lo guardaba como un proyecto, y me olvidé de publicarlo. Hoy, después de un tiempo entretenido, al volver a este blog casi olvidado, compruebo que no publiqué aquello que había pensado. Y, aunque tarde, lo hago ahora mismo.

"Hoy, inquieto y agitado, me he despertado muy temprano, de madrugada. No podía dormir. A mi mente llegaban tantos recuerdos hermosos y queridos...; pues fue también un 12 de agosto, pero de 1978, (hace 43 años), cuando Carmen y yo nos casamos.
   Y despierto, he soñado con Ella otra vez, reviviendo nuestra vida feliz, entre sonrisas y añoranzas."
    

   Inexorablemente, el tiempo sigue pasando indiferente a las desgracias o tragedias de cada uno. Nada se paró ni se parará. Sólo nuestra mente con su pobre memoria, acompañada de las palpitaciones enamoradas del corazón, guardan inalterados los sentimientos y recuerdos de aquel bello pasado con Carmen.
     Recordamos los momentos felices; pero también los desafortunados, como cuando sin haberlo esperado ni presentido, ella, en un momento, se fue físicamente de nuestro lado para siempre, y nuestro corazón se rompió de pena y dolor. 
   No cesaremos de llorar su muerte cada día; pero nada cambiará; ella jamás va a volver, salvo en los recuerdos que custodiamos celosamente. Y pasarán los años y seguiremos teniendo la misma desesperación, añoranza e inconformismo, preguntándonos sin respuesta el por qué la vida es, además de bonita, tan cruel, pues nuestra alma y existencia siguen partidas por la mitad sin Ella. 
   Personalmente, -como a tantísimas personas que les ha pasado lo mismo, de perder a su gran amor, a la persona que formaba parte íntima de su vida y de su ser, tan unidos y enamorados, inseparables y sumamente felices-,  pienso cada vez más en ella,y me gusta imaginarla lo más cerca posible. Considero muy importante que no se vaya difuminando su recuerdo y  quiero que siga íntegro y presente en la mente y en el corazón: Por ello, voy a reflexionar y a recordar nuestra vida de pareja, en "una cotidiana visita" frente a sus restos, día a día; le he escrito y publicado un libro, añorándola; y otro más casi terminado, imaginativo y futurista, donde sigue reinando ella en mi mundo, que es el suyo; estoy recopilando en un vídeo personal, tantos momentos vividos a su lado, (que, en realidad, dicho vídeo, por tan largo metraje, será la primera parte de una serie familiar en tormo a Carmen).
   Con un cierto desfase en las nuevas tecnologías, bien por mi inconstancia en seguir practicándolas o bien por estar entretenido en otros hobbies, lo cierto es que, no las domino bien y, ¡menos mal! que tengo muy cerca a un buen asesor: mi hijo Adolfo, para preguntarle mis dudas y "ponerme a punto", y así ser capaz de convertir los formatos de mis cintas super-ocho, de DVD a mp4; importar y crear textos, vídeos e imágenes, operando con ellos, seleccionando e intercalando lo que me interese en la "línea del tiempo", y añadiendo en el audio las melodías de mi gusto. Ya hice hace tiempo algo parecido, cuando la talla del pequeño Jesús Nazareno; pero desde entonces... entre los nuevos programas desconocidos, los olvidos propios por no "continuar en la brecha", etc. etc., me hubiera resultado dificilísimo, por no decir imposible, hacer lo que estoy haciendo ahora con el vídeo de Carmen... de no ser por las respuestas de mi hijo. (La serie se titulará: "Con nuestra Carmen inolvidable". Y esta primera parte es "Enamoramiento, noviez y boda"). 
 Tantas escenas guardadas las fui grabando, en su día, en fotos y películas, técnicamente defectuosas, con aquellas diversas cámaras o tomavistas antiguos, ya obsoletos. Pero, a pesar de todo, sus escenas son muy importantes, familiar y sentimentalmente, como imprescindibles testimonios de una época vivida e irrepetible. ¡Y ahí estarán presentes; como ella, que sigue mentalmente presente en cada rincón por donde estuvimos alguna vez!

                  ADOLFO MARTÍNEZ GARCÍA
   













                       AGRADABLES ENCUENTROS Hace unos días, por la Plaza Mayor de La Roda, me encontré con una compañera y amiga, maestra...