LOS
ORÍGENES DEL MURO Y COLEGIO
En estos días, estamos viendo en el barrio las obras
necesarias del derribo y reconstrucción de unos 15 metros del muro exterior con verja del
colegio C.E.I.P. Purificación
Escribano López, donde estuve tantos años, primero como alumno de párvulos y
primaria, y mucho tiempo después como maestro durante más de treinta años. Entonces
se llamaba “José Antonio”, y hoy ya hemos dicho que es Purificación Escribano,
recordando a esta gran rodense y amiga, eminentísima científica, investigadora
y docente universitaria, de la que todos nos sentimos muy orgullosos.
Es lógico que quienes vivimos muy cerca del
colegio y además hayamos tenido ─y aún
tengamos con él─ especiales relaciones sentimentales y profesionales, estemos
interesados y atentos a sus oportunas remodelaciones. Y por ello, estas sencillas
y humildes obras de restauración de una parte del muro, que estaba peligrosamente
desnivelada por el paso del tiempo, etc. nos recuerden y hagan reflexionar en los
años de cuando fueron creadas por primera vez, tanto este edificio, como su
muro periférico exterior, (que son de la misma época, estando comprendidas sus
obras entre 1942 y 1950).
También saber de otras obras primeras y
antiquísimas despertaron mi curiosidad e
investigué en su día, escribiendo de su historia; pues, primero en este lugar o
solar hubo un convento de monjas trinitarias (desde su fundación en 1595
hasta 1852, cuando sus últimas tres
monjas lo cerraron y se marcharon a San Clemente;
cumpliéndose 257 años de historia) ;
después se aprovechó la vieja construcción del convento para ubicar en él las escuelas
nacionales, mientras su iglesia se utilizó como teatro, “El teatro Liceo”,
ocurrió durante unos 90 años posteriores
de historia; y finalmente, derruido el viejo convento se edificó con
tapiales el prestigioso colegio nacional “José Antonio”, y a esta época
pertenecen las piedras, algunas de sillería, como restos del convento hundido, con
cuyos restos se construyó el muro, y se subieron las alturas de los patios, más
elevados que las calzadas de las calles periféricas. (Antes de cementar los
patios, cuando estaban aún de tierra, algunos fuimos testigos de observar oquedades
en dichos patios tras lluvias intensas y
vimos algunos materiales de relleno, por eso lo sé). Fue este segundo periodo
de existencia desde 1942, que fue puesta la primera piedra del futuro colegio por el alcalde D. Eloy López Moreno, aunque
las clases empezaron realmente en el curso 1950-51, perdurando su denominación
primitiva hasta que se le cambió el
nombre al colegio por el que actualmente ya conocemos, y que fue aprobado
oficialmente por el pleno del Ayuntamiento del día 29 de enero del año 2020,
tras haber sido acordado por el Consejo Escolar el 13 de enero de dicho año. Perdurando
unos 78 años de historia. Y el
colegio con su nueva denominación lleva ya una perfecta andadura de siete magníficos
cursos escolares.
Son
curiosidades de nuestro pueblo que nos hablan de parte de las historia de algunas
de sus escuelas y actividades circunstanciales educativas, ocurridas en
diversas épocas de su transcurrir histórico, y aunque no sean demasiado importantes
y transcendentes, me ha gustado recordarlas y reflejarlas.
Adolfo Martínez García

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