viernes, 27 de marzo de 2026

 

             DEL PARENTESCO FAMILIAR  LEJANO

La religión mormona (“La iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días”), con su compleja idea de que todos somos hermanos, familia, realizó la gigantesca y paciente obra de recopilar y digitalizar los libros de registros parroquiales de casi todo el mundo, con partidas de bautismo, matrimonio, defunción, etc. ; al menos en España fue realizada en aquellas localidades pertenecientes a las diócesis cuyos obispos habían dado su consentimiento. (Personalmente, hace bastantes años, fui testigo ocasional del proceso de digitalización en el archivo diocesano de Albacete , cuando alguien salió de la habitación contigua en donde yo estaba y pude ver esa actividad durante unos segundos).

    Los resultados finales de la digitalización de los registros parroquiales y otros civiles, están contenidos en miles de “microfilms” perfectamente custodiados en  la Biblioteca de Historia Familiar de Salt Lake City, en Utah (Estados Unidos).. Y podemos buscar y consultar gratis sus fondos  con nuestros antepasados a través de Internet, en “Family Search.”

   Recientemente, he publicado mi nuevo libro, “El último nazareno”,  que está a la venta en todas las librerías de La Roda, y en el cual plasmo la gigantesca familia de “El cojo de nazareno”, Antonio López Sotos, a través de ocho generaciones de ancestros desde el siglo XVII, y con sus doce hijos, veintitantos nietos y cientos de bisnietos hasta el año 1986; y seguiría creciendo casi ilimitadamente si en cada rama de sus hijos quisiéramos continuar introduciendo  las nuevas personas nacidas después de los bisnietos que hay escritos en su árbol genealógico. 

   Su familia está impresa en el libro con cientos de descendientes; pero también tuvo un hermano, Manuel, y siete hermanas: Carmen, Cristina, Teresa, Rosario, Francisca, Josefa y Pascuala, que a su vez, tienen su particular árbol genealógico y,  aunque no los he investigado y tenidos en cuenta, si lo hiciéramos formaríamos con todos  ellos, más el nuestro, una extensísima red de  primos interminables, aunque al final serían lejanos o muy lejanos los grados de parentesco; pero todos ellos seguirían perteneciendo a la misma familia original de los López. Y, en cierto modo, tendríamos que dar la razón a los mormones al comprobar que todos somos familia.

    Por ejemplo, he llegado a conocer, por conversaciones e informaciones casuales, algunos descendientes de Cristina, una de las siete hermanas del mencionado “Cojo de Nazareno”; y también de su hermano Manuel, y sabemos que los descendientes de cada uno de los hermanos  son familia, por mucho que se vayan distanciando los parentescos en el tiempo transcurrido. Pero lo que puede ocurrir y ocurre actualmente es que , los descendientes últimos de los nueve hermanos de entonces, apellidados López Sotos, hoy, después de tanto tiempo, no sabemos que somos “parientes”, familia, pues después de los primos hermanos, primos segundos, primos terceros, etc. se perdió el contacto y trato familiar. Y  aunque, tal vez, nos saludábamos en la calle por cortesía  o por conocernos “de vista” al ser del mismo pueblo,  lo cierto es que ignorábamos que somos familia, aunque muy lejana ya.

   Afortunadamente, hablando sobre el apellido López, he podido conocer la genealogía de Cristina López Sotos (1ª generación), una de las siete hermanas del “Cojo de Nazareno”. Y ella se casó con Manuel Aguirre Ballesteros, de San Clemente, y fueron los  padres de  Elvira Aguirre López (2ªgeneración), que se casó con Juan Ballesteros Gallar, padres de Ezequiel Ballesteros Aguirre (3ª generación), casado con Vicenta Navarro Fernández, padres de  Elvira Ballesteros Navarro (4ª generación), casada con Jesús Escudero  Ortiz,  padres de  Ezequiel Escudero Ballesteros (5ª generación), casado con Mari Paz Sahuquillo Calero.Y, curiosamente, Ezequiel Escudero Ballesteros, tataranieto de Cristina,  la hermana del Cojo de Nazareno, resulta ser primo cuarto de mi hija Fuensanta Martínez Talavera, tataranieta de dicho “Cojo de Nazareno”, y además, por capricho del destino y casualidades de la vida, ambos son actualmente entre  sí, suegro y nuera. Sí, y en cierto modo, aquí se podría comprender, la idea de los mencionados mormones, respecto a que todos somos familia, aunque pueda ser lejana o muy lejana. ¡Qué curioso!

    Escribiré en otro día de algunos últimos descendientes actuales de Manuel. el hermano del “Cojo de Nazareno”, con los que, por las mismas razones familiares, estamos emparentados; pero ¿con cuántos “parientes”, primos cuartos o quintos, etc.  nos cruzamos cada día por la calle sin saber que somos familia, aunque sea lejana, pero con un mismo origen ?

   Adolfo Martínez García

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