miércoles, 12 de agosto de 2026

 (En el día 1 de agosto escribí este artículo en facebook, perono aquím y ahora lo traigo):                EN LA APERTURA FERIAL

En esta noche, los vecinos que vivían cerca, como nosotros,  en este barrio, salíamos a la Plaza Mayor  para ver el desfile de la apertura de la feria y fiestas, admirando la juventud y belleza de la reina de las fiestas y sus damas de honor, acompañadas de las autoridades que presiden siempre la comitiva, seguidos de los grupos de coros y danzas manchegos que suelen actuar después en el escenario de la pista municipal; y  va también la banda de música solemnizando y  amenizando el ambiente festivo con sus melodías, hasta llegar  al principio de la feria en donde se  izará la bandera de España mientras se oye el himno nacional.


   Nosotros  buscábamos enseguida una mesa libre en alguna churrería inmediata a la valla del “parque de la cañada”, en donde siempre corre un airecillo húmedo y agradable. Y ese era nuestro primer e inmediato feriado del día de la apertura:  unos buenos churros con chocolate, mientras veíamos pasear al inmenso gentío de visitantes por la avenida de la Mancha, llena de puestos y cachivaches festivos de toda índole.

   La felicidad e ilusión de la gente en la feria la compartíamos nosotros también con mucho gusto y esperanza, cada año y en cada día de feria. En nuestros planes entraban los bailes, ¡éramos muy amantes de ellos y practicantes!; los actos culturales como exposiciones, la gala literaria, el  teatro, los conciertos… Y por ello, todas las noches bajábamos ilusionados a divertirnos y ser felices, como el resto de personas que participaban en las fiestas y feria rodense.

   Las fiestas patronales con su importante feria nos siguen visitando inexorablemente cada año; y poco varían los  enormes entusiasmos de las gentes en sus diversiones, eventos tradicionales e ímpetus festivos, que siempre son los máximos; sólo cambian las circunstancias de las familias, los acontecimientos de alegría  o de tristeza que hayan ocurrido; pero, primordialmente, es una semana de esplendor, alegría, divertimiento e ilusión, como siempre fue y seguirá siendo a través del tiempo; aunque siempre tendremos presentes a quienes nos faltan, y jamás volverán a darnos su compañía y felicidad. Serán sus recuerdos inolvidables los que nos acompañan en nuestra vida, y por eso solemos decir que mientras los recordemos no habrán muerto del todo, puesto que “viven”  en nuestra memoria.

   Personalmente, como “ella” me falta desde hace ya seis años, siete  meses y un día, no me apetece ni tengo muchas ganas de bajar  a la feria, salvo si, en su recuerdo, alguna hija o nieta me acompaña de noche a comernos unos churros con chocolate, como hacía con Carmen antes; y,  seguramente, entre ese sabor tradicional y los recuerdos entrañables de aquellos  años pasados a su lado haciendo lo mismo, hasta la imaginaré allí sentada a nuestro lado, tan atractiva y jovial, cariñosa e inteligente como siempre, mirándonos con aquellos ojos verdes, de expresión dulce y picarona, reflejando en los nuestros un entrañable y bello:  ¡OS QUIERO!

                   Adolfo Martínez García


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