domingo, 27 de octubre de 2019




RECORDANDO A UN RODENSE DISTINGUIDO:
D. ANTONIO DE LA HOZ JORNET

Don Antonio de la Hoz con 93 años de edad.

     Hoy quiero rescatar y publicar los méritos de otro gran rodense de la familia “de la Hoz”, concretamente de don Antonio de la Hoz Jornet; un distinguido personaje muy  vinculado a la cultura y especialmente a la enseñanza, pues fue ” Maestro de Escuela”  querido y recordado en La Roda por  muchísimas generaciones de niños, hoy hombres de bastantes años de edad.

     Hace seis años, uno de mis primeros trabajos en este blog estuvo dedicado a la memoria de un sobrino suyo, brillante pianista autodidacta y autor de nuestro pasodoble festivo “Luminaria”: Enrique de la Hoz Díaz;  interesantísimo personaje nacido en La Roda que, a nivel nacional e internacional, llegó a desempeñar importantes cargos culturales. 

    ( Se puede encontrar y leer dicho artículo, retrocediendo hasta las entradas más antiguas del  blog, concretamente hasta la fecha 07-VI-2013. Y en él, publiqué algunos de los cargos que desempeñó Enrique a lo largo de su vida,  y  recordaremos brevemente:  Director de Radio Cuenca; Jefe de Emisiones de Radio Nacional de España en Madrid;  director-gerente de la prestigiosa revista “Música”; en América, trabajó en la Radio Nacional colombiana y dirigió la Escuela de Arte Dramático del Teatro Colón en Bogotá.  Fue Subsecretario General de Cultura Popular  del Ministerio de Información y Turismo y  Comisario General de los Festivales de España;  Subdelegado General de Cultura; Comisario Nacional de la Música; creador  y vicepresidente  ejecutivo de la Orquesta Sinfónica de Radio y Televisión Española; así como creador de la Compañía  del  Teatro Popular Español.  A él se le debe la idea de crear y lanzar el grandioso espectáculo lírico de la “Antología de la Zarzuela” que tan maravillosamente supo montar y dirigir José Tamayo; etc.).

   El tío de Enrique de la Hoz, hoy nuestro protagonista,  don Antonio de la Hoz Jornet, desarrolló una vida mucho más sencilla y menos ambiciosa; centrada especialmente en La Roda y muy enriquecida culturalmente, según recopilo de los documentos originales y fotografías que un día me transmitió su viuda, Isabel López; que también complemento por mis propios recuerdos como alumno suyo, discípulo y después compañero de trabajo en el mismo colegio; así como por los datos reflejados en los libros de actas del Colegio Público “José Antonio”, en donde trabajó durante  veintiún años, desde 1944 hasta 1965, en el que se jubiló con 70 años de edad; además  de indagar en las notas de prensa en periódicos de Murcia y Albacete; de sus propias memorias manuscritas; etc.

   A lo largo de su trayectoria profesional, como más adelante sintetizaré, fue premiado  varias veces por la Inspección de Enseñanza Primaria como maestro ejemplar,  felicitado por sus compañeros por su entrega vocacional y su labor educativa, que también  reflejó  en los actos culturales y concursos escolares en los que participó con los alumnos de su escuela.

   Buen  dibujante y pintor costumbrista, también fue galardonado ─como veremos─  en varios concursos artísticos y supo transmitir a sus alumnos su técnica y  amor a las artes plásticas.  Poeta y escritor, participaba  habitualmente con sus creaciones en los actos culturales de La Roda,  y colaboró  en la prensa antigua de la localidad, “Patria Chica”, “El Agricultor Manchego”,  “Roda Fuerte”… igual que en los numerosos Libros de Fiestas de la villa,  así como en otras revistas  provinciales como “Ecos de Munera”, “Servicio”, o la gaditana “España y América”.

   
Fue el eminente poeta de la patrona de La Roda, “La Virgen de los Remedios”, y autor de la letra de su himno; también fue el presidente de su cofradía durante muchos años. E igualmente  fue el poeta del patrón “El Salvador”  en los mencionados “Libros de Fiestas” hasta el año de su muerte. También es el autor de la letra del himno del equipo de fútbol de La Roda.
   En 1965 y en atención a los servicios prestados de mérito extraordinario en la enseñanza, se le concedió el ingreso en la Orden Civil de Alfonso X El Sabio con la categoría de Cruz.
  Fue galardonado con el “Molino Blanco” de la Asociación Amigos del Museo Antonio Martínez en el año 1975 y publicó su libro de poemas, “Amapolas”, dedicado a la Virgen de los Remedios en el año 1983.

    Vivió siempre enfrente del colegio en donde trabajaba, formando las fachadas de su casa una de “Las Cuatro Esquinas” del conocido paraje urbano de esta villa. Por su prestigio y popularidad fue entrevistado varias veces como protagonista cultural en la prensa provincial. Murió en 1988 con 93 años de edad.

 Resumo de su biografía profesional las fechas y datos más interesantes como singular Maestro de Escuela:
* 1895-24-III. Nació en La Roda, en la calle Junco.
* 1924. Tras cursar todos sus estudios en la Academia de don Juan
Ramón Ramírez Grande, logró el título de Maestro de Primera Enseñanza en el Instituto de Albacete.
* 1924 al 1927. Fue Director de las Escuelas del Ave María de La Roda fundadas por el malogrado sacerdote don José Collado Ballesteros.
* 1925-13-II. Obtuvo el primer premio  del “V Certamen Nacional del Ahorro” de la Caja Postal de Ahorros.
* 1928. Aprobó las oposiciones al Magisterio Nacional en Murcia y fue destinado a la localidad de Cañadas de San Pedro.
* 1941-12-IV. Desde su escuela en esta localidad murciana, consiguió el Segundo Premio  en la Exposición de Trabajos Escolares de la Congregación Mariana del Magisterio de Murcia.
* 1941-6-XI. La Inspección de Murcia le concedió un “Voto de Gracias” por su labor educativa.
* 1942-16-IV. Obtuvo  Diploma de Honor en la II Exposición de Trabajos Escolares de la Congregación Mariana del Magisterio de Murcia.
* 1943-30-X. Obtuvo el Premio ( 500 ptas.) del Ayuntamiento de Murcia, instituido para premiar a los maestros que más se distinguieran en su labor educativa.
* 1944. En este curso escolar  de 1944-45 viene destinado al Grupo Escolar José Antonio de La Roda.
* 1947-11-VII. El Consejo de Inspección de Enseñanza Primaria  de Albacete le concede un “Voto de Gracias”.
* 1950-24-IV. Obtiene otro “Voto de Gracias” del Consejo de Inspección presidido por el Ilmo. Sr. Inspector Central, con motivo  de los trabajos escolares presentados para la “Exposición Internacional de Roma”.
* 1959-4-VI. “Voto de Gracias” a propuesta del Inspector de la Zona, don Pedro de Blas.
* 1959-20-X. Premio nacional “Luis María Sobredo".
* 1961-2-XI. Primer Premio del Concurso Provincial de Murales Escolares.
* 1064-6-III. Premio de diez mil pesetas como “Maestro Distinguido”.
* 1965- III.  Se jubiló a los 70 años, tras  41 años dedicados a la enseñanza, de los cuales, 21 fueron en el Colegio Público “José Antonio”. Y recibió un merecido homenaje  de sus compañeros maestros y autoridades  con diversas actividades, Santa Misa, Comida en su Honor… , y un especial Acto Literario por parte de los poetas  locales en el  “Ateneo” de la Sociedad Obrera “La Caridad”.
*1965-26-XI. En atención a los servicios prestados de mérito extraordinario se le concedió el ingreso en la Orden Civil de Alfonso X El Sabio con la categoría de Cruz.
*1988-27-I. Murió a los 93 años de edad.


  De su extensa participación personal en actos culturales, especialmente en exposiciones artísticas,  concursos y actos literarios,  podríamos destacar los siguientes:
* 1926-12-X. Premio de Honor en la Fiesta Literaria de la Cruz Roja de La Roda.
*1940-15-IX. Primer Premio de Dibujo  en la Exposición de Arte organizada por el Ayuntamiento de La Roda.
*1947-1-IX. Primer Premio del tema segundo de los Juegos Florales de Villarrobledo.
*1948-30-V. Primer Premio de Dibujo en la Exposición de Arte organizada por el Ayuntamiento de La Roda en sus Fiestas de Primavera.
*1948-15-IX. Segundo Premio de Dibujo en la Exposición Provincial de la Feria de Albacete .
*1950-30-V. Primer Premio de Dibujo  en la Exposición de Arte organizada por el Ayuntamiento de La Roda en sus Fiestas de Primavera.
*1951-V. Primer Premio de Dibujo en la Exposición de Arte del Ayuntamiento de La Roda por sus Fiestas de Primavera.
*1955-15-VIII.Primer Premio de Dibujo en la Exposición de Arte organizada por el Ayuntamiento de La Roda en las Fiestas Patronales.
* 1955-15-VIII. Primer Accesit del tema segundo de poesía de los Juegos Florales de La Roda.
* 1955-15-VIII. Accesit del tema primero de prosa de los Juegos Florales de La Roda.
* 1957-24-III. Primer premio del concurso de la letra del himno de Nuestra Señora de los Remedios.
*1964-11-VII. Primer Premio de dibujo del Concurso Provincial del S.E.M.
*1983-…….Publica su libro de poemas marianos “Amapolas” en el V centenario de la  aparición de la Virgen, de la cofradía de Nuestra Señora de los Remedios.

   Como hemos visto, fue un maestro con grandes virtudes y méritos premiados por la Inspección de Enseñanza;  colaborador asiduo en toda clase de actos culturales de la villa; e insisto:  muy querido por  las viejas generaciones de alumnos de este mismo colegio, pues como no tuvo descendencia, se volcaba como un verdadero padre hacia quienes fuimos a su escuela, y así lo recordamos a través del mucho tiempo transcurrido, con respeto y cariño. Y pienso que, su nombre debería tenerse muy en cuenta en La Roda, a la hora de rotular nuevos edificios educativos.

                                             ADOLFO MARTÍNEZ GARCÍA

domingo, 21 de julio de 2019




INVESTIGACIÓN  SOBRE AQUEL EVENTO

   ¿Recordáis esta fotografía histórica que compró y publicó mi hijo Adolfo el año pasado de 2018?


   Cuando él la adquirió por Internet en una subasta y la quiso compartir con todo el pueblo y seguidores en general a través de Facebook, hubo  muchos comentarios positivos e interesantes de nuestros vecinos, pues, la escena, inédita hasta entonces, mostraba una formación militar con cañones y soldados italianos en La Roda,  acompañados de numerosos vecinos en un paraje urbano cercano a la estación del ferrocarril.

   Escudriñando, buscando o investigando, como queramos llamar a esta curiosa actividad de derroche de tiempo y de paciencia que me gusta practicar, he encontrado una amplia información fidedigna sobre aquel acontecimiento. Dicha información  viene bien para complementar un poco más la que se publicó en su día.

   A continuación,  y para quienes  sigan teniendo la misma curiosidad que yo sentí cuando mi hijo sacó a la luz esta instantánea histórica, expongo  con letra cursiva y en negrita, algunos párrafos copiados del documento encontrado y escrito por uno de los militares italianos de la fotografía,  Arturo Jannitelli:

   “…Una animación insólita se observa en La Roda, grandiosa y pequeña ciudad, que ahora ha vuelto a recobrar su vida regular”.

   “…Son las diez y media del día 21 de abril ( del año 1939). En el campo de la estación están abocadas  una imponente cantidad de cañones ( en los que se encuentran los gigantes 152/37 y los pequeños, mas no menos eficaces, 105/28) y todos los soldados de la Agrupación ( “Agrupación Vittorio Veneto”), perfectamente encuadrados e impecables en la divisa militar..”

   “…A la fastuosa formación militar, las figuras simpáticas de las organizaciones juveniles de la Falange  y el inmenso gentío de La Roda, rompen la nota de severidad y austeridad del rito. Es un cuadro magnífico, una visión inolvidable”.

    “…Cerca de las once llega el comandante de la Artillería de C.T.V. general Amico al que se rinden los honores debidos…”

    “…Suena un sonido de trompeta  al comenzar la Santa Misa…”
   “…Un coro verdaderamente angélico, son las queridas muchachas rodenses ( las mismas que muchas veces habían dejado tantas simpatías en sus alegres conversaciones). Sus cánticos interrumpen la majestuosa calma para honrar en el cielo al grande y potente Dios y darle las gracias por su protección. Es un momento solemne que hace vibrar de viva emoción a todos y que dulcemente llega a los sitios más recónditos del alma. Al coro de las mujeres se une la voz cálida, melodiosa y potente de un legionario italiano que canta el Ave María de Gounod”.

   Para no alargarnos más y resumiendo el testimonio histórico del militar italiano presente en esta fotografía, después de la Santa Misa hubo una serie de actos  ─que relató con entusiasmo─  como cuando sonaron los himnos de Italia y de España, o el  desfile militar de las tropas italianas, más las agrupaciones juveniles locales, masculinas y femeninas, ante el general Amico y las autoridades presentes.

   Creo que, con el resumen entresacado del mencionado documento, esta histórica fotografía queda perfectamente enmarcada en su verdadera fecha y lugar.
                             ADOLFO MARTÍNEZ GARCÍA 

lunes, 1 de julio de 2019


EL RENACER DE LA ZARZUELA EN LA RODA

   De nuevo, se ha representado la zarzuela “La Rosa del Azafrán” en el Auditorio de la Casa de la Cultura en las tardes del sábado y domingo, 29 y 30 de junio del presente año 2019.
    La joven "Banda de Música Virgen de los Remedios", creada y dirigida magistralmente por Juan Villodre, junto al amplio reparto de participantes que intervienen en la obra, nos han vuelto a reunir en torno a uno de los espectáculos musicales que más  gustan y agradan a los rodenses de todos los tiempos.

   Y otra vez hemos disfrutado con profunda admiración de nuestros jóvenes artistas, con una música entrañable, muy cercana y muy manchega, como manchego era su autor, don Jacinto Guerrero, nacido en Ajofrín (Toledo); y nos hemos deleitado con las increíbles voces de los intérpretes rodenses: Miguel Ángel Andrés, poderoso y afinado en su papel de Juan Pedro; Isabel Marchante, como siempre excelente, hizo el papel de Sagrario; Y, como ya descubrimos en la representación de otro año pasado, sorprendió y cautivó la voz y puesta en escena de María Martínez Leal en el personaje de Catalina, que, si alguien no conocía todavía su valía como cantante y actriz, le habrá quedado bien demostrada después de escuchar su “Esta mañana muy tempranito”; Luis Mazcuñán volvió a sorprender gratamente en su magnífico personaje cómico de Moniquito. ¿Y qué decir del gran actor y director escénico Federico Martínez en su genial interpretación de “Carracuca”? Magnífico e inigualable.

   Igualmente resultaron fantásticas y espléndidas las interpretaciones de Ana Fernández como “Custodia” y Paco Escribano como “Don Generoso”.  Todos los personajes del reparto gustaron muchísimo, el grupo de baile, el coro, los niños que participaron y la que hizo de madre de uno de ellos, Julia Olivares, con una resuelta  y segura puesta en escena como "Dominica"; así como José Gascón que mostró su voz bien timbrada en una breve aparición individual. 
   No debemos olvidar el esfuerzo en mostrar unos fondos de artísticos decorados manchegos, calles, ... molinos, fruto del entusiasmo derrochado por otras personas colaboradoras muy sensibilizadas con el arte y la cultura. El sonido estuvo bien equilibrado y en perfecta armonía los instrumentos musicales con las voces de los cantantes. En fin, todo fue un deleite y un regalo cultural para las tardes del sábado en la que asistí, o del domingo, en una segunda sesión que también tuvo gran resonancia y éxito.

   Todos los asistentes nos sentimos muy orgullosos y muy afortunados de volver a contemplar las magníficas escenas manchegas desarrolladas con el mejor estilo profesional, a pesar de no serlo oficialmente casi ninguno y vivir la mayoría de otros oficios.

   ¿Y cómo no recordar, aquí y ahora, los pasados esfuerzos de otras generaciones, como las de nuestros padres y abuelos, por intentar revivir en sus tiempos el ya muerto y olvidado mundo de la zarzuela? Pues a La Roda siempre vinieron buenas compañías en el ancestral "Teatro Liceo", "Cervantes" o "Avenida"; y también surgieron grupos locales importantes en torno a este género lírico, con buenas voces y grandes cómicos, que supieron representar zarzuelas inolvidables, como me recordaba muchas veces mi madre, Antonia García Carrasco, y hemos leído en numerosas crónicas culturales del gran Antonio Martínez, "Sorolla", en la antigua prensa rodense. Y alguna de aquellas buenas voces resonó a nivel nacional e internacional, ya profesionalmente, como la del barítono rodense Andrés García Martí. También nuestro pueblo tuvo un buen músico  compositor, creador de alguna zarzuela con tema totalmente localista, como fue don Arturo Alarcón con su obra "Por el atajo".

    Se dice que el momento de mayor brillo nacional de la zarzuela había ocurrido en la última parte del siglo XIX, cuando compositores como Bretón, Chapí, Chueca, Valverde, Amadeo Vives… obtuvieron sus mayores éxitos. Después, los últimos buenos compositores y creadores de este género,  conocieron un paulatino declive y profunda crisis, hasta la mitad del siglo XX, ante los nuevos gustos del público, con la irrupción cinematográfica y otros espectáculos musicales y escénicos diferentes,  que los empresarios no dudaron en promover tal y como les demandaban las gentes de entonces.

   Sería interminable la enumeración de tantos geniales y últimos compositores que estrenaron sus zarzuelas en los años treinta, ya en plena crisis. Sólo recordaremos los últimos y más cercanos a nuestro tiempo, contemporáneos con el creador de la zarzuela que hemos visto en La Roda este  pasado fin de semana: Jacinto Guerrero. Éste había nacido en 1895 y murió en 1951.  Entre sus muchas zarzuelas,  nos dejó: “La montería”, “Los gavilanes”, “El huésped del sevillano”, “La Rosa del azafrán”.

   Federico Moreno Torroba,  muerto en 1982 a los 91 años, nos dejó su principal éxito, “Luisa Fernanda”.

   De Pablo Sorozábal, que falleció en Madrid en 1988, destacamos “Katiusca”, “La del manojo de rosas”, “La tabernera del puerto”, “Don Manolito”, (que protagonizó muchas veces nuestro internacional paisano Andrés García Martí).

   Nadie pudo evitar la decadencia de la zarzuela ante tantos factores negativos que influyeron injusta, pero inexorablemente, en su ocaso; aunque este maravilloso género lírico sí puede seguir superviviendo en nuestra sociedad, a pesar de todo lo expuesto,  y de lo caro que resultaría cada representación  con profesionales que vivieran de sus voces o instrumentación, del influjo de la televisión que acabó con los cines y teatros de nuestras humildes localidades… 

   Pero  la zarzuela podría renacer  de sus artísticas cenizas y ser conocida y admirada por las nuevas generaciones de nuestros hijos, nietos y  tantas otras venideras. Al menos, así parece que está ocurriendo en La Roda  gracias a personas  tan entusiastas y emprendedoras  como las que hemos visto y admirado en nuestro  auditorio con “La rosa del azafrán”, ( y otro año fue con "La gran vía") . Dichas personas: músicos, cantantes, bailarines, actores y ayudantes en general, todas ellas, con su incansable emprendedor y director musical, Juan Villodre,  merecen el más solemne y largo aplauso, los elogios más cuidados y el más profundo agradecimiento de todo el pueblo de La Roda y de otros muchos admiradores de localidades vecinas, por todo lo que han hecho hasta ahora, y  por  lo que aún  son capaces de hacer.

                     Adolfo Martínez García

sábado, 9 de marzo de 2019


RECORDANDO A PILI CANO Y A PURI ESCRIBANO
(por Adolfo Martínez García)

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   El pasado viernes 8 de marzo de 2019 se celebró el Día Internacional de la Mujer, buscando concienciar más a la sociedad sobre la igualdad de derechos de las mujeres con respecto a los hombres; y se viene celebrando este día desde que la alemana Clara Zetkin, una de las primeras trabajadoras convencida en conseguir la igualdad de género, lo propuso en el año 1910 en una Conferencia Internacional de Mujeres de 17 países diferentes que se celebró en Copenhague.
   A través de la historia de los pueblos han existido peculiares  mujeres que se han destacado imperiosamente en esa lucha contra la desigualdad. Y en este día de especial celebración,  quiero tener presentes por diferentes motivos, a dos paisanas amigas,  entrañables y carismáticas mujeres rodeñas,  ya desaparecidas:

   A Pili Cano, porque, precisamente,  este mismo viernes Día Internacional de la Mujer asistíamos  en la iglesia de El Cristo a “la misa de mes” de su fallecimiento.  Misa celebrada en la plena  semana de los Carnavales que tanto  disfrutó Pili Cano en los desfiles.  Por doble motivo la recordábamos plenamente. Me parecía estar viéndola  en los imborrables recuerdos de esta mítica fiesta, participando como cada año con sus graciosos movimientos y bailes, encabezando los desfiles “por libre”, sin comparsa y a su estilo, sin complejos, con alegría, causando la admiración y envidia de la gente, pues pocos se atrevían a mostrarse  así, en solitario y sin careta. Por ello en esta popular y grotesca fiesta no podemos olvidar  a tan simpática mujer, con aquel buen humor, valentía y ganas de sana  diversión.
   Ya era muy popular, como hija mayor de la inolvidable maestra de párvulos doña Margarita, pero se  hizo mucho más famosa con aquellos primeros desfiles de nuestro  renacido Carnaval, contribuyendo  a consolidarlos con su esperada  presencia, demostrando a todo el pueblo que no era imprescindible arroparse entre otras personas disfrazadas para divertirse en Carnaval. Ella fue el mejor ejemplo de “máscara” sin antifaz.
  Desde el periódico Plaza Mayor, en el año 1997, nuestro director Antonio Delgado le dedicó las hermosas palabras que a continuación escaneo, junto a la ilustración del ceramista Juan Cebrián, y con ellas volvemos a guardar  en el corazón el grato recuerdo de Pili Cano:

   Y, otro bello recuerdo para este día especial de la mujer, está protagonizado por una maravillosa y culta persona que formó parte del grupo de jóvenes amigas y amigos que me ayudaron a crear la  carroza para la reina de las fiestas, Mari Luz Aguirre, en el año 1973; prima hermana de nuestro inolvidable amigo Agustín Merlos, quien me involucró en aquel proyecto de esculturas y fantasías durante todo un verano.


   La gran mujer de la que escribo es,  Puri Escribano López,  fallecida en el año 2011 tras una cruel enfermedad; pero que la recordaremos siempre en las vacaciones de aquel verano inolvidable disfrutando entre el grupo entusiasta de improvisados artistas carroceros, amigos de Agustín. Aquella joven mujer  era ya muy famosa  y admirada en la localidad, pues cariñosamente todos  la conocían   como “Puri Matrículas”,  por sus altísimas notas en todos los estudios que realizaba. Su simpatía y cordialidad se entremezclaban con la sencillez de su trato,  y aunque todos sabíamos de su inteligencia y valía, ella jamás se dio importancia por su inigualable trayectoria hacia las cumbres más altas que iba consiguiendo en sus estudios. 


    En este  especial viernes, Puri ha sido  protagonista indiscutible en los recuerdos de muchísimas personas que la conocieron u oyeron hablar de ella, pues  con el paso del tiempo su nombre había traspasado las fronteras locales donde nació, extendiéndose su prestigio y sabiduría no sólo en la región de Valencia, donde alcanzó el máximo nivel en sus  títulos universitarios, sino que también consiguió fama internacional. Las revistas científicas levantinas y su entorno universitario la han recordado entrañablemente en esta fecha, homenajeándola una vez más a título póstumo:

   Así, el Museo de las Ciencias Príncipe Felipe de Valencia inauguró, el jueves siete de marzo del presente año, una exposición dedicada a las mujeres científicas que han contribuido en el desarrollo de la química; y entre ellas estaba nuestra paisana Puri Escribano López, Doctora en Ciencias Químicas por la Universidad de Valencia, que fue directora del Colegio Universitario de Castellón entre los años 1987 y 1989, participando definitivamente en la creación de la Universidad Jaime I de Castellón en 1991, donde fue vicerrectora de Investigación y  catedrática de Química Inorgánica. Ella protagonizaba en la mencionada exposición  uno de los 24 paneles con el dibujo de su rostro, más un resumen de sus aportaciones a la Ciencia, escrito en tres idiomas, castellano, valenciano e inglés.

   Nuestra doctora publicó más de cien artículos científicos en revistas especializadas nacionales e internacionales, participando en más de cincuenta proyectos de investigación, y fue coordinadora del Área de Ciencia de los Materiales de la Agencia Nacional de Evaluación de Proyectos.
   También se destacó ampliamente por su defensa en los derechos de la mujer y la igualdad, siendo una de las fundadoras del Seminario de Investigación Feminista o Instituto Universitario de Estudios Feministas y de Género. .
 
 La Universidad Jaime I  ya había dedicado a  nuestra  ilustre rodense la fuente  de la Escuela Superior de Tecnología y Ciencias Experimentales, “Font de les Dones Científiques”, el día 14 de mayo de 2012, testimoniándolo una placa conmemorativa como homenaje a su lucha en defensa  de los valores de las mujeres. La placa está junto a la que contiene los quince nombres de mujeres científicas  que  Puri ya había elegido personalmente como las más emblemáticas y significativas por sus aportaciones a la ciencia.


   Las palabras finales con las que nos despedimos  en este artículo de su hermoso recuerdo, fueron elegidas y pronunciadas por ella misma al final de su lección inaugural en la apertura del curso 2011-2012 de la Universidad Jaime I, unos dos meses antes de su fallecimiento, cuando tenía 59 años de edad, y pertenecían a la científica italiana  Rita Levi-Montalcini, en las que Puri parece que quiso identificarse íntimamente:

   “Nunca he pensado en mí misma. Vivir o morir es la misma cosa. Porque naturalmente la vida no está en este pequeño cuerpo. Lo importante es la forma en que hemos vivido y el mensaje que dejamos. Eso es lo que nos sobrevive. Eso es la inmortalidad”.



jueves, 20 de septiembre de 2018



LA BOLA Y LA CRUZ ESTUVIERON DORADAS 
  
   
   Imaginándome cómo podría ser, aproximadamente, la original y antigua visión de la bola y la cruz, totalmente relucientes, he intentado representarlas doradas  para hacerme una pequeña idea de aquella contemplación, aunque este intento esté muy distante de aquella visión que fuera la real, pues sería deslumbrante y maravillosa.


 Repasando los contenidos del último libro que recientemente he terminado de escribir: “Los artífices de la torre”,  el cual me gustaría publicar en cuanto sea posible, adelanto este curioso hecho que nos revela el dorado de la bola y la cruz desde el principio de su colocación, hace trescientos noventa y cuatro años.

    Colocación que realmente ocurrió en  1624. Ni en 1604, ni en 1634, según la última documentación que afortunadamente he podido encontrar.


    Resulta que en dicho año de 1624, el mayordomo del templo rodense presentó  al Visitador General del obispado de Cuenca, como era obligada costumbre,  las cuentas y recibos correspondientes a los años en los que estuvo de administrador de la iglesia y desde la anterior visita. Y así constaban los pagos con sus correspondientes justificantes del maestro cantero responsable de las obras de la torre durante aquellos años; los pagos a los canteros que cubrieron la iglesia ( la torre con su chapitel piramidal con bola y cruz); los pagos al calderero y herrero que había hecho la bola y la cruz; etc. 
   (Ya la torre estaba totalmente construida y terminada; se había tardado en hacerla cincuenta y cinco años. Mientras al templo todavía le quedarían ochenta y ocho años para darlo por terminado con la creación de sus dos portadas labradas en piedra durante los años 1705 y 1706 por el maestro de cantería local Juan Zebrián Carrión. Y en total desde su inicio por el arquitecto Pedro de Alviz en el siglo XVI, hasta la talla de las portadas a principios del siglo XVIII, se pasarían ciento ochenta y seis años en su construcción, incluyendo varios periodos de tiempo de demoras y paros).

   Pero, volviendo al año 1624 con el Visitador General del obispado, señalo que, por diversos motivos, no estuvieron entonces dispuestos los justificantes de pagos de algunos otros trabajos y servicios realizados aquel año, tal vez por no tener preparadas las cartas de pago ante la inesperada visita de control por parte del obispado, o por tener aún a medias de terminar algunos trabajos, etc. Y por lo tanto se quedaron pendientes de presentar y justificar para la próxima visita del Visitador General del obispado conquense al templo parroquial de La Roda, como así  dejaron constancia. 

   Dichas visitas solían demorarse dos o tres años, pues la siguiente ocurrió en el mes de mayo del año 1627, viniendo el licenciado don Pedro Ciller Parrilla ante el mayordomo del templo rodense don Antonio Monteagudo, como anotó debidamente el notario apostólico local que, durante los tres días de estancia del Visitador General en La Roda, fue testigo de todo lo acaecido, levantando acta de todos los dichos y hechos.

  Y se especificaron las presentaciones de cuentas que habían quedado pendientes en la anterior visita del año 1624 y por eso se presentaban en aquella del año 1627, como fue la del dorado de la bola de la torre y de la cruz.

   Escaneo parte del texto  en el que aparecen los pagos hechos al dorador de la bola y la cruz y que ascendieron a veintiséis mil doscientos catorce maravedíes (26.214 mr.); así como el pago de mil veinte maravedíes (1.020 mr.) al veedor que vino a comprobar que estaban bien doradas la bola y la cruz. De ambos artistas presentó el mayordomo  las correspondientes  cartas de pago al señor visitador.
   
Año 1627. Anotaciones donde se especificaban los pagos del mayordomo del templo rodense al dorador de la bola y la cruz de la torre, así como al veedor que supervisó dicho trabajo.
 
   Su transcripción, corrigiendo las posibles faltas de ortografía para que se pueda leer mejor, sería: 
   “Dorar la cruz. Más dio por descargo veinte y seis mil y doscientos  y catorce maravedís que gastó en dorar la bola y Cruz de la torre y dos candeleros; mostró carta de pago del dorador”.
   “Veedor. Item dio por descargo mil y veinte maravedís que dio a un veedor que vino a (tachado) ver si estaba bien dorada la dicha bola y cruz”.

   (En el margen derecho del texto escaneado están las anotaciones numéricas de dichas cantidades, pero con letras).

  Simple y llanamente, esta breve  aportación documental que he escaneado del año ya mencionado (1627) y que corresponde a los trabajos realizados en el año de la anterior visita del obispado (1624), clarifica la fecha real de la colocación de la bola y la cruz, desechando definitivamente  las hipótesis anteriores de los años 1604 y 1634.

   Hipótesis e incertidumbres existentes y que bien conocen quienes siguen o estudian nuestra historia local, con varias fechas y hechos  transmitidos  como correctos por nuestros mayores, pero llenos de errores que  poco a poco vamos investigando y corrigiendo lo mejor que podemos.

   Por ello, es sabido que, dando por bueno el dígito de las unidades, el cuatro, y estando equivocado el dígito de las decenas: el cero, en el primer año señalado y transmitido (1604) a través de un traslado mal copiado; y en el segundo año posible (1634)  sugerido por el recordado Inocencio Martínez y que todos aceptamos en su día como bueno y posible, está ahora también descartado por los textos recientemente encontrados de los años  1624 y 1627, que mencionan a la bola y cruz ya puestas y doradas.

   Aunque en dicha fecha sugerida por Inocencio de 1634, y en la nueva de 1624 que aclaramos y afirmamos hoy,  coincidieron los mismos personajes contemporáneos en los cargos que mencionaba el documento mal copiado (de 1604) que existe en el interior de la bola de la torre , y por lo tanto, teniendo en cuenta a los personajes mencionados de la época, podía haber ocurrido en cualquiera de los dos años: en el 1624  que fue el real, y en el 1634 que nos sugirió Inocencio. 

   El paso inexorable de los siglos se encargó de despojar a nuestras protagonistas de su vestido dorado para verlas en su propia y desnuda naturaleza metálica. Y he querido adelantar y compartir con todos los lectores  del blog esta curiosa investigación, pues no siempre se vieron la bola y la cruz tan humildes y sencillas como  las vemos hoy.

                                                       ADOLFO MARTÍNEZ GARCÍA   

viernes, 31 de agosto de 2018


RECUERDOS DE ROMA Y DE FLORENCIA

   Bastantes meses han sido los que he estado ausente en este blog y sin publicar en él nada de lo mucho que he investigado y escrito, porque  necesitaba plena dedicación para terminar unos viejos proyectos que tenía demasiado ralentizados: dos nuevos libros; uno lleno de inéditas referencias a materiales, maestros de cantería o arquitectos en sus años de construcción del mejor monumento pétreo de nuestra villa,  especialmente de su soberbia torre; y otro de una novela  que nos traslada a hechos poco conocidos de nuestros ancestros. También dediqué mi tiempo para  avanzar un poco más en una obra veraniega que tengo empeño en seguir realizando, personal y paulatinamente, desde el principio hasta su fin.

   Y  hoy vuelvo a escribir en este espacio que he tenido aletargado, pero anhelante, después de incidir en los proyectos ya expuestos y  tras el viaje maravilloso  a Roma y Florencia que mis  hijos, Toñi, Adolfo y Fuen, quisieron regalarme  en mi cumpleaños y pudimos realizar el pasado mes de agosto.

Fuen, Jesús y yo en el aeropuerto.

  Tal salida de España había sido una ilusión de juventud que no pude realizar en su momento y, cuarenta años después, mis hijos  y yernos han querido que se cumpla.

  Buscando las esculturas de Miguel Ángel, de Donatello, de Cellini …  y en general el arte romano y el renacentista, he gozado de siete días maravillosos ( del 17 al 23), acompañado de mi hija Fuensanta  y su esposo Jesús Escudero Sahuquillo, ¡Inmejorables guías y compañeros!

  Mi afición a la escultura quedó totalmente colmada de satisfacción y asombro al ver tantas gigantescas maravillas realizadas en mármol o bronce. Y nuestro primer paseo nocturno  en Roma nos llevó hasta el grandioso Coliseo con sus innumerables arcadas de medio punto acompañadas de columnas con capiteles esculpidos en tres estilos diferentes: el dórico en su primera planta, el jónico en su segunda planta; y el corintio en la tercera. Un cuarto piso lleva ventanas entre pilastras de orden compuesto, una ventana por cada dos vanos.

   Nos llamaron la atención los muchísimos agujeros que por doquier presentaban sus piedras, producto de la expoliación de los bárbaros robándole los soportes metálicos que unían los mármoles travertinos del revestimiento de la fachada. También admiramos esa noche el cercano “Arco de Constantino”, monumento militar y triunfal en honor de aquel emperador, y escuchamos muy atentos la lectura informativa de Internet que Fuen nos hacía desde su móvil.


   El segundo día lo empezamos visitando con una guía los Museos Vaticanos, llenos de obras romanas rescatadas.  Estuvimos dentro de La Capilla Sixtina con las pinturas al fresco de Miguel Ángel que, durante un lustro,  creó en las bóvedas desde sus 33 años de edad;  así como los frescos de la pared de enfrente, “ El Juicio Final”, con 61  años.

    A mi memoria vinieron todas las circunstancias que había leído y rodearon aquellas pinturas, porque Miguel Ángel se sentía escultor y no pintor e hizo tales maravillosos cuerpos llenos de volúmenes enérgicos a regañadientes y por imperativos de los Papas Julio II y Paulo III, respectivamente.
En la Basílica de San Pedro, "La Piedad" de Miguel Ángel al fondo.
   Entramos en la Basílica de San Pedro y nos entusiasmamos con la contemplación de la Piedad de Miguel Ángel, obra cumbre en perfección y dulzura que esculpió en mármol blanco de Carrara con tan sólo 24 años de edad. 

 Después de admirar el baldaquino en bronce de Bernini,  nos sentimos empequeñecidos bajo la grandiosa cúpula  de 41´47 metros de diámetro, diseñada por Miguel Ángel cuando ya tenía 72 años de edad y cuyas obras dirigió hasta el final de su vida, a los 89 años; siendo terminada veinticuatro años después de su muerte por otro arquitecto (Giacomo della Porta), respetando las trazas del gran escultor.

 
Bajo la cúpula y baldaquino de la Basílica de San Pedro. 
 Por la noche participamos con un grupo de españoles en un interesante paseo guiado y comentado por varias calles y plazas “con leyendas, misterios, enigmas y fantasmas errantes”, algunos relacionados con Caravaggio; pero que realmente dicho paseo nos sirvió para conocer más lugares famosos, como la “Plaza del Pópolo”, ( o del Pueblo), en cuyo centro había un gran obelisco egipcio y diversidad de gentes paseando y observando a un señor semidesnudo que bailaba con antorchas de fuego y esperaba después  alguna generosa propina por sus exhibiciones. 


   En aquella plaza estuvimos también otra noche para subir a lo más alto en uno de sus lados, a un altísimo mirador, a través de incesantes cuestas e interminables escalones, buscando unas vistas geniales de la Roma iluminada.

Paseo nocturno por la Plaza del Popolo. A  nuestra espalda, el pedestal del obelisco egipcio que la preside.

    Para admirar “El Moisés” de Miguel Ángel, esculpido desde los 38 a los 41 años de edad,  visitamos el domingo la iglesia de ”San Pietro in Vincoli”, (San Pedro Encadenado),  a la que accedimos tras subir la interminable escalera de un pasadizo o túnel muy escarpado. Allí estaba el sepulcro cenotafio del Papa Julio II con sólo siete esculturas de las cuarenta que Miguel Ángel había proyectado para dicha tumba bajo la cúpula de San Pedro del Vaticano; pero  por varias vicisitudes ajenas a su voluntad, que ahora no vamos a comentar, quedó reducido al precioso mausoleo que contemplábamos presidido por un enérgico “Moisés”.
"El Moisés" en el sepulcro cenotafio del Papa Julio II.

   Después, nos reunimos en la Plaza de España con el simpático guía que nos llevaría por importantes lugares y monumentos de la ciudad  como el Panteón de Agripa con su gigantesca cúpula de 43´44 m. de diámetro, alarde de ingeniería y arquitectura romanas del siglo II. 

  Y nos unimos a los innumerables turistas que rodeaban la “Fontana de Trevi”, obra diseñada por el arquitecto Nicola Salvi en 1732 y que tras diecinueve años de trabajo murió arruinado y sin haberla terminado, hecho que ocurrió en 1762. Por supuesto cumplimos con la tradición de arrojar de espaldas una moneda.

 Durante nuestra estancia en Roma no perdimos el tiempo para nada y en las mañanas y tardes recorrimos todos los lugares emblemáticos que fuimos capaces:  

Ante la "Fontana de Trevi"
   Estuvimos en la Plaza del Campidoglio con una original escalera  y diseño general del gran Miguel Ángel; en la Plaza de la República; de la Inmaculada; contemplamos la Columna de Marco Aurelio, así como la de Trajano, ambas con sus narrativos bajorelieves en espiral del siglo segundo, huecas y con sendas escaleras interiores de caracol que terminaban en una plataforma con las esculturas de San Pablo y San Pedro, respectivamente, que sustituyeron a las originales romanas por orden del Papa Sixto V en el siglo XVI. 

    Paseamos entre las ruinas de los diversos  Foros Romanos y construcciones antiguas; y la contemplación de tantos destrozos artísticos e históricos de aquella sublime civilización, me hicieron reflexionar sobre los odios y revanchas  que otras civilizaciones posteriores o generaciónes diferentes de gentes pueden llegar a aplicar contra la anterior, como hiciereon los bárbaros con la romana y griega: arrasando todo;  creyendo así borrarlas de la memoria y de la historia.


En la Plaza de Venecia el monumento al rey italiano Victorio Emanuele II.
   Y nos deleitamos en la contemplación de la Plaza de Venecia y el gigantesco monumento neoclasicista  levantado al rey de Italia Victorio Emanuele II.


Obelisco egipcio sobre un elefante de mármol

     También nos ocurrió que,  inesperadamente, caminando por aquellas  calles nos encontramos con un obelisco egipcio montado sobre un pequeño elefante de mármol por diseño del gran Bernini, y enfrente se ubicaba una iglesia llamada Basílica de Santa María sobre Minerva, llamada así por estar construida sobre un ancestral templo pagano dedicado a la diosa romana de la sabiduría, las artes, protectora de Roma y patrona de los artesanos: Minerva, hija de Júpiter.

   Y pasamos a su interior, descubriendo a un Cristo Resucitado esculpido por Miguel Ángel en su juventud, con hermoso y pulido acabado, con una gran cruz entre sus brazos y totalmente desnudo, aunque en el siglo XVIII se le había puesto un pudoroso paño que cubrió sus partes íntimas.



Cristo Resucitado de Miguel Ángel.
   A Florencia fuimos en un tren de alta velocidad que alcanzaba de vez en cuando 270 km. por hora, y  hasta 300, según reflejaban los monitores de televisión incorporados para los pasajeros. Nuestro primer paseo nocturno nos llevó ante la bonita catedral florentina del “Duomo” o  “Santa María del Fiore” donde quedamos embelesados en sus mármoles blancos, verdes y rosados, mezclados con exquisito gusto. Le dimos completamente la vuelta, y me acordé de nuestro templo parroquial rodense, exento también de edificios adosados. Nos deleitamos en el ambiente festivo y probamos los famosos helados del lugar.

   Al día siguiente, martes 21, comenzamos en la Plaza de la Signoría en donde nos esperaba nuestra encantadora guía, Sonia. Fue impresionante pisar aquella majestuosa plaza por primera vez, con sus gigantescas esculturas en plena calle: una réplica del David de Miguel Ángel  y enfrente “Hércules y Caco”, realizadas por Baccio Bandinelli en el siglo XVI.
Vista parcial de "La Plaza de la Signoria".
      Y allí también había otras magníficas obras en mármol  bajo un pórtico abovedado, y especialmente me fijé en la escultura original del “Perseo con la cabeza cortada a la Medusa”, realizada en bronce por Benvenutto Cellini, contemporáneo y discípulo del gran Miguel Ángel, modelada a mediados del siglo XVI y cuyas circunstancias en la fundición había leído yo, hacía tiempo, en la autobiografía del propio escultor, (libro titulado “La vida”), que dictó a un discípulo suyo. También había una fuente escultórica de Neptuno, de Bartolomeo Ammanatti,  que estaba tapada  por  restauración y no pudimos admirarla. Había más esculturas: “El rapto de las Sabinas” de Giambologna, y también era suya la estatua ecuestre en bronce de Cosme I Médici. 

   Aquella mañana visitamos con Sonia la “Galería de los Uffizi” con numerosísimas obras de arte en escultura y pintura. Especialmente contemplamos el único cuadro pintado por Miguel Ángel al temple y óleo, “El Tondo Doni” o Sagrada Familia, de composición circular con un marco precioso diseñado por el propio autor. Una  copia de la escultura  original griega del Museo Vaticano Pío Clementino, “El Lacoonte y sus hijos”, (importantísima obra que cuando apareció enterrada en una viña despertó la admiración de los artistas e influyó notablemente en el pensamiento renacentista), estaba en aquella Galería de los Uffizi y había sido esculpida en 1525 por Baccio Bandinelli y por orden del Papa León X.

Galería de los Uffici. Réplica de "El Lacoonte" en 1525.
como   Después pasamos a la “Galería de la Academia” donde estaba la escultura original del David. Un mármol blanco de más de cinco metros de altura que nos transmitió toda la fuerza y belleza que contenía. Fue esculpida por Miguel Ángel en su juventud durante tres años, desde la edad de 26. También estaban allí varios de sus “prisioneros” o “esclavos” a medias de esculpir, como luchando por salir de la piedra,   proyectados para la tumba de Julio II; e igualmente admiramos su Piedad Palestrina.

"El David" de Miguel Ángel en la Galería de la Academia.
   Por la tarde visitamos el Museo del palacio Vecchio, acompañados también de Sonia, donde se encontraban muchísimas obras más de arte, especialmente admiré la escultura de Donatello “Judith y Holofernes”, así como “El Genio de la Victoria”, otra escultura de Miguel Ángel en su juventud. Por la noche paseamos libremente por Florencia.

   A primera hora del día siguiente, miércoles 22, estuvimos en el Museo Nacional del Bargello ante más obras de Miguel Ángel, como “El Baco”, hecha en mármol a sus 23 años, “El Tondo Pitti” o relieve de la Virgen con el Niño,… así como los míticos David de Donatello y de Verruchio. Mi hija Fuen me fotografió bajo el busto y retrato en bronce de Miguel Ángel que modeló  su amigo Daniele da Volterra con el vaciado de la mascarilla mortuoria que le hizo  al gran escultor florentino el día de su muerte (año 1564).
Ante el retrato en bronce de Miguel Ángel modelado por Daniele da Volterra.

  Después nos dirigimos hacia la
“Basílica de la Santa Cruz” en donde sabíamos que estaba enterrado el gran escultor florentino, Miguel Ángel, así como  yacían otros grandes personajes: Galileo, Maquiavelo… Y fue una gratísima sorpresa volver a encontrar en su fachada las combinaciones marmóreas del blanco, verde y rosado, como las del Duomo. Nos hicimos fotos y la recorrimos despacio.  Aquella basílica franciscana estaba llena de tesoros escultóricos, vidrieras y pinturas. Vimos frescos de Giotto. Relieves de Donatello, de Brunelleschi en arquitectura y escultura, los mausoleos de Galileo, Maquiavelo,…  y el que contenía el cuerpo de Miguel Ángel lo había hecho Vasari, otro escultor, arquitecto, pintor y  biógrafo contemporáneo de aquellos grandes artistas del Renacimiento.
Mausoleo de Muiguel Ángel creado por Vasari en la Basílica de la Santa Cruz.
   Y por la tarde realizamos una visita guiada al interior del “Duomo” o catedral, bajo la cúpula de más de 45 metros de diámetro, la mayor de todas, creada por Brunelleschi; nos adentramos en el “Baptisterio” y después en el “Museo de la Opera del Duomo” para admirar la “Piedad Bandini”, otra escultura inacabada de Miguel Ángel en la que se autorretrató en el personaje de Nicodemo sosteniendo a Cristo desclavado de la Cruz.
 Había muchísimas  obras de arte, variadas e inolvidables, como las gigantescas puertas originales  en bronce dorado del Baptisterio, llamadas "Las Puertas del Paraíso", que creó en geniales bajorelieves Lorenzo Ghiberti . 

   Y pasamos después a la Basílica de San Lorenzo, de rústica fachada  en espera de otro revestimiento, pero con preciosos contenidos artísticos en su interior. Especialmente nos llamó la atención los exquisitos relieves en bronce de dos púlpitos modelados por Donatello.

  Muy cerca de la basílica estaba la Capilla de los Médici, que visitamos en la mañana del último día y  en donde admiramos otra impresionante obra de Miguel Ángel en la Sacristía Nueva,  consistente en dos paredes artísticas para las sepulturas de dos Médici, Giuliano y Lorenzo, tío y sobrino, duques de Nemours y de Urbino, representados en sendas estatuas con otras dos más a los lados de cada uno y alegóricas al paso del tiempo: El día y La Noche; El Crepúsculo y La Aurora; así como La  Madonna o Virgen con el Niño en una posición retorcida y forzada de éste, totalmente manierista.  

  Dimos una última vuelta por la “Plaza de la Signoría”, volviendo a admirar las esculturas ubicadas al aire libre y las múltiples pinturas y dibujos de los artistas que exponían sus obras en el suelo de dicha plaza y calles cercanas. Y volvimos a Roma en un tren rapidísimo, similar al de la llegada. Parecía mentira que en una mañana hubiéramos hecho tantas cosas hermosas y dilatadas, hasta relajarnos tomando unas cañas de cerveza. 
Jesús, Fuen y yo, felices y contentos por un viaje tan maravilloso.
   Tras el vuelo de retorno a Madrid,  volvió Jesús a tomar el volante de su coche aparcado en el aeropuerto y llegamos felizmente a La Roda.
   Gracias a mi familia, a mis hijos y yernos, he podido hacer  realidad este viejo sueño de juventud .
                                                        ADOLFO MARTÍNEZ GARCÍA

                       AGRADABLES ENCUENTROS Hace unos días, por la Plaza Mayor de La Roda, me encontré con una compañera y amiga, maestra...