martes, 7 de abril de 2026

 

         ¡OJO! CON LAS PROCESIONARIAS

   En estos pasados días  soleados, nos  ha gustado salir al campo a pasear y oxigenarnos placenteramente, comprobando en los lugares donde había pinos que las orugas procesionarias habían bajado de sus elevadas bolsas buscando dónde enterrarse para continuar con su metamorfosis y, después en el verano,  desenterrarse convertidas en mariposas que pondrán sus huevos sobre las hojas de los pinos ( acículas), y de ellos nacerán las larvas de orugas procesionarias, devoradoras de dichas hojas.

   Por estos días vimos en la televisión las oportunas informaciones y advertencias sobre el peligro que representan estas orugas si las molestamos y tocamos, pues tienen cientos de pelos urticantes que sueltan al aire en su defensa si se ven amenazadas. Estos pelillos pueden introducirse en los ojos, oídos, nariz, etc. produciendo irritaciones y molestias que pueden tener consecuencias muy graves. Todos tenemos que tener cuidado, pero especialmente debemos procurar que no se acerquen a ellas nuestras mascotas y  niños. Y quienes tienen pinos en su jardín o parcela han de extremar su vigilancia.

   Seguramente, las personas que tengan pinos en sus parcelas y jardines querrán deshacerse de tales orugas para evitar posibles problemas. Y de los diversos procedimientos que podemos aplicar contra ellas,  hay uno muy efectico, fácil y barato que aprendí de un comentario en Internet hace años, y que he aplicado en nuestra parcela varias veces. Ahora, llevo algunas tardes aplicando este remedio al problema en los pinos que tenemos.

    Por si algunos o algunas de las personas que estáis leyendo este artículo tuvierais  cada año, por estas fechas, el problema de las orugas procesionarias, os informo y comparto el procedimiento y remedio efectivo y barato que algunos aplicamos para anularlas:

   Compráis un rollo ancho de precinto de plástico ( yo lo compro transparente); y en los troncos de los pinos que tengáis, y más abajo de las últimas ramas, a una distancia del suelo que os sea cómoda (por ejemplo un metro y medio), rozáis un poco la corteza del pino, en una anchura de unos  diez o quince centímetros, para suavizar las rugosidades con más relieve, pero sim dañar ni profundizar en la corteza, sólo rozarla con algo duro, hierro, madera, etc.; y después vais poniendo el precinto enrollándolo con varias vueltas alrededor del tronco rozado con la anchura dicha d diez a quince centímetros. ¡Y ya está!

    Bueno, con eso solamente ya valdría; pero yo le doy al precinto, después, con una brocha mojada en aceite, “pringue”, ( o aceite del que siempre sobra en las cocinas después de freír los chorizos etc.)

   Cuando llegado el momento que empiecen las orugas a bajar del pino, una detrás de la otra, guiadas por una primera “exploradora”, al llegar al precinto de plástico, como la primera oruga lo nota diferente, liso,  no se atreve a cruzarlo, y sigue dando vueltas al tronco del pino buscando un camino para cruzar y seguir bajando hasta la tierra; pero no lo podrá encontrar; y después de muchas vueltas en la frontera con el inicio delprecinto, agotadas,  dejan de hacerlo y se acoplan allí sin moverse. Leí que tampoco suben para alimentarse de las hojas, pues su instinto es bajar para enterrarse y, por lo tanto,  finalmente mueren después de un tiempo, o son apresadas y devoradas por ciertos pájaros, como el carbonero común, el cuco, el mirlo, la abubilla, el cuervo… Personalmente, para asegurarme que se mueren y dejan de ser un problema, cuando están dando vueltas al tronco sin atreverse a cruzar el precinto, o al final cuando se amontonan estáticas, las rocío rápidamente con un espray de insecticida fuerte “de animales rastreros”; y me retiro lejos de ellas. Pronto estarán  muertas. De momento, se acabó el problema.

   Adolfo Martínez García

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