viernes, 13 de febrero de 2015


ESTAR MÁS O MENOS AL DÍA
Comparándonos con otras generaciones más jóvenes, como la de nuestros hijos,  en su formación, en la manera de vivir y pensar,  podría parecer  que “ pertenecemos  a  la era de los dinosaurios”; pero, bastantes personas mayores, entre las que ya me encuentro, como tantas otras contemporáneas,  siempre hemos procurado no dejar demasiadas distancias con  los nuevos pensamientos, modas y tecnologías, intentando estar siempre  “casi”  al corriente de los tiempos.

   Si echo la vista atrás, recuerdo que  mis primeros  sueldos  los invertí en “aparatos” que  se anunciaban novedosos y llamaban poderosamente la atención en las revistas; por supuesto que no se vendían en localidades pequeñas y había que adquirirlos  en las grandes ciudades. Así,  en 1964, a través de un catálogo,  me compré en Valencia una guitarra eléctrica con su correspondiente amplificador; o un pesado magnetófono de grandes carretes con anchas cintas grabables,  con el que capté las voces de  mi familia y de otras personas, como también de los grupos musicales rodenses que fueron surgiendo:  “Los Kastell”, “Los Gardos”, “Los Macucos” etc. (También descubrí, y con mucho desencanto, lo poco magnetofónica que resultaba mi voz). Luego llegaron los tomavistas mudos, el Super-8 y su proyector, etc. etc. 

   ¡Siempre creí que era importante  “capturar  el tiempo” veloz e irrepetible de nuestras gentes! Entonces yo era bastante joven. Hoy no lo soy tanto, ¡vamos cumpliendo décadas!, pero procuro seguir en la misma línea de no abandonarme y estar un poco al día en nuevos  aparatos y tecnologías.

   Como consecuencia  de lo comentado, me hice este blog  para escribir de vez en cuando, ya que, como dejé escrito en la primera entrada  de estas páginas electrónicas, en La Roda había desaparecido el periódico  “Plaza Mayor”,  donde colaboraba asiduamente junto a varios compañeros,  quedando  desde entonces un poco huérfanas   la creatividad  y   la comunicación.

   “Navegar” por Internet, tener correo electrónico y comunicarse por   “WhatsApp”, es ya muy normal en  personas de mi edad, aunque no tenga tanta   como la que alcanzó  nuestro profesor don Manuel Merlos Ruiz, que  manejaba el ordenador como un adelantado de  su tiempo y, por entonces, él tenía  más de noventa años.

   Parece que nadie es ya capaz de  asombrarse  de los gigantescos adelantos tecnológicos de que disponemos cada nuevo día. Es como si  hubiésemos perdido  “la capacidad de asombro” ante tantas innovaciones e inventos que nos siguen rodeando. Y ya antaño, por el año 1960, no nos asombramos lo suficiente  cuando veíamos en directo y pésimamente los primeros partidos internacionales de fútbol por la primitiva televisión en blanco y negro ¡Aunque  el encuentro se estuviera retransmitiendo  a miles de kilómetros de distancia y “en la otra parte del mundo”! ; o  cuando “estuvimos presentes”  en la boda  de la española Fabiola y el rey Balduino de Bélgica.

   Y todas aquellas imágenes las contemplábamos impertérritos aquí, en La Roda,  en el único par de  primeros televisores  en blanco y negro que existían  en el pueblo y visionábamos públicamente  (la mayoría desde la calle, a través de un escaparate). Entonces, aunque descubrimos  y disfrutamos de aquel gran invento, creo  que no llegamos a asombrarnos.

   Ahora tampoco nos asombramos de las nuevas tecnologías y “aparatos”  que disfrutamos:  de los teléfonos móviles, ordenadores…y especialmente de Internet; aunque nos hayamos  preguntado  alguna vez dónde estaría físicamente “el almacenamiento” de tanta documentación digital, millones de fotos y vídeos  que contienen inalterables nuestros correos electrónicos y páginas Web.

   ¿Dónde estará  ese o esos gigantescos ordenadores con inmensa capacidad para almacenar o contener tantos datos al día? ―nos hemos preguntado más de una vez―. ¡Porque  existen físicamente en alguna parte! ¡Claro!

   Y también fue muy llamativo en su momento el hecho de que nos pudieran guiar “unas maquinitas”, llamadas navegadores, GPS, o  conocidas  familiarmente  por otros como “tontones” porque existía una marca con un nombre  parecido,  y que adosadas a nuestros coches nos guiaban   a todos al mismo tiempo; sí, ¡a millones de conductores por  miles de ciudades desconocidas y carreteras distintas,  y cada uno llevaba su itinerario sugerido a través de un satélite! 

   Desde luego si no nos asombramos profundamente  en su momento, sí que despertó  nuestra mayor curiosidad y,  al menos,  también muchos nos hicimos las consiguientes  preguntas y averiguaciones para  salvar nuestra ignorancia.

   Pero volviendo ahora al contenido y existencia de este  humilde blog,  no deja de sorprenderme el que existan tantas personas curiosas en tantos sitios del mundo que visitan estas páginas localistas. Es muy llamativo para mí y muy gratificante también el pensar, aunque sea ingenuamente, que esas personas se molestan en leer lo que voy escribiendo.

   Sorprendido por tan variados lectores que visitaban  estas  páginas, capturé hace tiempo la información estadística que  me ofrecía la pantalla como administrador ¡ Y  me pareció mentira el resultado! Era como si  los desaparecidos lectores  locales del mítico periódico  Plaza Mayor se hubieran multiplicado   y   esparcido  por todo el mundo, continuando su lectura  a través de Internet.

   Me hizo ilusión  enumerar las visitas que desde  tantos países lejanos se habían  ido interesando por mis artículos. Los lugares desde donde se realizaban eran: (en orden decreciente, según el número de ellas), además de  España:  Estados Unidos,  Alemania, Francia, Rusia,  Colombia,  Reino Unido, Polonia, Marruecos, México... y así seguían  otras naciones como Ucrania, Noruega, Suiza, Israel, Canadá, El Salvador , etc.).

   De vez en cuando, seguí anotando datos y, según el tema  o algún  que otro factor influyente, en un solo día estaban contabilizadas  casi seiscientas visitas, aunque otras veces  sólo fueran unas decenas.  Seguro que eran cantidades pequeñas, minúsculas, comparándolas con las de otro  cualquier blog  menos localista, con temas mucho más novedosos y  universales, (en éste solo hay… de La Roda, de La Roda y de La Roda). Y esos otros  blogs podrían  acumular cientos de miles de visitas; pero para mí era más que suficiente lo conseguido.

   Lógicamente,  pensé que  esas visitas e interés no serían  siempre porque les atrajera demasiado  lo que yo pensaba y escribía sobre mi pueblo a un alemán,  a un ruso o a un polaco  ¡No es uno  tan  iluso  y soberbio!

   Mejor, intuí que podría ser… porque   habría muchísimos rodenses desperdigados por tan diferentes lugares del mundo que, cuando encontraban un título recordatorio de su patria chica, de su Roda, no dudaban un instante en abrir sus páginas  para curiosear en ellas y sentir más fuertemente  sus raíces, su familia y  el lejano hogar que un día tuvieron que dejar. Y de ser así, ¿qué mayor honor  podría recibir un blog rodeño, que estas visitas de sus paisanos?  

   Y aunque cueste un poco creerlo, también  existen en el extranjero muchísimas familias que provienen  de La Roda y desearon  transmitir sus orígenes de generación en generación. No sería nada extraño que a sus descendientes les llame la atención visitar un blog que aluda a la vieja tierra de sus antepasados.

   Por lo tanto, superada mi sorpresa,  me he convencido de que no es nada extraño que proliferen las visitas  a cualquier blog  rodense  desde tantos lugares  del mundo,  por unos u otros motivos de curiosidad. Y  a mí me congratulan y  animan esas visitas para seguir  escribiendo y estar, más o menos, al día; aunque también existan otros motivos  internos  que son los verdaderos motores de esta absorbente  actividad creativa.


                                            ADOLFO MARTÍNEZ GARCIA

miércoles, 14 de enero de 2015


MAGNÍFICA RONDALLA ESCOLAR

   Esta fotografía  pertenece al año 1976. Los maestros don Manuel Moreno Martínez y quien escribe estas palabras,  habíamos  creado una rondalla en el Colegio Público José Antonio con aventajados y maravillosos  niños y niñas de diversos cursos. 
               Año 1976. Rondalla escolar del Colegio Público José Antonio.

   Les enseñábamos a tocar la bandurria, el laúd o la guitarra en horas no lectivas, al salir del colegio y en los sábados; y otros ya sabían. Por el  gran entusiasmo que todos pusimos, niños, niñas  y maestros,   llegamos  finalmente a grabar varias canciones con una radio-casete del centro educativo, y algunas de ellas se podrán escuchar  al final de este artículo ¡Seguro que se   sorprenderán!

   Los dos maestros que dirigíamos la rondalla también tocábamos con ellos. Todos tuvimos la gran suerte de que hubiera por entonces en el colegio una niña que cantaba estupendamente; era la más joven de aquel grupo infantil, con nueve o diez años. Lo hacía muy bien y era la estrella que brillaba con luz propia a pesar de su corta edad: Ana María Tébar Piqueras.  La vemos en la fotografía testimonial que he logrado rescatar de una diapositiva algo desenfocada, donde  la estoy señalando con mi mano puesta sobre su cabeza ¡como la gran protagonista que era en el grupo!

Bandurria

  No podré escribir  como quisiera  todos los nombres de los que están en la foto ( y por ello ruego a los que no mencione que  me disculpen), aunque sí  reconozco a bastantes, pues además de los dos maestros mencionados  y  de Ana María, estaban también:  su hermano Juan Tébar Piqueras,  Salvador Peñarrubia Sánchez, Miguel Ángel Andrés Pérez, María Elisa López Sánchez, Leandra Araque Simarro, Isabel Ortega Lozano, Catalina Jiménez Pina, Juan José Fernández del Amo, Daniel Arenas Serrano (con la pandereta), Eduardo Molina González, Antonio Sánchez  Martínez, Isabel Sanchez… (Y aquí ya me gustaría escribir los nombres completos de los que me faltan, por lo que ruego a quien  reconozca y recuerde alguno más, ¡que me lo diga y podré completar la lista mucho mejor!).

  Hubo otros alumnos que  recuerdo y no están en la fotografía de aquel día, como Alejandro Prieto Cebrián, Monserrat Martínez Huerta, Antonio García Martínez, Luis Escudero …

  Mientras  estaba convirtiendo las canciones de la cinta magnetofónica en archivos  MP3 y  las escuchaba al mismo tiempo, me parecía mentira que don Manuel y yo hubiéramos logrado, en tan poco tiempo,  aquel objetivo cultural, pues el resultado fue magnífico.
 ¡Y no olvidemos que eran niños y niñas de diez a catorce años!
Laúd

  Años más tarde, junto a Eduardo Moreno Martínez, ( el hermano de aquel compañero con el que había compartido la responsabilidad y enseñanza en la rondalla, virtuoso maestro ya ausente y destinado en otra localidad), que era el presidente de la asociación de padres de alumnos del colegio y además era un buen músico que dominaba tanto la guitarra como la bandurria o el laúd,  continuamos  con la rondalla  entre  nuevos alumnos y alumnas  pertenecientes también a otros centros educativos, y la titulamos  “Rondalla don Arturo Alarcón”,  añadiéndole más componentes con la flauta dulce que tocaban en la asignatura de música. Recuerdo que participamos  en un festival del colegio, que entonces se hacía al aire libre, en el propio patio central; pero de ésta segunda etapa de la rondalla no tengo  grabaciones.

   Por lo tanto, las grabaciones que  les adjunto  como una sencilla muestra de lo que llegamos a conseguir, corresponden a la primera rondalla escolar del año 1976, con la voz infantil  y entrañable de Ana María Tébar Piqueras en dos de ellas.

  Desempolvando estos hermosos recuerdos musicales, comprimidos en una olvidada fotografía y en una  humilde audición, muchos reviviremos con emoción  y agrado aquellos lejanos días de ilusiones, de enseñanzas,   satisfacciones, constancia y amistad, en una actividad educativa bien terminada. Y en general, espero  que este trabajo  entretenga y guste   a  los  asiduos visitantes del blog; pero muy especialmente  a los grandes  protagonistas de aquellos días: ¡Los niños y niñas de la rondalla   que hoy son hombres y mujeres de provecho!


ADOLFO MARTÍNEZ GARCÍA

martes, 30 de diciembre de 2014

RECUERDOS DE LA ESCUELA:
"LA ÚLTIMA HORA DE AQUEL SEXTO"

 Había llegado la última mañana del curso escolar y  al día siguiente entraban las vacaciones de verano; pero además de ser nuestra última mañana de clase, era también mi despedida definitiva con aquel  sexto de Primaria. Al curso escolar siguiente comenzarían su andadura en la Enseñanza Secundaria..

   Por lo tanto, aquella mañana dimos  antes del recreo  las últimas clases con normalidad, como siempre; pero  después del recreo, en aquella última hora,  les permití una total libertad para expresarse y divertirse sanamente, ya sin la disciplina y el orden ordinarios.


 ¡Y se lo pasaron magníficamente! como se comprueba en este vídeo que les grabé y del que  hoy sólo veremos su primera parte (pues no se me permite emitir  en el blog  un vídeo con una duración  de más de 100 Mb, y por eso lo tengo que partir). En otra ocasión podrá verse la segunda parte.


   Desde aquí los recuerdo aún como eran, con sus rostros ingenuos y pillos, todavía de ángeles, sin malicia, nobles y  buenos amigos.  Hoy, después de tantos años sin ver por ahí a la mayoría, tal vez ya no los reconozca tan fácilmente. Alguno, desgraciadamente, como Juanmi, nos dejó para siempre.  
 Llegados los minutos finales de aquel mediodía, recogieron sus trabajos manuales expuestos para los padres en la misma clase  y se marcharon definitivamente. 
 ¡Un saludo entrañable para todos y todas!


ADOLFO  MARTÍNEZ GARCIA


jueves, 11 de diciembre de 2014

     ¿ SE DESTRUIRÁN  LAS  CUEVAS  DEL CASTILLO?

   En las recientes obras de remodelación de la calle Cervantes  de La Roda se ha derruido  “el altillo” y tres antiguas  viviendas  afectadas por dicha elevación de la calle a instancias del propio Ayuntamiento de la villa para proporcionar mayor amplitud a la vía urbana, mejorar la accesibilidad y tráfico de la zona además de proporcionar más plazas de aparcamiento,  con el consiguiente permiso del Servicio Provincial de Patrimonio puesto que las obras están ubicadas dentro del “Casco Histórico” de la localidad.
Desde el viernes 30 de octubre de 2014 se procedió al derrumbe del "altillo" y tres viviendas de la calle Cervantes.

   Como consecuencia de la operación de derribo y allanamiento han aflorado antiquísimas galerías subterráneas y arcos que algunos ya conocíamos y visitamos “in situ” en  el año 1996 y cuya investigación  como pertenecientes al viejo castillo de Robda publiqué en 1997 dentro de mi segundo  libro: “Paseo de reflexiones por la historia de La Roda”.

Al fondo y a la derecha se aprecian ya  los indicios de un antiguo arco como primera entrada a una cueva
Arcos ahora aparecidos que ya fotografié en 1996
   Algunos viejos arcos que pertenecen a las últimas galerías que aún podemos contemplar y arqueólogos entendidos deberían  investigar  de una vez por todas por ser el último vestigio antiguo de la localidad, cruzan los corralones hoy explanados  y calle colindante con la iglesia,  encaminándose directamente hacia ella en una longitud que no pude entonces comprobar totalmente por precaución o miedo a un derrumbe,  porque un último arco que alcanzaba mi vista  estaba medio tapado  de tierra, pero que se adentraba bastante en el cerro donde se ubicaba el castillo y está  la iglesia parroquial,  según pude comprobar desde el exterior con la ayuda de una brújula y los pasos contados en el recorrido interior.

   Los dueños entonces eran Ricardo Moya y Rosa García y me acompañaron en el recorrido sus nietos Ricardo, Maite, Maribel y Simón, dos de ellos alumnos míos en Primaria. 

Cruce de galerías con recios arcos de viejos ladrillos macizos y piedras,  fotografiados en 1996.
   Además de fotografías hice un corto rodaje con mi cámara de super-8. (Pero la adquisición primera al ayuntamiento de aquellos grandes y viejos  solares del pueblo la hizo muchísimos años antes Juan García y González, cuya propiedad fue conocida popularmente como la “Casa de Cordobés” porque una de sus hijas estaba casada con un farmacéutico con ese apellido).

   Sabemos que hubo otras galerías subterráneas en aquella casa y otras viviendas colindantes que, una contenía  un pozo de agua potable, otra pasaba por  un espacio adornado con columnas  por donde jugaban las hijas y las amigas del que fue alcalde de La Roda, don Juan García y González.

   Desde niños, muchos que hoy ya tenemos bastantes décadas de existencia, habíamos oído hablar a varios ancianos de las míticas cuevas del castillo de La Roda, y  la lógica curiosidad e intriga que el tema despertaba  en nuestras mentes nos hizo a algunos buscar  de adultos la información escrita existente: 

   La primera nos la proporcionaron los regidores locales del año 1579 en las llamadas “Relaciones Topográficas de Felipe II” que testimoniaron las ruinas del castillo, sus anchos cimientos, cuevas, aljibes, minas y contraminas. 

   En 1649 ante la visita a la localidad de la futura reina Mariana de Austria, madre del rey Carlos II, se  volvieron  a mencionar las ruinas y cuevas existentes del castillo, en donde vivían varias  familias moriscas que trabajaban en la construcción del  templo  parroquial y que, ante la mala imagen que presentaban sus oquedades  y piedras desmoronadas,  se hicieron tapar y disimular con grandes ramajes.

   En 1787 el cura de la villa Jerónimo de la Serna, informó  de las ruinas del castillo al cartógrafo y geógrafo don Tomás López para su conocido diccionario. Y también existen varias actas de acuerdos municipales  durante los siglos XIX  y XX en las que se especificaban los diversos  desmontes, arreglos  y embellecimiento de los solares que rodeaban al templo parroquial y albergaban todavía  abundantes ruinas de cubos, aljibes, cuevas y restos de muralla pertenecientes al  derruido castillo, decidiendo en los acuerdos que  sus piedras fueran aprovechadas para crear paseos, arreglar calles, caminos, tapar la balsa que luego fue el parque, etc.

   Yo me limito a señalar la existencia de las, posiblemente, últimas cuevas y galerías del castillo rodense,  puesto que otras  anteriores que fueron apareciendo  con la misma orientación radial hacia la cumbre del cerro, fueron en su momento silenciadas y destruidas; (y por citar alguna recordaré las obras para los locales del entonces llamado P.P.O.  también  perteneciente a Cáritas o a la parroquia, en cuyas obras me consta que se descubrieron grandes galerías y alguna antigua moneda de origen desconocido).

   Ahí están aún aguantando con sus arcos estas últimas galerías tras la actuación de las máquinas del derribe de las casas y allanamiento de estos solares cercanos a la iglesia. Y  seguramente habrá quien piense como yo,  ¡que  deben ser conservadas! Como debería ser conservada originalmente y antes de que desaparezcan todas,  alguna mina de tierra blanca como primer origen de nuestra antigua industria y de sus viejos molinos, embriones de nuestras modernas fábricas de pintura.  

   En el futuro, por ejemplo, podría añadirse a la ruta turística de los escudos,  la visita a las cuevas del castillo,   las minas de tierra blanca,  la de algún viejo molino, del “Centro Cervantino” (libros y posada),  alguna típica y tradicional bodega, más la fabricación artesanal de quesos, la proyección de “La película de La Roda” de 1933, etc. etc. ¡Una amplia ruta cultural y turística por nuestro pasado que, bien estructurada y difundida, también daría beneficios económicos!

   Salvando las distancias, hay  importantes localidades históricas en las que cada día aparece algún viejo resto de su pasado y no lo destruyen, sino que  lo conservan paralelo a la nueva construcción moderna que realizarán, dándolo a conocer a la posterioridad  con  una utilidad turística y cultural. Pero también hay lugares sencillos  y cercanos en donde han sabido conservar algunos  útiles de su pasado y los muestran ahora con orgullo y peculiaridad, como en el restaurante “La Venta”,  cerca de Minaya, en donde a través de un recio cristal que pisamos podemos admirar el subsuelo con elementos antiguos  rescatados de la destrucción. Algo parecido, a través de recios cristales que cruzábamos andando, recuerdo haber admirado  en un bar de Cartagena ¡ con restos cartagineses y romanos!  mientras nos tomábamos una cerveza en el local  cuyo dueño había sabido  ensamblar  perfectamente   ambas épocas, la antigua y la moderna.
   ¿Qué ocurrirá en La Roda? Todo puede compaginarse sin perjudicar la futura y moderna construcción. Sólo hace falta imaginación para el presente,  un gran respeto por el pasado y mejor  perspectiva de futuro.


ADOLFO MARTÍNEZ GARCÍA

martes, 4 de noviembre de 2014

RECUERDOS DE LA ESCUELA

   Varias veces, algunos antiguos alumnos, hoy ya hombres y mujeres bien adultos, me han comunicado que les gustaría tener algunas cintas de vídeo y fotografías que les hice en la escuela ¡hace ya muchos años!

  Hace tiempo, si nos refiriéramos a los años 70, estaba en uso de una  cámara tomavistas  “Super 8” que llevaba un cartucho con cinta de celuloide de 8 milímetros y que proporcionaba sólo tres minutos de grabaciones, ¡y era bastante cara!
Tomavistas Super-8 de los años 70
 



Cartucho con cinta Super-8












Proyector con el que se veía la película del Super-8





  Una vez terminada la cinta del Super-8 había que llevarla a un estudio fotográfico que a su vez la enviaba a Madrid o Valencia, etc. para revelarla y, pasados unos días, te la devolvían en un carrete especial y podías visionarla en un proyector.

   Después, en años más cercanos de los 90 y cuando aquel material dejó de usarse ante las nuevas tecnologías de las cintas magnéticas  de vídeo, dispuse de cámara grabadora distinta, cuyos cartuchos de cintas no precisaban ser enviados a lugar alguno y por lo tanto podían visionarse inmediatamente  en un televisor a través de  la propia cámara o por  un aparato reproductor de vídeo.


Cámara de vídeo para cintas magnéticas
 Además, sus imágenes podían borrarse y la cinta volvía a ser utilizada las veces que desearas con otras escenas.

  Las tecnologías actuales han mejorado enormemente a las cintas magnéticas del vídeo, y aquellas novedosas cámaras se han sustituido hoy por otras digitales,  más cómodas y perfectas, e incluso por los teléfonos móviles  que a través de sus propias pantallas, como en la del ordenador o en la del televisor, nos proporcionan imágenes y momentos de gran placer.

  Durante aquellos años de una u otra tecnología y modalidad de filmación, yo solía grabar imágenes y momentos de mi entorno familiar y profesional para así tener capturado el tiempo ¡que tan rápido pasa!, inmortalizando para siempre los rostros conocidos en escenas entrañables, ¡Y que son irrepetibles en la propia vida a no ser por estos artilugios artificiales!

   Es natural que algunos ex-alumnos y ex-alumnas de aquellas generaciones tengan hoy curiosidad por verse en los años de su infancia y adolescencia que recuerdan cada vez más alejados y, por lo tanto, me soliciten el favor de proporcionarles aquellas pequeñas grabaciones.
   Por ello, deseo complacerles en este trabajo y hacerles fácil su posesión a través de este blog, si bien he tenido que trocearlo y adaptar dicho vídeo a un formato determinado para que se me permitiera emitirlo y no ocupara demasiadas Mb. Esta adaptación ha mermado calidad a la vieja grabación; pero vale como testimonial.
Año 1995, cuando estaban en 4º curso de Primaria y en un aula del Conservatorio Municipal de Música.

 Únicamente les he pedido a mis "viejos amigos"en los correos electrónicos o a través de Facebook, etc., algo de paciencia, pues pasar o convertir unas imágenes de una tecnología determinada y antigua a otra tecnología diferente y más moderna, requiere su metodología y su tiempo. Pero todo es posible echándole horas.

   Paralelamente a los trabajos metódicos y  programados de todos los días  en las aulas tradicionales, siempre incorporé en mis clases otras jornadas de trabajo al aire libre, en plena naturaleza, desarrollando deportes o juegos educativos que transmitían también conocimientos y experiencias distintas,  complementarias, al tiempo que divertían enormemente a los alumnos y alumnas, ...y al maestro.
   Tal es la primera parte de este vídeo que presento perteneciente ya a un sexto curso de Primaria en el final de su etapa  y conmigo como tutor. Aquel día, con los debidos permisos de los padres, Inspección Provincial de Enseñanza y Dirección del Centro Educativo, “Colegio Público José Antonio”, nos fuimos en bicicleta al campo cercano: al ancestral “Pozo Bueno”, también conocido como “San Isidro”. 


   Nos llevamos las tiendas de campaña que poseía el colegio y aprendieron a montarlas y desmontarlas. Y más: Allí participaron en muchos juegos educativos, por equipos e individuales, como “La carrera de cintas”. Juego que preparé con cintas enrolladas en carretes que soportaba una cuerda o alambre sujeto de pino a pino y debían ensartar con un puntero desde la bicicleta. Dichas cintas llevaban puntuaciones para canjear por golosinas y tebeos.
 “La búsqueda del tesoro”, que el día anterior personalmente había escondido en el campo, preparando unas tarjetas para los equipos de participantes con una serie de pistas hasta llegar a él con la utilización de una brújula por equipo. En realidad era una mini-carrera de orientación; “La rueda del alpargate”, “Al Pañuelo”, “Cesta y puntos”, “Al corro con balón”, "Al corro sin tirar la escoba", etc. etc.

   Este vídeo muestra escenas con alguno de aquellos juegos; pero todavía hay más metros por visionar en otra ocasión. 
   Ahora que sus protagonistas son adultos, algunos ya casados e incluso con familia, comprendo que les guste rememorar aquellos días diferentes de la escuela, de expansión y divertimento, aunque también de aprendizaje  en otro ámbito menos estricto,  más suelto, relajado y libre.
 Espero haberos complacido de momento, ¿no, Jesús? proporcionándoos  estos recuerdos de la infancia que podrán continuar otro día. (Todo esto, es que lleva su tiempo y que he de quitar a otras aficiones).

                                  ADOLFO MARTÍNEZ GARCÍA

º

miércoles, 17 de septiembre de 2014

¿EL TREN REAL PARÓ EN LA RODA?

   Una curiosa fotografía que pacientemente he encontrado en el archivo gráfico del periódico nacional ABC, nos revela en su texto informativo que a principios de diciembre de 1921 la reina de España doña Victoria Eugenia de Battemberg, esposa del rey  don Alfonso XIII  y por lo tanto bisabuela de nuestro actual monarca, viajó en un tren especial que se detuvo largo rato en la estación de La Roda.

Doña Victoria Eugenia, reina de España en 1921.

    En dicha instantánea se aprecia a su majestad charlando con el párroco del pueblo y un gran número de personas a su alrededor – la mayoría van cubiertas con sombreros de anchos vuelos- . (Aunque la foto no la reproduzco pues para ello debería pagar una licencia o autorización expresa).  Y ya les digo que los sombreros no me parecen muy usuales de estas latitudes,  y sospechando que pudiera haber alguna posible confusión, antes me he querido asegurar de que la estación, y por lo tanto la localidad,  eran  las nuestras.

   Ante la inexistencia  de prensa local en esas fechas, he consultado en el archivo municipal  las actas  consistoriales de acuerdos plenarios,  por si recogían el acontecimiento del paso de la reina de España en 1921; pero nada he encontrado.

   De ser cierto que hubiera ocurrido aquel hecho en nuestra localidad, como aparentemente casi se confirmaba en la información de la foto, bien merecería la pena adquirirla por el precio que se me especificaba y que variaba  según fuera su posterior utilización  y medio de difusión, etc. Pero tenía que estar seguro antes de comprarla.

   Por la ausencia de la noticia en nuestras actas municipales y los detalles que  se observan en la vestimenta masculina, pensé que podría no ser nuestra  Roda. Y retorné  de nuevo en su búsqueda con otra técnica.  Si la solicitaba como realizada en La Roda de Albacete ¡Enseguida aparecía la foto en la pantalla! Y  si la solicitaba  como de La Roda de Andalucía o de La Roda de Sevilla, no se mostraba esa foto en la pantalla. Se deducía... , pues que la foto pertenecía a nuestra Roda ¿no?


   Ante estas circunstancias confusas dediqué unas horas más  a buscar aquella ocasional noticia  en las hemerotecas  nacionales y… finalmente tuve suerte. Y creo haber salido ya de dudas: 
   He encontrado las crónicas diarias de aquel viaje de la reina en un tren especial, e incluso encontré el curiosísimo diálogo mantenido entre la reina de España y aquel cura párroco de La Roda, don Miguel,  que fue publicado por el corresponsal de ABC en fecha 8 de diciembre de 1921.

  Y  les aseguro que ya no compro la fotografía para poseer y poder mostrar aquel recuerdo, pues  aquella estación abarrotada de gente con  sombreros de alas anchas ¡ sí que era la estación ferroviaria  de La Roda! ; pero de La Roda  de Sevilla.
   A veces, considerando un hecho o una historia, a pesar de las indicaciones , nombres y pistas favorables que podrían apuntar hacia nuestro pueblo, es fácil equivocarse o confundirse si no se indaga más. Creo que, según las diversas opiniones en tal sentido de varios historiadores con prestigio nacional e internacional,  esto mismo les pudo ocurrir a los rodenses de siglos pasados cuando confundieron el nombre de La Roda y le adjudicaron varios hechos históricos que no nos pertenecían.


                                         ADOLFO MARTÍNEZ GARCÍA

sábado, 2 de agosto de 2014

ADIÓS A  DOÑA MATILDE

   El pasado miércoles, 31 de julio, a las 18 horas, asistí en la iglesia parroquial El Salvador , junto a otros compañeros y compañeras,  al funeral de la maestra rodense doña Matilde González Cebrián. Casi centenaria, era la docente jubilada más veterana de La Roda.

  
Doña Matilde, directora del José Antonio.
  Han sido muchísimas generaciones de niñas  las que recibieron sus enseñanzas, especialmente  de las localidades de  Villalgordo del Júcar, en donde estuvo destinada desde  antes de la guerra civil; y de La Roda, en donde  llegó a desempeñar  el cargo de  directora de las niñas en el entonces llamado Grupo Escolar José Antonio (los niños tenían otro director diferente). Finalmente se jubiló en el Colegio Tomás Navarro Tomás.

   Seguro que no hubiesen cabido en la iglesia parroquial tantísimas alumnas suyas  de haberse  enterado  oportunamente de su muerte, o de no haber ocurrido el fatal desenlace en el verano, cuando tantísimas personas están ausentes de La Roda. No obstante, las personas que estábamos en el templo nos sentimos  representantes de las miles que no pudieron asistir.

   La conocía desde hacía mucho tiempo, pues como maestro definitivo y joven  vine destinado  al mismo centro educativo en donde ella aún ejercía su docencia en el año 1974; pero la conocía de muchos años antes, pues había sido la maestra de una de mis hermanas. En La Roda era muy famosa, como  lo fue  su hermano Miguel, también maestro, genial recitador y artista.
Junto a Dª Matilde y su hermano D. Miguel , los docentes en La Roda durante el curso 1956-57 en el "Día del Maestro".

   Si leyéramos los nombres de sus compañeros y compañeras que componían el entonces Grupo Escolar José Antonio del curso escolar 1973-74, (un curso antes que yo me integrara a sus aulas)  aparecerían: ”… D. Doroteo Buñuel, el nuevo director,  Dª Margarita Masegoso, Dª Amparo Salvador, Dª Ana María Salvador, Dª Clementina Pozuelo, Dª Aurora García, Dª Llanos Martínez, Dª Mª Pilar Rubio, Dª Esperanza Martínez, Dª Matilde González, Dª Brunequilda Denia, Dª Amalia Blanco, Dª Julia Cabezuelo, Dª Josefina Torrilla, Dª Mª Paloma Martínez, Dª Mª Jesús Vega, Dª Mª Isabel Gómez, D. Andrés Cebrián, D. Emiliano Rubio, D. Alfonso Ferrer, D. Gregorio Jareño, D. Miguel González, D. Andrés Lucas, D. Francisco. Benavente, D. Andrés Martínez, D. José Vicente Monteagudo, D. Manuel Moreno, D. Jesús Charco y D. Ángel Escribano. Así como maestros en prácticas estuvieron D. Antonio Delgado, D.Víctor Moreno y D. Eloy Ortiz”.

   Como ya apunté anteriormente, se jubiló en el Colegio Tomás Navarro Tomás que estaba más próximo a su nuevo domicilio y  he recogido una fotografía del "fallero" de 1993 donde aparece en sus últimos años de docencia  junto a sus compañeros.

Doña Matilde entre sus compañeros del Colegio Tomás Navarro Tomás.


   En el final de su merecida y longeva  jubilación ha estado magnífica y familiarmente  atendida en la casa de “Reme” Carrilero y su esposo “Salva“, en donde la visité un día del año pasado  buscando algunos de sus lejanos recuerdos. Y precisamente, el pueblo llano y sabio, tras el sepelio, además de a sus primos Cebrián, le dio  el pésame a este matrimonio que la había estado cuidando  en sus últimos años de vida.

   Sirvan de recuerdo y agradecimiento a sus servicios estas humildes palabras y fotos del pasado. 

                                        ADOLFO MARTÍNEZ GARCÍA

                       AGRADABLES ENCUENTROS Hace unos días, por la Plaza Mayor de La Roda, me encontré con una compañera y amiga, maestra...