HOY,
12 DE AGOSTO, (DE 1978), ME CASÉ CON CARMEN.
¡Qué
ilusión y qué recuerdo tan precioso!
Cuanto más pasan los años, más buscamos en
la memoria los bonitos recuerdos de la persona amada que ya no está entre nosotros; y es muy hermoso ansiar y evocar esos recuerdos para que no se alejen o
pierdan por el mar inmenso de neuronas que los custodian.
Me
gusta seguir recordando aquella preciosa y querida Carmen que se
fue de nuestro lado a un Cielo de almas buenas, ¡demasiado pronto! ; quisiera
hablar más de ella en la familia, entre los amigos y amigas; seguir escribiendo
aquí o allí mucho más de ella; seguir
percibiendo aún más su aroma que custodia nuestro armario del dormitorio; buscarla
en los sueños nocturnos y poderla recordar a mi lado otra vez al despertar; sacar y mirar las fotografías en
donde ella permanece, y embelesarme sin tiempo; tenerla mentalmente presente
las más veces posibles; poderle escribir más poemas de humildes versos que
volaran buscando su alma; bailar muy lentos y muy juntos, como antes,
con aquellas dulces melodías que nos hacían soñar despiertos; reír
contando sus anécdotas graciosas; admirar
sus virtudes, acciones, sentimientos…e incluso volver a llorar cuando la
añoranza me acongoje de nuevo. Así, en la fantasía y magia de los pensamientos,
parecerá que aún vive ella a mi lado, aunque sólo sea en los recuerdos.
Si
tú vivieras…yo renacería;
e igual que ayer de novio enamorado,
estando siempre cerca, a tu lado,
sintiendo amor, belleza y poesía
entre
los besos dados cada día
en
nuestro idilio fiel y apasionado,
jurando
eterno amor desmesurado…
¡ante el altar de nuevo
juraría!
Pues
nuestro amor sublime, no acabó
ni
en el espacio, tiempo o pensamiento,
que sigue vivo el fuego
que prendió
aquel
romace y lindo casamiento;
y
aunque tu amado cuerpo ya murió…
¡Jamás se irá el amor
que por ti siento!
Adolfo Martínez García

No hay comentarios:
Publicar un comentario